De inmigrante ilegal a reconocido neurocirujano y científico

Conozcamos la historia de Alfredo quiñones, en los inicios sus manos se dedicaban a cosechar tomates en el humilde pueblo de Mexicali, México para luego decidir literalmente “saltar la reja de la frontera” que limita México con estados unidos en busca de un futuro mejor. Llego a estados unidos sin papeles y sin nada de dinero, por suerte su perseverancia lo llevo muy lejos, ahora conocido por muchos como el Doctor Q. lamentablemente tiene hasta el día de hoy que luchar contra variables comentarios racistas en su trabajo, sin embargo, esto nunca lo detuvo.

| 12 setiembre 2017 09:09 PM | Ciencia y Salud | 3k Lecturas
De inmigrante ilegal a reconocido neurocirujano y científico
De inmigrante ilegal a reconocido neurocirujano y científico
Por: Valeria Chuquimez
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Siempre pensando en grande

Dr. Quiñones es el primer hijo de seis, creció en Mexicali, México. Comenzó a trabajar a la edad de cinco, vendiendo comida a conductores en gasolineras, buscando tener dinero extra para su familia- la cual era muy humilde- pese a su situación él siempre fue considerado un alumno excepcional en las escuelas públicas a las que asistía, esto le permitió a los 18 años graduarse con una licencia en enseñanza en la universidad local. Pero sus sueños iban más allá, así que, a la edad de 19 Alfredo Quiñones literalmente saltó el muro fronterizo, obviamente la policía lo capturo y lo regresaron a México sin embargo, más tarde el mismo día volvió a intentarlo y lo logró. Este fue solo un pequeño paso ya que no tenía dinero y tampoco sabía hablar inglés.

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"Yo conocía los riesgos," dice. "Tenía grandes sueños, y prefería arriesgar mi vida a quedarme en México...aunque yo nunca sentí que mi vida fuera dura. Era un privilegio para mi el estar aquí. Disfrute cada paso porque yo sabia que todo iba hacia algo mas grande."

Luego de su curioso ingreso al país, Quiñones llega a Fresno, California en donde trabajo por dos años como piscador de algodón, pintor y soldador oficios que no podía desaprovechar. Esto lo impulso a meterse a una escuela de inglés, en donde su instinto altruista lo hacía ayudar a otros hablantes hispanos en matemáticas y ciencia, lo que también ayudo a su habilidad de comunicación.

Lamentablemente durante este tiempo de progreso, se le presento una gran dificultad en la que casi pierde la vida, siendo aun inmigrante ilegal, el Dr. Quiñones trabajaba para un equipo de ferrocarril y en abril 14 de 1989, a la edad de 21 años, cae en un tanque de petróleo de 18 pies vacío, por suerte sus compañeros lo vieron caer y le lanzaron una soga por la que trato de escalar, lamentablemente las toxinas que inhalado en el contenedor le impidieron salir de esa trampa mortal y fue cuando estuvo a punto de asfixiarse , por suerte recibió ayuda y fue llevado a la unidad de cuidados intensivos en un hospital cercano, en donde finalmente recobro la consciencia.

"Siempre he sentido que todo lo que me ha pasado desde ese momento ha sido un regalo. Yo no pienso que estaba destinado a salir de eso." Esta experiencia siempre lo ha acompañado y le sirve como inspiración para sus pacientes.

No existe una mente pequeña

Debido a este grave incidente, Quiñones decidió dejar su trabajo como obrero en el ferrocarril y aplicó a una beca en la universidad de Universidad de California Berkeley donde estudio psicología, lo cual fue un gran reto ya que aún no manejaba por completo el inglés entonces tuvo problemas al hace sus trabajos e incluso entender sus clases, por lo que tuvo que recibir clases extra de química, calculo y física para tener un promedio ejemplar. Su camino siempre estuvo lleno de buenas personas, fue en estos años donde conoció un asesor en el departamento de psicología, Joe Martínez quien capturo la imaginación del Dr. Quiñones con su departamento de neurobiología, ya que él tenía grandes planes, tuvo que decidir entre la escuela de leyes y la de medicina, sin embargo, la curiosidad que siempre lo acompaño y su amor a la ciencia lo hicieron optar por ser médico. Hizo una excelente tesis en neurociencias y junto con el apoyo de Martínez, aplico a la escuela de medicina en la universidad de Harvard, donde finalmente fue aceptado. Así que, por extraordinario que suene, un mexicano que llego a usa como ilegal, termino estudiando medicina en Harvard, pero la historia no termina ahí.

Diferencias que nunca lo abandonaron

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Mientras estudiaba en Harvard, sus compañeros se burlaban de él al enterarse que para llegar hasta donde está tuvo que pasar como ilegal “saltando el muro” incluso hasta la fecha, algunos de los pacientes son despectivos con él y lo llaman “mexica sucio” pero el Dr. Quiñones no se deja influenciar negativamente por esas palabras.

Tengo todavía ese complejo de inferioridad, y esa es precisamente la razón por la cual continúo trabajando arduamente”.

Lo importante para él es concentrarse en mejorar, y poder ofrecer un mejor tratamiento para sus pacientes, Invierte en ti mismo, porque el talento existe en México. Yo se los digo, he abierto cerebros mexicanos, estadounidenses, alemanes, chinos, judíos; de cualquier raza y religión. Y jamás he visto una diferencia”.

Muchos logros lo acompañan

A pesar de sus muchas operaciones, cada una de ella es especial para él y una gran hazaña que sus pacientes nunca olvidaran, fue en 2011, cuando el Dr. Q operó el tumor cerebral de Chris, paciente casado con dos hijas. La operación era muy compleja y muchos médicos se habían negado a hacerla, ya que el tumor era prácticamente una bomba de tiempo. Durante la operación el paciente sufrió una masiva hemorragia, y cuando estaba a punto de darse por vencido, el Dr.Q recordó que “Si no le tememos a la posibilidad de fracasar, puede que nunca hagamos bien nuestro trabajo. Pero, si tenemos miedo, vamos a trabajar mucho más duro por lo que queremos”. Finalmente, la cirugía resulto exitosa y se pudo extirpar el tumor.

Muchos logros en el campo de la medicina e investigación

Sus logros son múltiples, y los más destacados podrían ser un doctorado en letras humanas por la Universidad Dominicana, y el Premio Cortes de Cádiz en Cirugía. Al recibir sus premios, el Dr.Q siempre destaco lo importante que es la interacción con los pacientes.

La parte más difícil de nuestro trabajo no se encuentra en la sala de operaciones; es la relación personal que establecemos con cada uno de nuestros pacientes. Sin este lado humano, no creo que nuestro trabajo sería posible”.

Actualmente posee un laboratorio de investigación en el hospital Johns Hopkins, en Baltimore en donde se ha propuesto a encontrar la cura contra el cáncer cerebral, una meta que podría considerarse inalcanzable, pero quien mejor él para lograrlo, después de todo siempre ha roto los esquemas. Él sabe que para todo logro se necesita de inteligencia y determinación “¿Cómo encuentras la fuerza para no darte por vencido? Yo pasé 20 años aprendiendo a balancear la planeación con el azar, a cómo aprovechar la fortaleza de mis sueños. A veces, un simple sueño puede tener mucho más poder que mil realidades, al brindarte la resiliencia necesaria para no rendirte”.


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Fuente: > Valeria Chuquimez
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Colaborador 9324 La Primera Digital