La Porciúncula y el Perdón

Hablando en nombre de Dios, monseñor Adriano Tomasi dice al final de la misa: “No tengas en cuenta nuestros pecados, ten en cuenta nuestra Fe” y se inicia oficialmente el perdón de Dios. Es el momento cumbre de la Porciúncula o Fiesta Franciscana del perdón de Asís que consiste básicamente en el perdón o indulgencia de Dios en favor de los fieles.

Por Diario La Primera | 03 ago 2010 |    
La Porciúncula y el Perdón

“Después de orar y confesarse se consigue el perdón y se alimenta el espíritu. Luego se tiene que alimentar el cuerpo”, dice el hermano Roque Chávez, encargado de preparar el puchero o sopa que se ofreció a los fieles ayer en el Convento de los Descalzos en el Rímac.

Treinta años en este menester no es poca cosa para el hermano quien, gracias a la enseñanza de su extinto padre, heredó esta faceta culinaria.

“Más de 350 kilos de carne, 380 de pollo, 400 kilos de papa, 200 kilos de habas, alverjas, vainita, zapallo, nabo y 15 mil panes”, son los ingredientes para esta poderosa sopa que es el colofón para la ansiada indulgencia. “Hemos tenido el apoyo del Rotary Club y de gente generosa que no ha querido dar su nombre”, cuenta.

En la década de los 80 cuando había carencias, aunque el corazón era gigante, el hermano Roque no tuvo reparos en salir a La Parada a pedir limosna para poder alimentar a muchos menesterosos. “Antes había menos ración y tuve que pedir limosna para poder dar la comida los 2 de agosto. Ahora hay un poco más, tenemos ración para 4,000 personas: los fieles y la gente que se acerque”, contó el hermano.

Fieles al perdón
Teresa Escajadillo, a pesar de sus 72 años, es una nueva feligresa. Su madre, de 97 años, la trajo hace dos años por primera vez y ahora viene desde Barrios Altos a mantener su fe. “Soy fiel desde niña. Antes no tenía tiempo y ahora mi madre no puede venir pero desde ahora yo vendré mientras tenga fuerzas”, aseguró.

El jubileo de la Porciúncula comenzó en Los Descalzos a inicios del siglo pasado y en la actualidad, dice Roque, se realiza exclusivamente en Lima. Antiguamente se tenía que hacer un ayuno de un día para recibir el perdón y el posterior alimento. Ahora la tradición es más benévola y sólo se ayuna una hora antes del perdón. Los tiempos han mejorado.

“Pequeña porción de tierra”
Porciúncula es una palabra en latín que significa “Pequeña porción de tierra”. La historia dice que en 1216 San Francisco tuvo la aparición de Cristo y de la Madre Santísima. Con el rostro en la tierra, San Francisco le pidió que conceda “un amplio y generoso perdón” a los que “vengan a visitar esta iglesia”. Originalmente Porciúncula es una capilla, también es la indulgencia plenaria y en el Perú es lo anterior y la sopa o puchero.

Gustavo Alvarado
Redactor

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