Yo mismo soy

Ya sabemos que el presidente García nunca ha trabajado; pero no seamos mezquinos y digamos que es un hombre que jamás pierde el tiempo. García es de los políticos que siempre están planificando su futuro en el poder porque está convencido de que lo suyo es mandar. Así, piensa ya en el 2016 desde hace mucho tiempo y acaba de lanzar su Plan Bicentenario, sin que haya terminado su segundo gobierno. Quiere ser él quien esté en las grandes ceremonias cuando los peruanos celebremos los 200 años de la independencia del Perú.

Por Diario La Primera | 24 jul 2010 |    
Yo mismo soy
El presidente García pisa el acelerador con miras al 2016. Hace lo mismo de siempre: mentir.

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Nada hará cambiar a García y ya lo veremos en estos días prometiéndo que si lo elegimos en el 2016 hará del Perú el paraíso del mundo donde todos los niños tendrán comida, educación de calidad, salud de primera. Dirá otra vez: “mi voluntad es mejorar socialmente el Perú”.

Para ello tiene que ganar las elección del 2016, lo cual no será fácil, por eso se asegura desde ahora para hacer campaña, porque para eso es bueno. En la campaña los aspirantes mienten y el que miente mejor gana, es decir, convence al ingenuo, que termina marcando las tres estrellas y después le dicen a sus amigos “nunca voté por él, jamás votaré por él”.

Hay que saber mentir
García en un maestro. Dice justo lo que la gente quiere oír. Si siente que sus posibles electores despotrican con el Tratado de Libre Comercio como el 2006 entonces promete que no firmará ningún acuerdo comercial que perjudique al país, y listo. Claro jamás cumplirá la promesa. Sabe que en las elecciones hay que hacer lo que los electores quieren y al ganar las elecciones hay que obedecer al verdadero poder: el dinero. Miente siempre. En el 2006, cuando ya era flamante presidente dijo en el Congreso: “En el campo del transporte actuaremos para la reducción de las tarifas del SOAT y el monto exagerado de las papeletas”. Nunca actuó para cumplir su promesa.

Es su oficio
Está equivocado, quien crea que el presidente García puede dejar de mentir y hablar con sinceridad ahora que se acerca a edades respetables. No dirá nunca la verdad, porque mentir es su oficio, porque desde chiquito se peleó con la verdad y no se pueden ver ni en pintura. Es muy fácil comprobarlo.

El 2006 prometió, y todos lo vimos por TV, porque minutos antes el ex presidente Toledo le había pasado la banda, que el precio de gas para los hogares se reduciría. ¿Cuánto costaba el gas en el 2006 y cuánto cuesta el gas ahora?

Había que preguntarle también a Gastón Acurio, quien sí sabe lo quegastan sus restaurantes en gas y preguntarle a María, la gordita, la vecina de Pueblo Libre. Todos sabemos que nos ha mentido.

Dijo que no iba a engordar las planillas de las instituciones del Estado. Mentira. Los empleados estatales saben que las planillas siguen engordando con nombrados que antes de ser buenos servidores públicos son buenos “compañeros”.

En el Banco de la Nación, donde trabajan familiares del sindicalista aprista Elías Grijalva, hace poquito han nombrado a un batallón de carnetizados del Partido Aprista, con la finalidad de que el próximo gobierno, digamos, si quisiese reducir personal, no toque a los “compañeros”.

30%
Pese a todo, el presidente García va, con su 30% de aprobación, orondo, mirando sobre el hombro, tomando cerveza después en su mítines; inventando nuevos pasos (el teteo le quedó corto); mostrando sus dientes, tiñéndose el cabello cada vez a negro. Va feliz porque todo le funciona bien. Su fórmula es mentir en las elecciones y hacer lo que mejor le parezca en el poder. Le funciona muy bien.

Por eso, ni corto ni perezoso, lanza su Plan Bicentenario y dice que los principales objetivos son: reducir a menos de 10% la pobreza, hacer que la educación y la salud en el país tengan estándares internacionales y asfaltar más de 20 mil kilómetros de carreteras y captar 10 millones de turistas. Su promesa va dirigida, indudablemente, a quienes la todavía esposa del presidente García, Pilar Nores, definió como peruanos que no gozan aún de las bondades del crecimiento económico, del que todo el mundo habla, pero que no lo siente la mayoría de los peruanos. Esa mayoría es la que vota. García lo sabe y sigue hablando para ellos y dice:

“Para hacer un plan hay que tener convencimiento, y lo que quiero es extender mi fe y optimismo porque el Perú tiene capacidad para lograrlo”.

Habla de fe, optimismo, convencimiento, porque sabe que está mintiendo y no puede explicar un plan en detalle y con cronograma de medidas concretas y sin trampa en las cifras para, por ejemplo, reducir a menos de 10% la pobreza antes del 2021. Sabe que muy difícil, sabe que es quizá imposible; pero lo dice porque tiene fe, optimismo, convencimiento. Tuvo fe en que los peruanos viajarían en Tren Eléctrico en la década del 90 y hasta ahora con sus trencito no pasa nada y dicen por ahí que lo están armando con materiales de segunda mano.

Paco Moreno
pmoreno@diariolaprimeraperu.com
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