Las guerrillas del MIR de 1965

Un 23 de octubre murió el jefe de las guerrillas del MIR, Luis de la Puente Uceda, asesinado en campaña por las balas del ejército peruano. Recordemos a este político puro, honrado que entregó su vida en la lucha por una sociedad más justa para el pueblo peruano.

| 23 octubre 2014 10:10 PM | Actualidad | 1.5k Lecturas
Las guerrillas del MIR de 1965
Hoy se cumplen 49 años del asesinato de Luis de la Puente Uceda, líder de las guerrillas del MIR.
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Hoy, 23 de octubre se cumplen 49 años de la muerte de Luis de la Puente Uceda, líder de las guerrillas del MIR, en las selvas de Mesa Pelada, Cusco. El triunfo de la Revolución Cubana había demostrado a los oprimidos de todo el continente que la opresión y explotación generalizada no tenía por qué ser eterna y que la toma real del Poder había permitido a los revolucionarios llegados en el “Gramma” expulsar de la isla al corrupto gobernante Batista y a las grandes empresas estadounidenses.

América Latina comenzó a arder bajo el ejemplo cubano y en numerosos países se desataron las huelgas, las protestas estudiantiles y la actividad guerrillera, siguiendo la sombra gigantesca del Che Guevara. Los EE.UU. con John F. Kennedy –el que trató de invadir Cuba desembarcando en la Bahía de Cochinos y que salió huyendo con el rabo entre las piernas- se sacaron de la manga la llamada Alianza para el Progreso, para tratar de engañar una vez más a las masas explotadas.

En el Perú el presidente Manuel Prado –el hijo del traidor Mariano Ignacio Prado, que en plena guerra con Chile huyó a París llevándose los fondos recolectados para comprar armas- culminaba su período al servicio de los gamonales y dejaba Palacio –tras un golpe militar de la soldadesca- al demagogo Fernando Belaúnde Terry, punta de lanza de la Alianza para el Progreso de Kennedy, mientras que el Congreso caía en manos del vergonzoso pacto entre el Apra y la Unión Nacional Odríista, más conocido como la “Convivencia”, siendo ya entonces el mismo núcleo corrupto y putrefacto que es hoy en día.

Aquel Perú, como el de ahora, era un enfermo que echaba pus en donde se pusiera el dedo.

En aquel escenario se batieron los guerrilleros del MIR, en inferioridad numérica y logística, con los militares peruanos, que tienen el dudoso honor de ser el principal enemigo de su propio pueblo. Después de una breve campaña militar que sólo duró algunos meses, las guerrillas del MIR fueron derrotados y la mayoría de sus integrantes salvajemente torturados y asesinados.

Un día como hoy el corazón de Luis de la Puente Uceda dejó de latir, su cuerpo acribillado por las balas asesinas del ejército peruano dejó de vivir, pero su recuerdo de hombre puro y desinteresado, político honrado y amante de su pueblo, sigue vivo entre los peruanos de buena fe, que creemos en su ejemplo y que deseamos un Perú mejor para nuestros hijos y para nuestros nietos. El legado de este héroe sigue esperando que retomemos verdaderamente la lucha por una sociedad más justa.

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Fuente: > Fragmento de discurso en La Convención, Cusco
José Juan Pacheco Ramos

José Juan Pacheco Ramos