Incansable médico peruano

Hoy se conmemora el “Día de la Medicina Peruana” al cumplirse el 125º aniversario de la inmolación de Daniel Alcides Carrión, quien se inoculó el virus de la verruga peruana buscando conocer su sintomatología para detener la muerte de miles personas que causaba este mal en especial en las zonas altoandinas, en la población dedicada a la minería principalmente, motivo por el que quizá no era atendida de forma debida por la sociedad médica del inicio de la república.

Por Diario La Primera | 05 oct 2010 |    
Incansable médico peruano
Merino siempre está listo para atender a un paciente necesitado.
Carlos Merino de Lama sufre acondroplasia, forma de enanismo, pero nunca le impidió curar a los demás.

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En el “Día de la Medicina Peruana”, el ministro de Salud, Óscar Ugarte, presidirá hoy la ceremonia principal en el Hospital Nacional Dos de Mayo a las 10 a.m., acompañado de las principales autoridades médicas del país y de la Facultad de Medicina de San Fernando.
En esta fecha se recuerda también la labor que realizan los médicos del país, muchos de los cuales deben salvar vidas en condiciones adversas. Y es que hablar de las condiciones limitantes no es sólo recordar las deficientes infraestructuras en las que trabajan los galenos, ni tampoco los bajos sueldos que perciben los médicos con contratos temporales, sino que existen otras “circunstancias” que en lugar de ser obstáculos, se convierten en fortalezas de vida para algunas personas. Ese es el caso de Carlos Merino de Lama, médico tumbesino, quien desde hace veinte años dedica su vida a la Medicina Humana y a la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. Este galeno, que nació hace 44 años con acondroplasia, la forma más común de enanismo congénito, considera que aún falta mucho por hacer en lo referente al sector salud. “Aún no se invierte lo necesario en la salud y nuestra razón de ser es curar y quitarle los males a personas, que tengan una mejor calidad de vida, pero nos faltan las herramientas”, explica el médico, pequeño de estatura, pero inmenso de vocación.

Merino de Lama estudió Medicina Humana en la Universidad San Martín de Porres, abandonando por algunos años su natal Tumbes y tras acabar la carrera fue afectado por una complicación de estrechez de la columna que le impide caminar. Esta otra “limitación” tampoco amilana a este galeno, de 1.30 centímetros, activo defensor de los derechos de las personas con discapacidad. Esta lucha lo ha llevado a presidir el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (CONADIS), lugar desde donde siempre se mostró a favor de que se creen oportunidades para las personas con limitaciones, a través de políticas de Estado. La labor de Carlos Merino ha sido reconocida hace unas semanas por el Ministerio de la Mujer y Desarrrollo Social, institución que lo galardonó con el Premio por la Paz, categoría Sociedad Civil como Persona Natural.

Desde su silla de ruedas, este médico que labora en la Dirección Regional de Salud de Tumbes hace un llamado a las autoridades del gobierno para que no satanicen a los médicos que reclaman por mejoras que finalmente se reflejan en una mejor atención para el paciente. “Estoy convencido que la carrera de medicina es la más integral que hay y por ello buscamos siempre la equidad tanto para el trato al paciente como en las condiciones laborales de los mismos médicos”, afirma Merino. Finalmente, reconoce la importancia del apoyo de su familia, todos de más de 1.70 centímetros, pues considera que gracias a sus padres pudo superar los estigmas y obstáculos a lo largo de su niñez y en la adultez.

Dayhana Cam

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