La quina, leyenda viviente

Presente en el escudo nacional del Perú, representante de la riqueza del reino vegetal e ignorada a pesar de salvar miles de vidas.

| 18 abril 2018 11:04 PM | Ciencia y Salud |7.8k Lecturas
La quina, leyenda viviente
El árbol milagroso
7866  

EL MEJOR ACCIDENTE

Su descubrimiento es aún una leyenda, y como tal no ha sido comprobada. Se dice que en medio de los andes peruanos estaba el indio Pedro de Leyva quien agonizaba de dolor y moribundo cayó sobre la orilla de un estanque, tenía malaria. Con sudor sobre todo su cuerpo y con la poca fuerza que le quedaba, apartó algunas hojas y ramas de la superficie del estanque y bebió del agua amarga.

Sorpresivamente su fiebre cesó, la mezcla del agua con las cortezas de un desconocido árbol que crecía alrededor salvaron la vida de Pedro.

Encontramos esta leyenda recopilada por el gran literato peruano Ricardo Palma, en el siglo XVII, quien intenta explicar el descubrimiento de la quina, que fue usada para salvar miles de vidas gracias a sus propiedades antipalúdicas, fue quizá, uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la medicina y al mismo tiempo uno de los más ignorados.

ACTUALMENTE… ¿DÓNDE ESTÁ?

Lamentablemente hoy en día no tiene el mismo protagonismo de antes, ya que la industria farmacéutica ha producido medicamentos mucho más eficaces para este mal, como por ejemplo la cloroquina o dosis basadas en artemisina, cabe destacar que su papel medicinal es tradicional pero aún muy significativo en familias con recursos bajos.

Es más probable encontrar a el extracto de quina en un bar que en una farmacia, ya que es ingrediente básico para crear el popular coctel gin & tonic. Su compuesto es llamado quinina.

DE SALVAR MILLONES DE VIDAS A COCTÉL

Es importante tener en cuenta que actualmente está casi extinta en el Perú, su habitad original es el bosque de neblina en los andes, desde Venezuela a Bolivia. Solo algunos pobladores la han podido ver en su estado natural y aunque está presente en nuestro escudo nacional “símbolo patriótico” casi ningún peruano es capaz de reconocerla.

La Primera

¿Seremos acaso los culpables del olvido del árbol de la quina? Nuestra falta de identificación con la patria es un problema muy remarcado y obvio a estas alturas, la falta de educación, cultura e identidad se suman y crean un contexto en el que los peruanos no sabemos mucho o casi nada de la diversidad del país y mucho menos de la historia, hay quienes creen que es un manzano, un eucalipto o incluso un arbusto de coca, pero no falta quien lo confunde con la quinua, que si bien es un gran nutritivo de mucha importancia alimenticia y representa al Perú, la quinua es una hierba y la quina es un árbol.

La Primera

En árbol vigoroso que puede llegar a medir quince metros, nacido en medio de los andes, con hojas anchas. En su corteza yace su importancia, en donde abunda la quinina, un alcaloide que le dio fama y fin.

SE CUMPLE LA LEYENDA

Después del milagro ocurrido con el indio Pedro, su popularidad se extendió y así la quinina, proveniente de la corteza de un árbol andino del Perú, salvo la vida de millones que estaban muriendo por una enfermedad conocida como “mal aria” o “mal aire”.

Su propiedad para combatir la enfermedad yace en la quinina que termina con el ciclo de vida del parasito de la malaria, impidiendo que afecte lo eritrocitos (glóbulos rojos) lugar vital para el parásito ya que ahí se alimenta y reproduce debido a la presencia del oxígeno.

El árbol de la vida, lo llaman algunos, ya que la malaria es una de las enfermedades más mortales de la historia de la humanidad ya que fue una pandemia, pero no cualquier pandemia. Recientes investigaciones publicadas en la revista de Nature & National Geographic afirman que la malaria pudo terminar con la vida de más de la mitad de los seres humanos que han existido, apuesto que no sabías eso.

Fueron los jesuitas quienes emplearon a la quinina para curar la malaria y difundieron su uso medicinal. Tanto fue el impacto que la quinina no podía faltar en el equipaje de ningún explorador, conquistador o soldado.

SU DON Y SU MALDICIÓN

Salvar a miles personas de la muerte, causo la suya. Según Alezander Von Humboldt, 25 000 árboles fueron talados tan solo en la provincia de Loja en Ecuador, durante 1805.

Debido a su importante función como la cura de la enfermedad más mortal de aquel entonces, miles de comerciantes arrasaron con los bosques andinos por la quina. Los arboles fueron talados, despojada de su corteza para ser vendida en Europa. Despojada de su hogar fue exportada a todo el mundo, puesto que en el siglo XIX los habitantes de las colonias de Inglaterra morían a causa de Malaria llegó hasta la India y por los holandeses a Indonesia.

Actualmente a nadie le importa lo suficiente como para hacer un inventario de cuantos arboles quedan en Perú, aquí existían 20 variedades de quina y hoy en día solo quedan ejemplares de cuatros de ellas. Obviamente es muy útil en el extranjero ya que las más grandes plantaciones de quina se encuentran en Asia.

La historia siempre se repite, ya que los peruanos por falta de educación, cultura e identidad nacional pierden sus más valiosos tesoros, es triste que a pesar de estar en la bandera nacional casi todos desconozcan su importancia, gran papel en la historia de la humanidad y sobretodo su situación actual de extinción.

EL TRAGO AMARGO DE UNA GRAN PÉRDIDA

La Primera

El gin tonic, un trago clásico de bares que si bien no nació en una fiesta, si no en las guerras de invasión inglesa a la India, ya que como mencionamos, la quinina era vital para los soldados, decidieron mezclarla con un poco agua de soda para hacer la quinina menos amarga, creando así el agua tónica, ingrediente básico del gin tonic actual, que mezclado con una parte de gin y una lámina de cascara de limón conforman un trago con el que podemos recordar parte de nuestra cultura acabándose… la quina.

Loading...



Valeria Chuquimez

Valeria Chuquimez

Redactora de contenidos

Estudiante universitaria.

Valeria Chuquimez ha escrito 23 artículos. Únete a nosotros y escribe el tuyo.

Deje un comentario