La corrupción no se detiene en Andahuasi

Los trabajadores de la azucarera están en alerta ante posible fallo judicial que los acusaría de usurpación de cargo y hurto agravado. Tras la maniobra se encuentra Carlos Rivas Urteaga, responsable de falsificación de documentos para rematar la empresa y otros delitos, según denunciaron los accionistas.

Por Diario La Primera | 19 jul 2010 |    
La corrupción no se detiene en Andahuasi

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El grupo Scotiabank consignó la ilegal venta de los más de 49 millones de acciones de Andahuasi, a un sol cada una, pero la transacción y el depósito bancario nunca se realizó.

Todo hace pensar que la historia de robos y usurpaciones que sufrieron los trabajadores de la cooperativa Andahuasi, al norte de Lima, tendrá un nuevo capítulo este martes 20, pues Carlos Rivas Urteaga, ex gerente general de la azucarera, no se resiste a que el Poder Judicial le haya concedido la administración judicial al sindicato de trabajadores de la agroindustrial, hace poco más de un mes, pues ahora ha denunciado a los accionistas trabajadores de Andahuasi por los delitos de de usurpación de cargo y hurto agravado, e incluso ha solicitado a la autoridad judicial la incautación del azúcar que se produce en este ingenio, lo que podría afectar al consumidor nacional. Esta decisión la tomará el juez Humala Trigoso.

Sin embargo, la acción legal de Rivas Urteaga no es válida, pues detrás de sus intereses personales y comerciales hay una serie de artimañas jurídicas ilegales, que el 2009 le valieron hacerse de forma delincuencial con el directorio y la gerencia de la azucarera, aprovechando una serie de poderes obtenidos indebidamente para rematar las acciones de Andahuasi, 49 millones en total, a un costo de un sol por título, pero el depósito del dinero nunca se realizó.

Para urdir toda esta telaraña jurídica Rivas Urteaga se valió de varios cómplices. El primero de estos fue Eduardo Núñez Cámara, con quien logró “fabricar” actas y títulos que sustentaban la ficticia venta del total del accionariado todo ello a espaldas de los demás accionistas de la empresa, quienes confiaban y creían que Rivas Urteaga trabajaba para ellos, para mejorar las cifras de la industria.

Además de su cómplice en el directorio de la empresa, Rivas también se valió de la compra de conciencias de varios funcionarios de la oficina de registros públicos de Huacho, siendo el principal personaje en esta dependencia de la red de corrupción Hildebrando Jiménez Saavedra, funcionario que olvidó todas las observaciones que inicialmente puso a los documentos presentados por Rivas y Núñez, y que al final accedió a inscribir al nuevo ilegítimo directorio de Andahuasi, dejando como gerente a Carlos Rivas Urteaga y como presidente del directorio a Núñez Cámara.

La red de corrupción
Para entender lo que pasó con Andahuasi hay que ver la serie de irregularidades que se cometieron cuando se buscó inscribir el directorio ilegal, hay que tener en cuenta las observaciones legales que se dieron a esta intención, y finalmente cómo sin subsanar nada, se logra inscribir el directorio que permite el remate de la empresa a un grupo conformado por Erasmo Wong y Efraín Wong, entre otros más, dueños de la azucarera Pativilca, cercana a los predios de Andahuasi.

La operación para adueñarse ilegalmente de Andahuasi empieza el 2009, cuando Eduardo Núñez dispuso el ingreso a Sunarp Huacho de 5 títulos de otorgamiento de poderes y nombramiento de funcionarios, con lo que justificó su operación de venta de los 49 millones de acciones de la Azucarera Andahuasi.

En ese entonces no se sabía que esos títulos correspondían a actas simuladas de directorio y de juntas de accionistas. Núñez y Rivas se valen de un acta del 2008 del directorio legítimo de Andahuasi, como consta en la ficha 00002235 de Sunarp Huacho, con esto logran obtener un poder para representar a Azucarera Andahuasi en Industrial Andahuasi SAC y así vender las acciones.

Esta acta fue observada, pues no contaba con dos firmas del directorio de ese entonces, por lo que apelan a los malos oficios del notario Carlos Reyes Ugarte, quien subsana la observación, “ideando una reapertura” de acta el 07 de mayo de 2009 (cuando los actos de ese directorio ya no eran válidos desde el 30 de abril de 2009). Con este ardid jurídico, Núñez logra que el directorio, y no los accionistas, le dieran poder para vender las acciones.

Pese a todo lo descrito, La Sunarp Huacho tacha la inscripción, por poseer “defecto insubsanable” lo que impedía la inscripción, pues habían consignado el punto de agenda en la convocatoria a los accionistas de Industrial Andahuasi SAC: “Revisión de acuerdos” en lugar de “Autorización para vender acciones representativas del capital”. Ante este fracaso, Rivas Urteaga apela al Tribunal Registral en Lima y este Tribunal ratifica las tachas, con lo que se frustra e invalida la supuesta junta de accionistas del 11/05/09 en Industrial Andahuasi SAC.

Más delitos
La desesperación de Núñez y Rivas por lograr hacerse con el accionariado de la empresa apremiaba, pues el grupo Wong ya había cancelado los 49 millones de soles, que presuntamente costaba la azucarera, pero no podían hacer entrega del 100% de acciones, ya que sus intentos de fraguar los documentos sucumbían ante las tachas que recibían.

Cansados de los impedimentos legales, en noviembre de 2009 la dupla Núñez–Rivas trata de reabrir en noviembre 2009 el acta del el 24 de abril de ese año, a lo que los accionistas de Industrial Andahuasi SAC le responden a Núñez con sendas cartas notariales advirtiéndole de lo ilegal del acto solicitado.

Pese a las advertencias, Núñez y Rivas ingresan a Sunarp el día 19 de noviembre de 2009 con el título 00006971, un instrumento notarial extraprotocolar, emitido por el notario César Carpio Valdez, completando su gesta estafadora.

Este documento fue una acta falsa que reabrió el acta del 24 de abril, de Industrial Andahuasi SAC, y la acompañan con una “declaración jurada de Núñez Cámara, que acredita la convocatoria a la junta de acuerdo a ley. Pero toda esta serie de deficientes ardides no habría sido completada de no ser por la participación de Hildebrando Jiménez Saavedra, registrador de Huacho, quien siendo autor de una de las tachas, y defectos insubsanables de la venta de los 49 MM de acciones, da por válida el acta falsa y la inscribe el 15 de enero de 2010, consumando así la ilegal e inválida venta de los 49 millones de acciones de Andahuasi.

Atestado policial los acusa
Otra prueba de que todo lo descrito se hizo de forma ilegal es que la División de Estafas de la Policía Nacional determinó responsabilidades en los actos ilícitos en Eduardo Núñez Cámara y Carlos Rivas Urteaga. También señala el atestado que se contó con la complicidad del registrador público de Huacho, Hildebrando Jiménez Saavedra. Ante esto recomienda a la Fiscalía acusar penalmente a Núñez, Rivas, Hildebrando Jiménez y los que resulten responsables (concurso de delitos).

La comisión de los delitos apuntó a vender ilegalmente los 49 MM de acciones de Andahuasi. También se da implicancias para acusar a Elizabeth Bernal, representante bursátil de Andahuasi, quien habría ocultado esta información de facultades otorgadas y venta de 49 millones de acciones a la Conasev.

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