GLOBALIZACIÓN Y GLOCALIZACIÓN

La globalización parece difundir impunemente por todo el planeta el mensaje de las clases dominantes, pero felizmente hay una reacción local, gracias a la actividad de miles de anónimos internautas.

| 30 enero 2016 07:01 PM | Agenda global | 3.1k Lecturas
GLOBALIZACIÓN Y GLOCALIZACIÓN
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Acción global y reacción local
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Hace medio siglo ya que surgió el término globalización, que designa la tendencia de los mercados y empresas a extenderse más allá de las fronteras nacionales, hasta alcanzar una dimensión mundial -es decir lo que antes se conocía como imperialismo-.

El concepto mismo de globalización encierra la idea de colectividad, obviando las relaciones de poder y de dominación entre los países. En los años de la guerra fría, las relaciones entre los diversos países eran caracterizadas con conceptos como imperialismo y países coloniales o semi-coloniales, reemplazados luego en el discurso oficial por otros más inocuos y ambiguos como países desarrollados y países dependientes, surgiendo el Tercer Mundo –y, por tanto, también un Primer, Segundo y hasta Cuarto Mundo-.

Actualmente, el inmenso flujo de información que recibimos, nos hace tomar conciencia de una situación “globalizada”; pero nos lleva también a ignorar las relaciones económicas y políticas imperantes a escala mundial, que homogenizan las manifestaciones culturales y estilos de vida, convirtiendo todo en mercaderías destinadas a generar plusvalía.

Sin embargo, la difusión mundial del mensaje globalizado, ha provocado a su vez la respuesta local a nivel cultural: la glocalización.

La masiva difusión de internet ha posibilitado que sectores que nunca tuvieron un lugar en los programas de radio o TV, estén presentes en el ciberespacio, siendo notoria en el Perú la presencia de manifestaciones culturales relacionadas con las lenguas vernáculas, la música y tradiciones de los pueblos andinos y amazónicos, importante tarea de glocalización para preservar la cultura local.

En el aspecto lingüístico, las lenguas vernáculas habladas por millones de personas, han sido consideradas desde la época de la Conquista como sinónimos de ignorancia, atraso, pobreza y, en suma, consideradas como lenguas sin importancia ni utilidad, mientras que el castellano era considerado como la única lengua digna de aprenderse y hablarse. El Estado, por su parte, jamás hizo nada por proteger y, menos aún, por desarrollar el uso de estas lenguas, consagrando su discriminación.

La eclosión de sitios web en que se propicia su aprendizaje, se difunden manuales y diccionarios, concursos literarios, actividad poética y musical en las redes sociales, estudios históricos, entre otros, son la respuesta glocalizada al mensaje globalizado y se efectúan desde la perspectiva quechua o aimara, por lo que existen y se coordinan más allá de las fronteras nacionales existentes en el continente, fortaleciendo al mismo tiempo una red de comunicación muy importante en el interior de las naciones autóctonas.

Por ello, es reconfortante introducir runa simi en Google y recibir 916.000 resultados; quechua nos da 16.800.000 resultados; aimara 3.00.000 resultados. La glocalización lingüística es, pues, importante: las lenguas vernáculas de nuestras naciones no se rinden ante la globalización imperialista y, gracias a la actividad de abnegados y anónimos compatriotas, están más presentes que nunca en el espacio cibernético.


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Fuente: > Redacción propia
José Juan Pacheco Ramos

José Juan Pacheco Ramos

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