Taxistas electoreros

Como van las cosas, en Lima habrá más taxis que historias de taxistas. Ser taxista es hoy, dicen los taxistas, hacer una cola inmensa hasta que el pasajero apurado te dice: “Ya, vamos”. Abundan los taxis en esta inmensa ciudad caótica, tanto que los entendidos señalan que no hay otra ciudad en Latinoamérica donde el pasaje de taxi cueste tan poco. Son signos de los tiempos.

Por Diario La Primera | 04 set 2010 |    
Taxistas electoreros
Son el termómetro de la coyuntura. Hay de todo, hasta hinchas de Carlos Roca y enemigos de los hombres.

Soledad, eres mi amiga
Dentro de un taxi generalmente hay un hombre o una mujer solitarios, gente que busca, a veces, horas y horas una compañía momentánea. La soledad dentro de un taxi es clamorosa. Por eso cuando alguien sube, el taxista habla demasiado. No es que sean parlanchines, es el momento de hablar con alguien.

Sé de un taxista que se pasó nueve horas y media buscando un pasajero por casi todos los distritos de Lima. En La Victoria, al fin, un gordo de casaca negra subió con la intención de volar hasta Comas. En el camino, por la avenida Túpac Amaru, el gordo le apuntó con un arma al taxista no para robarle el carro sino las ganancias del día. Nadie sabe qué cara puso el taxista para que el ladrón le dejara su casaca negra: “Véndela, compadre”. Son cosas que pasan.

Caña brava
Hace unos días, un taxista hacía alarde de que su “caña” nueva era una mina de oro. “Sí pues, ahora no hay mucha gente; pero el viernes pasado hice 300 soles en 12 horas. Salí a las siete de la mañana, recogí a una secretaria en San Borja y la llevé a Miraflores; llegamos y justo el jefe de la ‘secre’ salía y quería una carrerita hasta San Isidro por el Golf; terminé la carrera y por Camino Real una señora me toma para ir a La Molina, le cobré barato nomás para que aceptará y como a la ‘tía’ le gustó mi labia y me agarró confianza, entonces, me dijo que la esperara en la puerta de la casa de su hermana para que la regresara hasta San Isidro; la regresé y por suerte estaba por ahí el jefe de la secre, a quien lo regresé a Miraflores; en Miraflores…”

Cementerios
Es bueno, a veces, no escuchar tanto a los taxistas, sobre todo a esos que hacen alarde de su “caña”. Tampoco a los que trabajan de madrugada porque ellos siempre te intentarán contar anécdotas de miedo: que la vez pasada, a la tres de la mañana, subió una señora de negro que se sentó en el asiento trasero y cuando volteé para verla ya no estaba pero había dejado su chal de seda (incluso te muestran el chal); que en la puerta de una discoteca subió un joven rubio con voz cansina y que cuando lo dejé en su casa yo vi clarito que era un viejito; que en plena Vía Expresa se me cruzó un alma por el parabrisas y sentí que mi taxi volaba; que alguien había dejado un celular en el asiento trasero y cuando estaba apunto de cogerlo desapareció de pronto; que no sé por qué razones siempre de madrugada aparezco en los cementerios.

Sin taxista
En estos días, sin embargo, el tema preferido de los taxistas son las alecciones del 3 de octubre. Los mejores analistas de la coyuntura son ellos, manejan datos, cifras, antecedentes, y te lanzan sus análisis con su lenguaje peculiar.

—¿Y usted, joven, por quién va a votar?

—Dígame usted por quién debo votar.

—Mire, con todo respeto ¿no?, las dos tías me caen mal. La Lourdes Cataño nada que ver; La Caperucita Susana, tampoco. Mejor, joven, es votar por nadie. Estaríamos mejor sin alcalde.

—Gracias, y este taxi estaría mejor sin taxista.

Bajo en la esquina
—Mire, joven, usted tiene que saber elegir. Ya todo el mundo va a votar por las señoras, usted vote distinto. Yo no soy partidario de nadie, pero a mí me parece muy bueno ese señor gordito que va por la lampa de Belaunde, no sé cómo se llama.

—Gonzalo.

—Disculpe, se llama doctor Gonzalo Alegría, de Lima con Alegría. Bueno, ya dije que yo no soy partidario de nadie, pero vote por él, amigo. Yo no lo conozco, pero vote por él. Él es cambio, el cambio para esta ciudad.

—Uhmm...

—Mira, es más le rebajo la carrera si me promete que va a votar por él ¿qué dice?

—Bajo en la esquina.

Mejor, una combi
—Yo creo que Kouri hubiese ganado; se la llevaba. ¿Usted cree o no cree?

—Soy agnóstico.

—¿Y quién es su candidato?

—Baja, mejor me voy en “combi”.

Está con mami
—Mire, joven, yo aprendí este negocio de mi padre. Soy mujer y con orgullo soy taxista. En 20 años, no he chocado ni una vez, no como esos huevones, con todo respeto, que manejan mal, chocan, y todavía pagan coimas.

—Ey, cuidado, se acaba de pasar la luz roja.

—No se preocupe, joven, todo está bien con Juanita.

—De acuerdo.

—Bueno, aquí, entre nos, por quién votará.

—…

—Noooooooo, vote por las mujeres. Vote por una de ellas. Los hombres son unos huevones, con todo respeto ¿no? Sólo porque es hombre votará por un hombre, no pe. Hay que darle una oportunidad a una mujer. Mujer, cero corrupción, le aseguro.

—Ey, otra luz roja.

—Tranquilo, está con Juanita.

Voto conciente
—Escuche, joven, la situación política, social, económica y cultural el país debe hacernos pensar en un voto conciente, un voto, joven, pensando en las futuras generaciones; basta ya de corrupción, joven, basta; basta de engaños, basta de la improvisación, joven; un país sin planes, sin visión, no va a ningún lado, joven; por eso la situación política, social, económica y cultural debe hacernos pensar en un voto conciente…

—Maestro, tranquilo, se pasó tres cuadras.

—Daremos la vuelta; pero la situación política, social, económica y cultural debe hacernos pensar en un voto conciente.

Todo se puede
—Joven, yo iba a votar por Carlos Roca, solo para sacarle la lengua al grandazo. Roca es honesto y por eso lo sacaron, lo sacaron los corruptos, joven, los corruptos se avergonzaban de alguien honesto. Ahora no sé por quien votar. Creo que por Lay.

—¿Lay?

—Mejor no.

—Vote por Roca.

—¿Cómo?

—Todo se puede ¿no?

Equilibrado
—Yo no creo que los diarios y la televisión decidan la elección, joven. La gente no es tonta. Ya no se deja engañar tan fácil. Ya verás que aquellos que mienten caerán de bruces contra el suelo.

—¿Acaso los medios no ponen la agenda?

—No, la gente sabe que diario miente. Estamos en otros tiempos. Ya verá que los resultados serán tal vez distintos a la intención de voto que lanza las encuestas.

—Veremos, bajo en la esquina.


Paco Moreno
pmoreno@diariolaprimeraperu.com

Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital
Diario La Primera comparte 119376 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.