¿Cómo se descubre una hormona? El difícil camino hasta la insulina purificada

Es bien sabido que millones de personas con diabetes mellitus tipo 1 se inyectan diariamente insulina pura para compensar que sus propias células β pancreáticas no la produzcan.

| 14 mayo 2017 03:05 PM | Ciencia y Salud | 3.5k Lecturas
¿Cómo se descubre una hormona? El difícil camino hasta la insulina purificada
¿Cómo se descubre una hormona? El difícil camino hasta la insulina purificada
Por: Valeria Chuquimez
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La inyección de insulina no cura la diabetes, pero permite que personas, que de otro modo habrían muerto jóvenes, puedan desarrollar vidas largas y productivas. El descubrimiento de la insulina, que tuvo origen en una observación casual, ilustra la combinación de buena suerte y cuidadosa experimentación, método que como sabemos ha permitido el descubrimiento de muchas hormonas y fármacos a lo largo de la historia de la medicina.

HABLEMOS DE HISTORIA

Existen escritos de la literatura india temprana en el siglo VI antes de Cristo que registran pacientes con cuadros de diabetes, también se encuentran referencia en papiros Egipcios en donde se describen condiciones de “altos niveles de azúcar” encontrados en la sangre. Incluso el famoso medico Persa Avicenna clasifico a los diabéticos en dos grupos: finos y obesos; haciendo referencia a los más jóvenes y a los más ancianos. De estos antecedentes podemos inferir que la diabetes ha sido un problema con el que hemos tenido que aprender a lidiar desde el inicio de nuestros tiempos.

LA MEDICINA ENTRA AL JUEGO

En 1889, Oscar Minkowsky, un joven asistente de la Facultad de Medicina de Estrasburgo, y Josef von Mering, del instituto Hoppe-Seyler también de Estrasburgo, tuvieron una disputa amistosa acerca de si el páncreas, cuyo contenido en lipasas –enzima que encontramos dentro del jugo pancreático- era conocido, era importante en la digestión de las grasas en el perro. Para resolver el tema emprendieron un experimento sobre la digestión la digestión de las grasas. Extirparon quirúrgicamente el páncreas de un perro, pero antes de que el experimento fuese más adelante, Minkowsky observó que el perro producía mucha más orina de la normal (un síntoma común de la diabetes no tratada). La orina del perro también tenía niveles de glucosa muy por encima de los normales (otro síntoma de la diabetes). Estos hallazgos sugerían que la falta de algún producto pancreático provocaba la diabetes.

Minkowsky trató sin éxito de preparar un extracto de páncreas de perro que invirtiera el efecto de eliminar el páncreas, es decir, disminuir los niveles de glucosa en la orina y en la sangre. Ahora sabemos que la insulina es una proteína y que el páncreas es muy rico en proteasas (tripsina y quimotripsina), que son liberadas directamente en el intestino delgado para ayudar a la digestión. Estas proteasas sin duda degradaron la insulina en los extractos pancreáticos de Minkowsky.

A pesar de los esfuerzos considerables, no se realizó ningún progreso en el aislamiento o en la caracterización del “factor antidiabético” hasta el verano de 1921, cuando Frederick G. Banting, un joven científico que trabajaba en el laboratorio de J. J. R. MacLeod en la Universidad de Toronto, y un estudiante, Charles Best, afrontaron el problema. Por aquel entonces, diferentes indicios señalaban a un grupo de células especializadas del páncreas (los islotes de Langerhans) como la fuente de factor antidiabético, que es por ello fue llamado insulina (del latín insula, “isla”).

Tomando las precauciones oportunas para evitarla proteólisis, Banting y Best (más tarde ayudados por el bioquímico J. B. Collip) lograron preparar en diciembre los síntomas de la diabetes experimental en los perros. El 25 de enero de 1922 (solo un mes más tarde) su preparación de insulina fue inyectada a Leonard Thompson, un muchacho de 14 años gravemente enfermo de diabetes mellitus. En pocos días los niveles de cuerpos cetónicos y de glucosa en la orina de Thompson descendieron notablemente; el extracto salvó su vida y las de muchos otros niños gravemente enfermos que también recibieron estas primeras preparaciones. En 1923, Banting y MacLeod ganaron el Premio Nobel por el aislamiento de la insulina. Banting anunció inmediatamente que compartiría su premio con Best; MacLeod compartió el suyo con Collip.

A TRAVES DEL TIEMPO

La Primera

Ya en 1923, las compañías farmacéuticas suministraban insulina extraída de páncreas porcino a miles de pacientes en todo el mundo. Con el desarrollo de las técnicas de ingeniería genética en la década de 1980, fue posible producir cantidades ilimitadas de insulina humana, introduciendo el gen clonado de la insulina humana en un microorganismo cultivable a escala industrial.

Lo que resulta bastante irónico, ya que la insulina no es puramente humana, puesto que se clona y es cultivada, además algunas personas aún usan la insulina proveniente de páncreas porcino, y en un principio fue obtenida de diferentes animales y recientemente por otros métodos. Sin embargo son muchas las personas-incluyendo diabéticos- que se oponen al uso de productos “no naturales”, transgénicos, etc. A pesar de que ellos usen la insulina pero no conozcan su origen ni el origen de muchos otros medicamentos que han permitido salvar y mejorar miles de vidas a lo largo de la historia.

ES TIEMPO DE ERRADICAR EL TRATAMIENTO TRADICIONAL

Actualmente, algunos pacientes de diabetes mellitus llevan implantadas bombas de insulina que liberan cantidades de insulina variables, solo dosis necesarias para cada organismo que van de acuerdo con las necesidades en las comidas y durante el ejercicio. Hay perspectivas razonables de que en el futuro el trasplante de tejido pancreático proporcione a los pacientes diabéticos una fuente de insulina que responda como páncreas normal, es decir, liberando insulina al torrente circulatorio solo cuando aumente la glucosa sanguínea. Por lo que se podría decir que la medicina no ha dejado de trabajar buscando mejores opciones en cuanto a tratamientos para pacientes con diabetes. Cabe resaltar que cada tipo de diabetes –tanto el tipo I como el tipo II- requieren de cuidados específicos y medicaciones diferentes dependiendo de la edad del paciente y de su estilo de vida, por lo que las dosis de insulina son variadas al igual que su procedencia. Sin embargo nunca está de más ampliar nuestros conocimientos acerca de la historia de un medicamento que lamentablemente hoy en día es muy usado, en algunos casos en niños de muy corta edad.

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Colaborador 9324 La Primera Digital