La lucha de Jhinna

La Trata de Personas, llamada la “Esclavitud del Siglo XXI”, continúa siendo invisible para la mayoría de la población que desconoce los alcances y la capacidad de las mafias que operan en el Perú y que persiguen lucrar con el cuerpo de otros seres humanos a los que reducen a la condición de meras mercancías.

| 04 setiembre 2011 12:09 AM | Actualidad | 1.5k Lecturas
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Jhinna se encuentra refugiada con sus dos pequeños hijos, apoyada por CHS por las amenazas que sufre al igual que su familia, pues del Estado solo ha recibido indiferencia
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Una de las 1556 víctimas que existen en el país es Jhinna Pinchi, cuya amarga experiencia y ansias de recobrar la libertad robada, la impulsaron a huir de sus captores para evidenciar la cruda realidad que padecen en silencio cientos de personas en nuestro país y así contribuir a evitar que su conmovedora historia se repita.

El valiente testimonio de Jhinna ha convertido su drama en un caso emblemático, pues es la primera vez que una víctima de Trata de Personas sale a la luz pública para denunciar el vejamen que sufrió durante dos años en poder de los tratantes.

Gracias a su tesón y tras una ardua lucha, el pasado 4 de agosto, el Ministerio Público de Piura solicitó 35 años de cárcel para Carlos Chávez Montenegro, sindicado por ella como el delincuente que la explotó sexualmente por dos largos años.

Contra él pesan los delitos de trata de personas, proxenetismo y rufianismo. Ahora solo queda que el Poder Judicial le haga justicia y la ayude a salir, de una vez por todas, de la oscuridad que dejó en penumbra su vida.

Eran las 7.30 de la noche del último jueves cuando la voz, el rostro pensativo y por ratos triste de la joven tarapotina, contando su drama, llenaron el Salón de los Espejos del Teatro Municipal, lugar escogido por la ONG Capital Humano y Social para difundir el valioso documental “La Noche de Jhinna”, dando inicio al mes de la Lucha Mundial Contra la Trata de Personas.

Así supimos por boca de Jhinna que fue captada en su natal Tarapoto por el peinador conocido como Dayan Nicol, a cuyo local llegó para ponerse “presentable” y buscar un trabajo. Éste le ofrece trabajar como mesera en el night club La Noche en Piura a donde es trasladada sin saber lo que le esperaba.

En ese lugar fue despojada de sus documentos, encerrada, amenazada, drogada, violada y obligada a someterse sexualmente a sus “clientes” entre ellos fiscales de la zona. Es decir, el poder al lado de la corrupción como nos comenta Teresa Carpio, directora de Save The Children Perú.

Producto de la violación Jhinna salió embarazada de una pequeña que fue quien la impulsó a huir del infierno que vivía en La Noche, al cual se vio obligada a retornar en busca de su hija.

En el 2009 logra huir nuevamente y durante este tiempo tuvo que bregar para que su caso sea atendido y su testimonio escuchado por la justicia de nuestro país.

Actualmente, Jhinna se encuentra refugiada en algún punto del país con sus dos pequeños hijos, apoyada por CHS y con tratamiento sicológico por las amenazas que sufre al igual que su familia, pues del Estado solo ha recibido indiferencia.

“Es necesario que todos los organismos involucrados en el tema actúen adecuadamente para proteger a la víctima y devolverle la confianza perdida”, enfatiza , en este sentido, la doctora Rosario López, fiscal superior coordinadora de la Unidad Central de Asistencia a Víctimas y Testigos del Ministerio Público.

Al respecto, el defensor del Pueblo, Eduardo Vega, recalca que aún falta que esta unidad de protección de la Fiscalía sea implementada debidamente para dar confianza y animar que más víctimas denuncien a sus tratantes. Recordó que la Defensoría ha realizado gestiones ante el propio fiscal de la Nación, José Peláez con el objetivo de lograr justicia para Jhinna.

“La Noche de Jhinna” permitió constatar la impunidad con que actúan estas mafias, pues el bar La Noche continúa funcionando, siempre regentado por Carlos Chávez y sus empleados como su administrador cómplice, Nelson Prado, en tanto que el peinador Dayan Nicol sigue laborando en su salón de belleza, el que se ha dado el lujo de ampliar.

Esa misma impunidad queda reflejada ante los espectadores, al conocer que la principal testigo del caso, Francesca Macharé, cocinera del bar, murió atropellada por el auto del principal inculpado en circunstancias no esclarecidas.


Vilma Escalante


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