Hoy es un buen día para comenzar

Mi vida, como la de muchos no fue fácil, tuve muchos momentos felices, pero también muchos tristes, los cuales me hicieron caminar por la vida en muchas ocasiones de manera desorientada, lastimando sin querer a buenas personas, y sobre todo lastimándome a mí misma.

| 24 agosto 2016 09:08 PM | Actualidad | 4.4k Lecturas
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Desde niña, no tuve el hogar que todo niño desea. Mis padres dos personas maravillosas, a quienes amo, respeto y agradezco todo lo que hicieron por mí. Ellos como humanos también crecieron con sus mapas mentales y eso hizo que no tuvieran una unidad. Por eso cuando tenía 9 años mis papas se separaron y algo dentro de mí se quebró.

No sé si fue así, pero fue lo que interpreté, a pesar que vivía con mi mamá y mis hermanas, sentí que crecí sola, es como si me hubiesen metido a una piscina grande sin saber nadar y que me dijeron, quieres salvarte, chapotea, nada, haz algo o te ahogas.

Y así pasé mi infancia, aprendiendo a nadar como sea y en ese aprender como sea, recuerdo que cuando tenía 9 años me dije: “me demostraré a mi misma que el amor verdadero existe y que no hay necesidad de discusiones”.

Mi carencia, mi dolor hizo que idealizara las relaciones, me volví aprehensiva, seguro por temor a “volver a perder” y así pasaron los años hasta que llegué a mi adolescencia. ¡Vaya adolescencia!, estaba totalmente desorientada, no pensaba, era incapaz de conectarme conmigo misma, no sabía expresarme.

Un día decía una cosa, y a la semana decía algo totalmente diferente, no me daba cuenta, estaba llena de contradicciones, viví momentos muy fuertes, tan fuertes que no quiero opacar estas líneas con tan triste experiencia, solo te puedo decir, que llegue un punto en mi vida que sentía que no merecía vivir, estuve mucho tiempo sumida en una depresión total, sentía que mi vida no valía nada, y a tropezones aprendí a pensar, a observar, a darme me cuenta que había un camino que solo dependía de mí.

Recuerdo mucho, que mi papa me decía: “Hija, tu vida, es tu vida, y la única persona que puede hacer algo por ti, eres tú misma; si tú tienes hambre y yo como, no voy a saciar tu hambre, entonces eres tú quien debe buscar alimentarse”… Qué sabiduría en sus palabras... Gracias papá, nunca te lo dije pero esas palabras a mis cortos 16 años, calaron profundamente en mi interior.

Sabes, HOY es un gran día, porqué? Porque estoy viva, porque tengo una nueva oportunidad para ser feliz, para seguir encontrándome conmigo misma. Porque mis errores me recuerdan que soy un ser humano vulnerable, que puedo equivocarme pero a pesar de eso puedo seguir recorriendo mi camino y que lo más importante no es evitar equivocarte, sino evitar detenerte, porque todo es un aprendizaje, aunque metamos la pata hasta el fondo, de eso también podemos aprender.

Somos nosotros quienes elegimos, nos seguimos echando barrito a la cara recordando nuestros errores, o nos lavamos la cara con bastante agua y seguimos adelante.

Del Blog "Yo Claudia. Entre Mujeres y Mamás"


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Claudia Caicedo

Claudia Caicedo