Cajón desastre

García y sus fichas
Notablemente desesperado, el presidente García hizo todo lo posible para evitar que los decretos legislativos 1015 y 1073 no sean derogados: mintió en anuncios pagados y mal (muy mal) escritos; presionó con su vozarrón a los congresistas mañana, tarde y noche; movió sus fichas encima y bajo la mesa; pero, finalmente, el Congreso logró derogar estos decretos, gracias a la lucha valiente y ponderada de los indígenas (los triunfadores auténticos), la oposición completa y diversos sectores, entre ellos, la Defensoría del Pueblo y hasta Lourdes Flores Nano.

Por Diario La Primera | 23 ago 2008 |    
Cajón desastre
(1) La derogatoria de los decretos legislativos 1015 y 1073 es un triunfo histórico de los indígenas. (2) Cree que Mantilla es honorable. (3) Sufrió grave derrota. (4) Le espera la censura.

Sólo contra todos
Este rechazo considerable a los decretos de García hace pensar que, en algunos casos, el mandatario va solo con su ego descomunal, con sus ideas inmensas de falso progreso, su visión irreal del desarrollo del país. (Nadie sabe en qué momento ese candidato socialdemócrata del cambio responsable se convirtió en el derechista más cuestionado del país). Pero, siempre le quedan sus notables seguidores: sus ministros y su ‘cuasiministro’: Giampietri. Notables porque se hacen notar en los medios.

Son ellos
Algunos de estos personajes que hicieron noticia esta semana son: la ministra Susana Pinilla que apadrina al cuestionado Carlos Arana en Foncodes y dice que el ex ministro y hombre de Montesinos, Agustín Mantilla, es un hombre honorable; el jefe del gabinete que cree que los partidos de oposición pueden movilizar a todos los ‘amazónicos’ que protestan contra los decretos legislativos; el ministro de Economía, Luis Valdivieso, que habla de modular el gasto público para bajar la inflación y luego aclara que modular no es recortar el gasto sino optimizarlo y que, finalmente, no hace nada para que los precios del mercado no irriten más a las amas de casa…

Más seguidores
También el ministro Alva Castro que no veía heridos en Bagua Chica cuando todos sabíamos que había más de 20, entre policías y nativos; el vicepresidente Giampietri que sale a insultar y echarle la culpa a las ONG de los errores del gobierno; el ministro de Agricultura que sigue los pasos a Giampietri y llama “buitres del siglo XXI” a las ONG. Seguidores ciegos de García son estos notables que no saben de soluciones, pero sí de problemas (los generan contra el país). ¿Y la ministra de Transportes? Ella merece un párrafo aparte.

“Estoy tranquila”
Verónica Zavala es otra gran conspicua seguidora de García. Le hace caso en todo; por eso le va tan mal y será interpelada y quizá censurada. Ella sabía, por ejemplo, que en el 2006 hubo 77 mil choques vehiculares con un resultado fatal de 3 mil 481 muertos. Sin embargo, poco hizo para que en lo que va del año, según el legislador Yonhy Lescano, no se registren ya 3423 accidentes con un saldo 511 muertos. Por eso y otras cosas, la ministra merece tolerancia cero en el Parlamento. Pero ella, tras hablar con el Presidente el jueves, dijo que espera tranquila la oportunidad que le da la interpelación.

Los otros
Ah, pero también están los otros seguidores de García, que se les escapan cosas. Javier Velásquez a quien, el domingo último, se le escapó una verdad obvia que García no admite. “El gobierno sigue el camino del fujimorismo”, dijo. Seguramente el Presidente lo llamó y le increpó: “Oye,…, tú no hables de esas cosas, me oyes bien o quieres perder tu puestito”. Es una gran verdad lo que dijo Velásquez. Estamos en un fujimorismo con Alan y también con Fujimori, quien goza de cárcel dorada gracias al pacto. Este gobierno se parece demasiado al decenio de la dictadura. Hay persecución a los incómodos del régimen, hay corrupción, hay copamiento partidario de las entidades del Estado. Pero, hay una diferencia sustancial: la gente pobre, esa que se sentía segura con el ex dictador, no siente ahora que el país avanza, pero sí que avanzan los precios hasta la desesperación. Se desespera, por ejemplo, el cobrador de la ‘combi’ porque el pasajero reclama, desesperado también, por el aumento de la tarifa.

Más protestas
De esta diferencia se da cuenta la gente y lo demuestra en las encuestas. Quizá no se nota tanto en Lima, pero en las otras regiones del país hay fuerzas convulsas que ya no creen en la oratoria ‘campañera’ de García. Un ejemplo son las protestas de los nativos e indígenas contra los decretos legislativos que García lanzó para favorecer a su gran amigo: el gran capital. García no sintoniza con el pueblo, porque éste eligió al otro García, que fue devorado por la derecha.

Por Paco Moreno

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