Otro fracaso sí importa

El presidente García termina un año más en el poder con más sombras que luces y ya deben imaginarse por qué. Otra vez, en este año, García ha sido el mismo de siempre, tanto que llegará al 2009 con la victoria pública de haber logrado el fracaso.

| 27 diciembre 2008 12:12 AM | Cajón desastre | 567 Lecturas
Otro fracaso sí importa
Fiel a su estilo, el presidente García pide una más.
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García tiene experiencia en ese menester y hasta pareciese que le gustara. Como dice Víctor Hurtado, el presidente García, después de su primer gobierno, nos devolvió el país como en un verso de Góngora: convertido “en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”.

Todo esto es verdad. Hacia 1990, el rostro del país era realmente impresentable. No digamos que vamos camino a ello, pero hay que permanecer alertas porque estamos gobernados por García y sus amigotes y todo puede pasar, y esto no es exagerar, porque estoy haciendo un gran esfuerzo para no decir cosas tan malas del presidente García.

Sin embargo, qué se puede pensar de la primera autoridad del Perú que ha permitido, por ejemplo, la venta de los terrenos de Collique a precio de ganga y a sus amigos constructores. “Pepe Graña, dónde estás, Pepito”. ¿Recuerdan?

Cuentan también los terrenos de La Molina, del Ministerio de Educación, y las pretensiones de otorgar la buena pro de 16 hectáreas del Cuartel General de Ejército (Pentagonito). Nadie quiere pensar mal y ni acusar a nadie; pero estas ventas y las pretensiones de compra huelen a tajadas gigantescas de “coimisiones”.

La gente se da cuenta y no es tan distraída como creen García y sus amigos. La gente sabe quién es García, de qué pie cojea aunque el presidente, cegado por el cargo, busque portadas con actos solidarios como el de la Teletón y entremetiéndose burdamente en la justicia hablando para ayudar a Magaly Medina.

Alguien dijo que la respuesta del presidente a Magaly ante cualquier dosis de agradecimiento de ésta sería: “Hoy por ti, mañana por mí”.

¿Por qué García quiso y ahora quiere gobernarnos otra vez si muy bien pudo dedicarse con éxito a otras cosas? Por ejemplo, a grabar un disco de rancheras o convertirse en un pastor religioso. Tiene voz y lo demostró en la Teletón junto a Zambo Cavero y además para grabar un disco o dar sermones religiosos no se necesita saber bailar. Alguien me sopla que el presidente García, aunque quisiera, jamás se dedicará al arte, por la sencilla razón de que el arte no paga; en cambio, la política rinde millones que se disfrazan mensualmente con unos miles de soles en el recibo de pago.

Quizá por eso, García se muere por gobernarnos otra vez y cuidado que podría terminar matándonos de hambre. Hay antecedentes. ¿Qué pensará el presidente García de sí mismo? A ver, hay que imaginarlo frente a un gran, gran espejo. García se refleja. Hace unos gestitos, mira para acá, mira para allá. Muestra sus enormes dientes y se ríe en serio ja-ja-ja. ¿Seré presidente otra vez?, se pregunta. La gente me quiere, ja-ja-ja. Los medios me idolatran. Salvo, esos perros del hortelano, dice, y se enoja hasta quedar sin ojos; pero de pronto está feliz de nuevo mostrando sus enormes dientes. Rapidísimo cambia de polo. Sí, la gente me quiere, continúa, se nota sobre todo cuando les hablo del cambio del alma, de la revolución del alma, cuando les hablo que hay que dejar la envidia y el rencor, ja-ja-ja. Presidente otra vez. Este pechito sí come papa, dice.

Tenemos un presidente fuera de serie, nadie como él. Es el único capaz jalarle la oreja a Obama en el campo de la Economía; el único novel en Economía capaz de darle la contra a premios Nobel en esta materia; el único que cede Palacio de Gobierno para la Teletón cuando lo que debería hacer es otorgarle un presupuesto a la Clínica Hogar San Juan de Dios; el único presidente que toma cerveza (seco y volteado) ante niños con sed de los asentamientos humanos; el único que fracasa en el gobierno cuando todas las condiciones están dadas para que sea un presidente de éxito; el único que se dedica a la farándula y arremete contra los diarios y los periodistas que preguntan sobre política; el que quiere asegurarse con una contralora amiga para descubra nada, pero que sí persiga al próximo presidente.

Como dicen, “para corregirse, el oportunista merece otra oportunidad”. Ya lo vemos a García en el 2015 y o quizá antes (Dios nos libre) haciendo lo que mejor le sale: campaña electoral. Ahí está jurando que ahora sí ha cambiado; diciendo mentiras y otras mentiras más como promesas electorales; sudando la gota gorda de su postulación. Ahí veo también, increíblemente, a gente que vuelve a confiar en él.

Por Paco Moreno

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