Cajón desastre

Ya nos parecía raro el prolongado silencio del presidente García. No había dicho nada cuando el Tribunal Constitucional escuchaba a las partes argumentar sobre la prescripción de la matanza de El Frontón que tanto le concierne, que tanto le preocupa; no había dicho nada acerca del debate sobre los derechos humanos después de que los “Giampietri” y los otros patearan y ladraran contra la Comisión de la Verdad. Silencio calculado el de García. Nadie sabe cuánto le costará al presidente el mantenerse callado.

Por Diario La Primera | 06 set 2008 |    
Cajón desastre
(1) El presidente García sabe que su desaprobación a nivel nacional es peor que en Lima. (2) Ex dictador en problemas. (3) Giampietri sigue en su rumbo. (4) El impresentable.

Salió justo
Seguramente, el mandatario García esperaba con ansias el momento preciso, adecuado, para asustar a los micrófonos, aturdir a los televidentes, irritar a sus electores engañados; y ese momento llegó justo cuando supo que una encuesta reveladora de la Universidad de Lima cambiaba el panorama en las redacciones. “No, no debo callarme en este momento”, dijo, seguramente, y saltó a la palestra del verbo y habló de todo: Unión Europea, TLC, inflación, viaje a Brasil, prosperidad y éxito y más prosperidad y más éxito; pero los titulares ya estaban listos con su histórica y clamorosa caída: Más de 71% de habitantes de Lima y Callao desaprueban a García.

Él sabe
¿Acaso el presidente García no se da cuenta que si continúa gobernando tal como lo está haciendo seguirá cayendo irremediablemente en las encuestas? Digamos que se da cuenta; pero ahora que es alfil de esa derecha que no cree en derechos humanos, no puede retroceder. Las razones sobran: compromisos comerciales, prebendas políticas, más compromisos con el gran capital. ¿Quién es el ingenuo que puede decir, por ejemplo, que los decretos legislativos lanzados por el Ejecutivo son en realidad para darles prosperidad a los nativos e indígenas?

Ventas
Sin embargo, no sólo es eso. Sus voceros de Energía y Minas señalan que el país ya está lotizado y con “compradores” listos ¿Cómo es eso? Es una venta o concesión o entrega de tierras peruanas con peruanos y peruanas dentro al gran inversionista con el cuento de la prosperidad en tiempos de globalización. Mas la resistencia está ahí, por ejemplo, en los que esperan que el Ejecutivo promulgue ya la ley que deroga los decretos legislativos 1015 y 1073, está en los frentes regionales que preparan protestas para octubre, está en el elector indignado que sabe que su voto viene sirviendo para que García gobierne solo para sus amigos (los ricos, como él). ¿Cómo se explica uno eso de que un país pobre tenga un presidente rico?

Teme
No hay duda que el presidente García está realmente preocupado (no sólo por el caso El Frontón). Es que sabe que su desaprobación a nivel nacional pasa largamente el 80%, y el descontento seguirá creciendo. Las mujeres que saben de compras, por ejemplo, las mismas que siempre lo aplaudieron por su simpática sonrisa, ahora están adelante de la voz de la protesta. Los cacerolazos en varias ciudades así lo demuestran. “Ya no te creo García y además ya estás tío”, dijo una mujer.

Una comedia
Mientras tanto el Congreso es un circo. Un tal Gustavo Espinoza Soto que dice y hace lo que ni él mismo entiende; un tal Anaya que le falta valor y vergüenza para que se vaya; un Torres Caro a quien el vocablo tránsfuga le serviría mejor de apellido (es tránsfuga hasta del grupo de los tránsfugas). No sigamos ya que no habrá espacio. Falta Fujimori.

Fujimorismo
Es una confusión el gallinero fujimorista. Algunos sueñan con Keiko poniéndose una enorme banda presidencial y otros no la quieren ni en pintura; otros quieren a Kenyi de congresista, lo quieren ver lanzando sus discursos-piedras desde su curul; muchos no saben si apoyar al Partido Aprista o estar contra ellos, pero finalmente obedecen la directiva; otros no piensan o piensan como fascistas y agarran a patadas a quien habla de derechos humanos. Basta. Esta confusión se debe, principalmente, a que todos los fujimoristas saben, en el fondo, que su jefe será condenado de todas maneras, y esto lo sabe también Fujimori. Sabe que le esperan días aciagos; y eso de las enfermedades, que puede ser cierto o no, es, quizá, una forma de retardar un poco el golpe merecido de los años de condena.

Por Paco Moreno

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