Conozca cuales son los daños que produce el enojo

¿Qué es el enojo?

El enojo es un sentimiento que experimentan los seres humanos de forma básica e instintiva, es una reacción normal que se genera como una respuesta a una variada gama de situaciones con las cuales las personas nos enfrentamos, estas situaciones incluyen: el sufrimiento, la amenaza, el peligro, agresiones, reacción fisiológica y psicológica al dolor, entre otras. Sucede cuando algo no satisface nuestras necesidades, creencias o deseos, o cuando vemos frustrado nuestro objetivo.

| 14 setiembre 2015 12:09 PM | Ciencia y Salud | 4k Lecturas
Conozca cuales son los daños que produce el enojo
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Éste puede causar desde una leve irritación hasta la violencia. Un enojo mal encausado puede derivar en serias consecuencias para la salud y repercutir en la calidad de vida. Para que el enojo sea considerado como patológico depende de la frecuencia, intensidad y tiempo de duración. Alguien que se enoja muchas veces al día y por tiempos prolongados, está expuesto a desarrollar muchas enfermedades.

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¿Conoces los daños que causa el enojo?

El corazón bombea con mayor rapidez, se eleva el pulso cardíaco y se genera taquicardia, aumenta la presión sanguínea, lo que con el tiempo puede provocar el deterioro de las arterias. Aumenta la producción de sustancias químicas como la adrenalina, lo que altera el equilibrio natural del cuerpo. Se desequilibra el sistema inmunológico. Se provocan contracturas, dolores musculares y jaquecas. Aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades como gastritis, colitis y dermatitis.

El enojo puede manifestarse de tres maneras:

El enojo reprimido. La persona puede exaltarse, expresar insultos y maldiciones sin manifestar abiertamente ningún malestar (explotar hacia adentro) lo cual acarrea problemas psicológicos, cardiovasculares, cerebrales, inmunitarios, entre otros.

El enojo explosivo. El individuo manifiesta insultos, gritos, así como agresiones físicas, que repercuten en problemas interpersonales dificultando el desarrollo social de la persona, se tiene dificultad para relacionarse con compañeros de trabajo, escuela y pareja. Este último caso puede conducir a la separación y al divorcio.

El enojo asertivo. El individuo puede expresar, realizar gestos, cambiar el tono de voz y realizar actitudes que claramente manifiestan el enojo de la persona de manera socialmente aceptable. La asertividad es la manera más adecuada de expresar el enojo pues el impacto negativo sobre la salud y las relaciones interpersonales es menor.

9 estrategias para manejar el enojo:

Mediante la empatía. Aprender a ponerse en el lugar del otro. Explicando la actitud de la persona desde su punto de vista y no sólo del nuestro, eliminando los pensamientos automáticos (me tiene harta su impuntualidad, no piensa en mí, etc.) y procurar pensamientos alternativos (quizá tuvo un imprevisto, tuvo muchas actividades, etc.).

Modificar el pensamiento dicotómico y las exageraciones. Dejar de calificar el comportamiento ajeno en términos del todo o nada (blanco y negro) aprendiendo a matizar las situaciones interpersonales, eliminando los pensamientos automáticos (siempre hace lo mismo) y propiciando pensamientos alternativos (últimamente ha llegado puntual, no siempre llega tarde).

Evitar las etiquetas y los juicios. Conviene evaluar la conducta del otro y no su personalidad, eliminando los pensamientos automáticos (no es normal, es desordenado, es desconsiderado, etc.) y propiciando pensamientos alternativos (a pesar de sus defectos es una buena persona).

Tómate un tiempo para responder. Piensa lo que vas a decir y no actúes en forma instintiva. Si es necesario, retírate del lugar del problema, date un tiempo, respira profundo, recupera la tranquilidad y vuelve a enfrentar la situación.

Recurre a la relajación. Respira profundamente, relaja tus músculos hasta que te sientas más calmado. Repite frases positivas que ayuden a cambiar la actitud frente al problema y atrae a tu mente momentos agradables.

Realiza ejercicio. Puedes descargar tu enojo recurriendo al deporte. La liberación de endorfinas y la distracción de la actividad, permitirá visualizar todo con mayor claridad y desde otro punto de vista.

Dejar de repetir las cosas que te enojan. Ten claridad sobre las situaciones que provocan tu enojo. Asistir a grupos de ayuda o platicar con un amigo. Compartir y expresar las propias frustraciones puede ayudar a eliminar el enojo. Es importante tener claro que nadie puede ayudar a cambiar las emociones de otro. Ese es un trabajo íntimo y personal.

Aprender a perdonar. Reconociendo y aceptando que no todos piensan y actúan igual; es una forma efectiva de evitar ataques de enojo. La empatía y la voluntad de entender por qué una persona actuó de un modo u otro, permite eliminar el enojo y perdonar.

Por tanto, si has traído tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que estás enojado con tu hermano, ve y reconcíliate primero con él” (Mt 5, 23, 24).

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