Los pasos del Qhapaq Ñan

El coordinador del proyecto Qhapaq Ñan, Giancarlo Marcone, dialogó con LA PRIMERA acerca de este Gran Camino Inca, casi desconocido por la mayoría de peruanos, y más aún por los mismos limeños, pese a que gran parte de esta ruta pasa por el valle de Lurín. Desde el sitio arqueológico de Huaycán de Cieneguilla, donde están unas ruinas de una ciudadela que servía como conexión de este gran camino, el especialista destacó los beneficios que traería la designación de esta ruta como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

| 28 octubre 2012 12:10 AM | Actualidad | 2.5k Lecturas
Los pasos del Qhapaq Ñan
“El limeño ignora lo que está ante sus ojos”, dice Giancarlo Marcone.

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VALOR DE RECONOCER LA DIVERSIDAD

—Este trabajo con las comunidades y la presencia de las ruinas, ¿cómo puede ayudar a la inclusión social?
—Para nosotros, el valor está en reconocer la diversidad. Si bien el camino es un proyecto inca, junta a una serie de poblaciones distintas. Ese reconocimiento de nuestra diversidad, es lo primero que queremos demostrar a nivel conceptual. En segundo lugar, el proyecto está generando trabajo y estableciendo relaciones positivas con las comunidades. El Ministerio de Cultura tiene ahora una red de contacto con las poblaciones cercanas a la ruta, que usualmente no tienen contacto con el Estado, porque vamos con objetivos claros y simples que la gente entiende y comparte. Esto genera una relación fluida. Además del potencial turístico, que es un componente importante.

—¿Cuánto de presupuesto están recibiendo del Estado para este proyecto?
—Estamos recibiendo un promedio anual de nueve millones de soles. Sin embargo, hay una posibilidad de aumentar este presupuesto, dependiendo de la ejecución del Estado. El objetivo es generar más ejecución, para que haya más dinero y poder hacer más cosas.

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—¿Cuál es el proceso para solicitar a la Unesco que Qhapaq Ñan sea Patrimonio Cultural de la Humanidad?
—En enero presentaremos un expediente conjunto, junto a los demás países por donde pasa la ruta (Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile y Argentina). Estará presente el presidente Ollanta Humala. Se ha logrado un nivel de trabajo en conjunto que es un ejemplo, y una de las cosas que nos enorgullece es haber coordinado un objetivo común, como una idea que sale del Perú.

—¿Cómo desarrollaron este trabajo conjunto?
—Trabajar el expediente ha sido complejo, porque hay que presentar diversas fichas, que implica desarrollar software y mapas, para que el expediente sea incluido en la lista de la Unesco.

—¿Cuánto tiempo llevará el proceso?
—Hay un comité de Unesco, en el cual no tenemos injerencia, que evalúa el expediente, y va tardar un año en hacerlo. Esperamos que para el 2014 tenga una respuesta, que aguardamos sea positiva.

—¿Cuál es la expectativa?
—Hay una expectativa nacional, que llevamos nosotros desde la presentación del proyecto, que es la idea del camino como eje integrador del país. Queremos de alguna manera poner en condiciones el esqueleto donde integremos la diversidad, porque el mismo camino, que está construido de diferentes maneras, pasa por costa, sierra y selva. Pero también hay otra dimensión, que es generar conciencia regional de nuestra unidad en América del Sur. Si Qhapaq Ñan es considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad, habrá beneficios para su protección y financiamientos externos.

—A propósito de este sitio arqueológico que está relativamente cerca de Lima, hay muchos ciudadanos de la capital que ignoran que existen ruinas prehispánicas aquí, y si lo saben, no le dan importancia. ¿A qué se debe esto?
—Recuerdo que cuando estaba en el colegio, me contaban esas historias de que en el tiempo en que los incas llegaron a los valles del Chillón, Rímac y Lurín, todo estaba vacío. Incluso decían que Pizarro fue engañado y que no había nada aquí. El punto es que la zona de Lima siempre fue estratégica para los Incas, por su ubicación frente a la costa, y tenemos evidencias arqueológicas de que ha sido importante antes de la conquista inca. El problema es que los que vivimos en Lima no miramos al pasado.

—¿Y por qué tenemos esa tendencia, en su opinión?
—Es que estamos tan preocupados en ser una capital moderna, que terminamos sistemáticamente ignorando lo que está ante nuestros ojos. Hay huacas en las universidades, en el Parque de las Leyendas, hemos vivido con ellas, pero seguimos negando esa presencia. Por ejemplo, y este es un dato que mucha gente no sabe, es que la cultura Ichma está aquí, en este sitio.

—¿Cuál es la importancia de este proyecto para los limeños?
—Lo mejor de estos proyectos es que le das una opción turística al habitante de Lima dentro de la propia capital, que muchas veces está metido en esta “selva de cemento”, con pocos espacios de esparcimiento. Así logramos sacar al habitante de Lima hacia estas áreas sin visitar. Esto es mejorar la calidad de vida de la gente limeña, que no solo debe limitarse a salir al campo a comer pachamanca. La gente va a conocer el camino, y eso nos va a promocionar turísticamente e internacionalmente. Incluso sirve para el mismo habitante de Cieneguilla.

—Hablando de Cieneguilla, ¿cuáles son las coordinaciones que realizan con la municipalidad distrital, y también con la comuna metropolitana?
—Si bien hay algunos acercamientos con la municipalidad de Cieneguilla, y se está iniciando una serie de contactos con la municipalidad de Lima, queremos ser muy respetuosos de las comunidades que viven cerca de aquí, y de su participación. Lo primero que hace nuestro equipo es justamente llegar a la sensibilización de los habitantes de este lugar.

—¿Qué trabajos se hacen con las comunidades aledañas?
—Trabajamos intensamente con las poblaciones cercanas, con los colegios que están cerca de los puntos de intersección del Gran Camino Inca. Hemos desarrollado talleres de verano con los escolares sobre la valoración del patrimonio histórico. En el caso del sitio arqueológico de Huaycán de Cieneguilla, la gente que vive por aquí es procedente de otros lados, son migrantes; por eso hacemos los talleres. Es más fácil generar esa valoración cuando la gente que vive cerca es autóctona del lugar, y se consideran parte de ese patrimonio. Además, los habitantes de aquí también colaboran en la restauración de algunos muros de las ruinas.


Víctor Liza Jaramillo
Redacción


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