Tongo Flores

Cuando uno ve a Tongo no le dan ganas de sacarle una fotografía, sino de hacerle una caricatura. Se parece mucho a su nueva amiga Lourdes Flores, con quien se ha unido para llamar desesperadamente a los votos que se le escapan a la pepecista.

Por Diario La Primera | 25 set 2010 |    
Tongo Flores
La candidata pepecista jaló a sus filas al compadre de Bayly para vengarse de él y conseguir votos. Fue otro error.

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DETALLE

Por cierto ¿quién es culpable de que Tongo sea tan conocido y pueda servir como instrumento de la guerra electoral? Digamos que Jaime Bayly, pero aclaremos que se usaron mutuamente. Bayly a Tongo para entrar en la casas de los pueblos jóvenes y Tongo a Bayly para llegar a Asia.

Cuando los dos cantan a dúo generan tal ruido que uno en ese momento ruega quedarse sordo para siempre. Hacen una gran pareja de perdedores. Tongo perdió a su padrino y compadre Jaime Bayly y, tal como van las cosas, Flores perderá las elecciones.

No digamos que Tongo es como una foca gorda que habla, que grita cuando alguien le pide que cante. Digamos que es un personaje con un gran afán de figuración y un oportunista con un gran sentido de la oportunidad. En eso se parece también a su amiga Flores, quien sabe que cuando paga, Cataño no es tacaño.

Flores parece que se tomó en serio eso de que ella podía ser alcaldesa muy fácilmente y usar la comuna como un trampolín a la presidencia.

La razón
La jugada es presentar a Tongo como el amigo de Flores que representa a las clases populares como cierto comunicador de comparsa dijo en público, mientras Flores miraba emocionada a su colorida adquisición.

Muchos piensan que Flores debió pagar muy caro por los servicios de Tongo, porque el tránsfuga que dejó Telefónica por Claro, dicen, sabe cobrar. Si pudiera venderse por kilos, se haría millonario.

Sería bueno hacer una colecta para comprarle a Tongo su silencio y si la colecta va bien habría que comprarle también su ausencia. Sería bueno además que Tongo viviese en la casa de la candidata pepecista y disfrutara esa piscina donde Flores se bañó en el 2001 ante las pantallas de televisión.

Lo mejor que un magnate de buen gusto puede hacer ahora es pagar bien para que el dúo Tongo-Flores jamás vuelva a cantar ante las pantallas; pueden hacerlo en la casa de Xavier Barrón, quien se alucina que puede modificar las cifras de Ipsos Apoyo, y es experto en oír barbaridades, como ese de “métanse la ...”

Fuerza Social
Los enemigos de la candidata de los ricos, como la bautizó Alan García, cruzan los dedos para que Lourdes y Tongo canten y bailen en el Gran Show, pues están seguros de que ante el espectáculo Lourdes perderá los pocos votos que le quedan.

Alguien dijo que la verdad de la historia es que la gente de Fuerza Social ha convencido a Tongo para que se una al PPC, a fin de hundir la campaña de Flores; pero lo cierto es que la pepecista cree que jalándose a Tongo a sus filas matará dos pájaros de un solo tiro: Quitarle a Bayly a su compadre y ganar algunos votos.

Flores se equivoca otra vez, como en la mayoría de pasos en su campaña que empezó con el escándalo Cataño. Pudo haberle quitado a Bayly su compadre de ficción, pero conseguir votos, nada. Tongo puede lograr buena audiencia; pero difícilmente jalará votos y es capaz de comérselos.

Pastor Lay
¿Qué pasaría si un día de estos el candidato de Restauración Nacional, Humberto Lay, mejorara la oferta de Flores a Tongo?

Los detractores del cantante aseguran que, en tal caso, veremos al voluminoso cantante entonando un salmo a favor del hombre a quien Lourdes pretende disputar los votos de los evangélicos.

Pastor Lay no le pagaría a Tongo. Lo harían sus amigos; pero no lo harán porque no quieren quitarle el padrino al hijo de Bayly y saben que Tongo no jala ni el voto de sus hijas.

Además Lay está contento con el dúo Tongo Flores porque tiene fe en que, al seguir bajando la pepecista, hay una ligera esperanza de que él pueda subir un poco.

Le temen
Cierto día vi a Tongo en el Congreso suplicando que algún partido lo jalara. Quería seguir el ejemplo de Susy Díaz. Pero la anécdota no es esa. Ocurre que se acercó a una señora que tenía en brazos a una niña de unos dos años de edad, se acercó tanto que la pequeña se asustó y empezó a llorar. No imaginan la bulla que hacía la niña en la puerta del Congreso.

Recuerdo claramente que la madre miraba con odio a Tongo. “Si pudiera golpear a ese asustabebes ahora mismo lo haría”, me dijo. Nadie sabe cuando dejó de llorar la niña.

Los cerros
En aquellos tiempos remotos en que Tongo era un chichero de barrio, sus seguidores decían que cuando él cantaba los cerros bajaban. No eran precisos sus seguidores. Querían decir que cuando Tongo vociferado los maleantes de los cerros bajaban para golpearlo hasta que se callara.


Paco Moreno
Redacción
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