Olvida pesadilla orando

La excarcelada Giuliana Llamoja Hilares, quien purgó cuatro años de prisión de una condena inicial de doce acusada del delito de parricidio por asesinar a su madre con 65 puñaladas, sostuvo ayer que “el Señor siempre habitó en mi corazón, me ha cambiado la vida”, al ser ubicada en una ceremonia litúrgica evangélica, ayer. Sin embargo, cuando se le preguntó si esta situación le permitió un acercamiento con la familia de su difunta progenitora así como con su hermano, su padre de inmediato la apartó de los periodistas para llevársela casi a rastras y evitar que continúe declarando.

Por Diario La Primera | 31 jul 2009 |    
Olvida pesadilla orando
Asegura que religión evangélica le cambió la vida.
Giuliana Llamoja reapareció en público, participando de ceremonia evangélica. Su padre, el juez Llamoja, no la dejó hablar sobre su hermano y su familia materna.

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JUSTICIA PARA TODOS

En las pocas frases que pudo decir, Giuliana señaló que “Dios siempre estuvo con mi familia y Dios siempre ha estado conmigo, es lo único que yo les puedo decir”, para luego exhortar a las autoridades del Poder Judicial y Ministerio Público a hacer justicia en todos los extremos, sin ningún tipo de diferenciación.

Llamoja Hilares dejó el Penal de Mujeres de Chorrillos luego que la jueza del 28 Juzgado Penal de Lima, Sonia Salvador Ludeña, declaró procedente su solicitud de semilibertad. Ella fue condenada a 12 años de prisión por matar a su madre, María del Carmen Hilares, con un cuchillo de cocina, el 5 de marzo del 2005. Su salida obedeció al pedido de la joven de semilibertad al cumplir en prisión la tercera parte de la condena aduciendo buena conducta.

En lo que podría ser considerado como su primera aparición pública tras abandonar el penal de mujeres, la joven -acompañada de su progenitor- el juez Luis Llamoja, participó de la misa de acción de gracias ofrecida en honor al Perú en su aniversario patrio en la Iglesia Cristiana y Misionera, con la presencia del jefe de Estado, Alan García, ministros de Estado, congresistas y el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein.

A su salida con el rostro desencajado y repitiendo la mismas palabras, Llamoja insistió ante el asedio de la prensa que sus padres le inculcaron el amor al Señor. “El Señor tiene formas de tocar el corazón de uno, cada quien tiene su propósito en la vida… de cada uno de nosotros, el Señor es bueno”, acotó antes de comentar que fue bautizada en esta iglesia en la prisión, por lo que acudía a la iglesia evangelista para orar “porque Dios siempre está en la vida de cada uno de nosotros”.

En esto se encontraba cuando bastó que se le preguntara sobre si la presencia de Dios en su vida ha significado una mejor relación con su hermano, Luis Llamoja Hilares y su familia materna, para que su padre dé por terminada la entrevista para llevársela casi a empellones; mientras ella continuaba repitiendo que Dios estaba en su corazón, que le había dado paz y que Dios no es religión, sino un estilo de vida.

Vilma Escalante
Redacción


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