Todo sea por San Perú

A pesar de García y sus tropiezos deliberados, pese a Velásquez y su mayordomía ofidia, aunque la corrupción cunde, pese a todo, a pesar de que las cosas no marchan como debieran, hay cierto ánimo grato y positivo en la calle, en las voces de afuera; una sensación que ha escondido la rabia y ha sacado la careta animosa y esperanzadora.

| 25 julio 2009 12:07 AM | Cajón desastre | 804 Lecturas
Todo sea por San Perú
Nada podrá contra el optimismo de ser peruano.
En vísperas del cumpleaños de nuestro país, a pesar de todo, la gente muestra un inusitado optimismo.
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Va desapareciendo de a poco esas sensaciones crudas con la que uno tuvo que vivir sus primeras décadas: el miedo por el terrorismo y la dictadura del tres veces condenado, por ladrón y asesino.

Hay en la calle otra sensación y no se oye mucho eso de “me largo de este país de mierda”. Las cuadras, las esquinas y los patios parecen decir otras cosas, sentir otras cosas, quizá porque nos dura el triunfo “Kinamita”, los puntos de las matadorcitas, o el golpe alto de Maicielo.

Hay otra sensación. El niño actor que quiere ser aplaudido por sus amigos de la cuadra; la señora ya no piensa que es prioridad hacer un esfuerzo y enviar a su hija a una universidad de afuera; el profesor que sí puede decirle a sus alumnos que hay esperanzas; el joven profesional cree que con esfuerzo puede lograr sus metas; pese a tanta corrupción y tanta podredumbre.

El Perú cumple años y hay que alegrarse un poco, me dice alguien que ha colocado la bandera en su ventana; y otro, que no cree en esas cosas, me indica que no hay nada que celebrar, que este país patea a los poetas, escupe a los derechos humamos, maltrata a sus escritores, golpea al inocente, castiga a los que hacen el bien y premia con impunidad a los pisotean las normas.

Los dos tienen cierta razón porque siempre hay varias formas de mirar las cosas.

Está todavía construyéndose este país que el gran historiador Jorge Basadre concibió como una promesa. Está en hechura y al parecer García no lo entiende; no entiende, como lo ha demostrado, el justo reclamo de los nativos, no entiende que él es sólo un ave de paso (y de peso).

El gobierno nos deja tres años de ilusiones perdidas. ¿Cuál gobierno? Pues este. Este, al que se le caen las cifras de reducción de la pobreza porque la realidad es más cruda; este, que cargará de por vida con las muertes y los gritos desesperados de los policías y civiles en Bagua; que está embarrado de “petroaudios”, con “Bieto” casi libre y Rómulo preso pero casi impune; con corrupción por doquier; con García gritando medias verdades; y con la gente que sabe ya que eso del cambio responsable fue un engaño más. Pero, vamos, hay que alegrarnos un poco, viene el Día de San Perú, el santo del que todos somos fieles devotos.

Paco Moreno
pmoreno@diariolaprimeraperu.com

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