Detectives científicos resuelven un crimen misterioso

La verdad puede ser a veces más extraña que la ficción, o al menos tan extraña como una película filmada expresamente para la televisión. Sin embargo también vamos a recalcar la incompetencia de algunos profesionales, quienes en algunas veces tienen en las manos la difícil tarea de determinar el futuro de un ser humano.

| 16 mayo 2017 10:05 PM | Blog | 1k Lecturas
Detectives científicos resuelven un crimen misterioso
Detectives científicos resuelven un crimen misterioso
Por: Valeria Chuquimez
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Tomemos, por ejemplo –para ilustrar todo lo ya mencionado- el caso de Patricia Stallings. Declarada culpable del asesinato de su hijo pequeño, fue sentenciada a cadena perpetua, si bien después fue hallada inocente gracias a la investigación detectivesca médica de tres científicos obstinados.

La historia empezó en el verano de 1989 cuando P. Stallings llevó a su hijo de tres meses, Ryan, a las urgencias del Cardinal Glennon Children's Hospital de St. Louis. El niño padecía dificultad respiratoria, vómitos incontrolables y trastornos gástricos. Según el médico que lo atendió, un toxicólogo, los síntomas del niño indicaban que había sido envenenado con etilenglicol, un ingrediente de los anticongelantes, conclusión aparentemente confirmada por análisis hechos en un laboratorio privado.

Una vez recuperado, el niño fue puesto bajo tutela y P. Stallings y su marido, David, podían visitarlo en visitas vigiladas. Pero cuando el niño enfermó, y más tarde murió, después de una visita en la que P Stallings había permanecido brevemente sola con el niño, se la acusó de asesinato en primer grado y se la detuvo sin fianza. En aquellos momentos las pruebas parecían claras puesto que tanto el laboratorio privado como el del hospital habían encontrado grandes cantidades de etilenglicol en la sangre del niño y trazas del mismo en un biberón con la que P.Stallings había alimentado al niño durante su visita.

Pero sin saberlo P.Stallings había llevado a cabo un experimento brillante. Mientras estaba en prisión, supo que estaba posteriormente dio a luz a otro hijo, David Stallings Jr, en febrero de 1990. Inmediatamente ingresó en un orfanato pero a las dos semanas empezó tener síntomas similares a los de Ryan. A David se le diagnosticó finalmente una enfermedad metabólica rara denominada acidemia metilmalónica (MMA) La Primera

La MMA una enfermedad genética recesiva del metabolismo de aminoácidos, afecta a 1 de cada 48.000 nacidos y presenta síntomas casi idénticos a los producidos por el envenenamiento con etilenglicol.

P.Stallings no podía de ningún modo haber envenenado a su segundo hijo, pero el fiscal del estado de Missouri no quedó impresionado por los nuevos acontecimientos y prosiguió de todos modos con el proceso. El tribunal no permitió que el diagnóstico de MMA del segundo hijo fuese aceptado como prueba; en enero de 1991, Patricia Stallings fue hallada culpable de agresión con arma mortal y condenada a cadena perpetua.

Sin embargo, afortunadamente para P.Stallings, William Sly, director del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de St. Louis, y James Shoemaker, director de un laboratorio de rastreo metabólico de la universidad, se interesaron en su caso cuando se enteraron del mismo en un programa de televisión.

Shoemaker llevó a cabo su propio análisis de la sangre de Ryan y no detectó etilenglicol. Él y Sly se pusieron contacto con Piero Rinaldo, experto en enfermedades metabólicas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, cuyo laboratorio estaba equipado para diagnosti car la MMA a partir de muestras de sangre.

Cuando Rinaldo analizó el suero sanguíneo de Rya encontró una alta concentración de ácido metilmalónico que es un producto de degradación de los aminoácidos de cadena ramificada isoleucina y valina, que se acumulan en los pacientes de MMA porque carecen del enzima que debería transformarlo en el siguiente producto de su ruta metabólica.

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Especialmente revelador, su relato, era que la sangre y la orina del niño contenían grandes cantidades de cetonas, lo que constituye otra consecuencia metabólica de la enfermedad. Al igual que Shoemaker, no encontró etilenglicol en una muestra de los fluidos corporales del niño. No se pudo analizar el biberón, ya que había desaparecido misteriosamente. Los análisis de Rinaldo le convencieron de que Ryan había muerto de MMA, pero ¿cómo explicar los resultados de los dos laboratorios que indicaban que el niño tenía etilenglicol en su sangre? ¿Podían estar los dos equivocados? Cuando Rinaldo obtuvo los informes de los laboratorios, lo que vio, dice, fue "espantoso". Un laboratorio decía que la sangre de Ryan Stallings contenía etilenglicol, aunque el análisis de la muestra de sangre no se ajustaba perfil del propio laboratorio para una muestra conocida que contenía etilenglicol. "Esto no era solamente un asun- lo de interpretación cuestionable. La calidad de sus análisis era inaceptable", explica Rinaldo. ¿Y el segundo laboratorio? Según Rinaldo aquel laboratorio detectó un componente anormal en la sangre de Ryan y simplemente "supusieron que era etilenglicol". Las muestras del biberón no habían dado nada anormal y sin embargo el laboratorio también afirmó que tenían pruebas de la presencia de etilenglicol, en la misma.

Rinaldo presentó sus hallazgos al fiscal del caso, George McElroy, quien al día siguiente convocó una conferencia de prensa. "Ya no creo en los datos de los labora- torios", dijo a los periodistas. Habiendo concluido que Ryan Stallings había muerto efectivamente de MMA, retiró todos los cargos contra Patricia Stallings el 20 de setiembre de 1991.

Podemos tomar este caso – a pesar de ser bastante antiguo- para tomar consciencia sobre muchos inconvenientes que nos siguen atormentando hasta el día de hoy al: El tan retrograda sistema que tenemos en cuanto a “la justicia” se refiere, la incompetencia de profesionales que existió, existe y siempre existirá la cual es muy lamentable ya que como vemos, muchas veces la vida de alguien depende de ellos, sobre todo cuando se trata de profesionales de la salud, y por ultimo pero no menos importante la importancia de la dedicación que tienen algunos profesionales por la ciencia, ya que de no haber sido por el entusiasmo y competencia de Rinaldo, Patricia nunca hubiera sido liberada de una acusación terrible. Lamentablemente tuvo que pasar por muchas penurias para que su inocencia sea demostrada sobre el envenenamiento de sus hijos y la muerte del primero.

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Colaborador 9324 La Primera Digital