Eva: El recuerdo de mi madre nunca me deja

Eva Bracamonte abrió las puertas de su casa de San Isidro a LA PRIMERA y recordó los momentos duros que le tocó vivir durante la investigación policial y fiscal. También los momentos con sus amigas en prisión y el recuerdo de su madre que nunca la deja y que ahora la impulsan a demostrar su inocencia y encontrar al verdadero autor intelectual del crimen de Myriam Fefer.

| 01 octubre 2013 03:10 PM | Actualidad | 2.8k Lecturas
Eva: El recuerdo de mi madre nunca me deja
Eva Bracamonte se prepara para enfrentar un nuevo juicio.
“EL QUE LA AMENAZÓ CONOCÍA A LA FAMILIA”
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-¿Han pasado unos días de conseguir tu libertad, piensas dedicarte a alguna actividad o estudiar algo?

-El solo hecho de acostumbrarme a estar acá es un esfuerzo muy duro. Esta primera semana la dedicaré a atender a los medios y luego a preparar mi defensa, no quiero perder tiempo. Estoy tratando de estar bien lo más rápido posible porque todavía hay un proceso que tengo que enfrentar y que debe ser de la mejor manera posible.

-¿Seguirá siendo tu abogado el doctor José Urquizo?

-No, ya no. Se va a encargar Pavel Alvarado, quien además de ser un gran profesional es una gran persona.

-¿Cómo era un día en la cárcel?

-Para mí han sido muy diferentes los tres primeros años en prisión que la última etapa después de la sentencia. Regresar a la cárcel fue devastador para mí, dejé de comer, estuve muy mal los primeros meses, pero después me fui acostumbrando porque no quedaba otra. Hice de la cárcel mi lugar. Un día podía empezar con el aseo, desayuno, clases de cajón que practicaba después del desayuno. Luego aprendí a hacer cuadernos y libretas. Ahora tengo una torre de 500 cuadernos en mi cuarto. Trataba de estar ocupada. En los primeros años escribí algunas cosas relacionadas a lo que sentía en ese momento pero lo mejor fue conversar con las amigas.

-¿Qué amigas recuerdas más?

-Azalia, La Gata, Francesca, Maritza, Virginia, Angie, Leslie, Milena, que era mi compañera de cuarto, y Martica que fue también mi excompañera de cuarto. Con ese grupo paraba de arriba para abajo y si alguien estaba triste tenía con quien conversar, fuimos una familia. La despedida fue horrible, supertriste porque yo me voy y ellas se quedan allí.

-¿Temes a la posibilidad de una sentencia en tu contra?

-Sé que existe esa posibilidad pero creo que me haría mucho daño pensar en eso. Lo que pienso ahorita es en defender con todo y mucho mejor que antes. Tratar de tener la seguridad de que con eso me va a bastar para por fin obtener mi absolución.

EL RECUERDO DE SU MADRE

-Fuiste investigada pero tu madre fue amenazada en más de una ocasión, ¿qué pasó con las amenazas que recibió tu mamá?

-Esas fueron una de las tantas cosas que a nadie le interesó investigar. Esas amenazas fueron hechas el 2003. Yo recién leí esas amenazas después de la muerte de mi madre, son fortísimas, pero además son ciertas, que indican que el que amenazó conocía a la familia. Dicen cosas que después sucedieron como que iba a viajar, que luego voy a retornar, es decir que sucedieron. Debieron ser investigadas

-¿Qué extrañas de tu mamá?

-Muchas cosas que vivimos, pero creo que el calor de ella, la temperatura de su cuerpo, su voz, su risa que era superchillona que se escuchaba a miles de kilómetros (risas), extraño el hecho de tener una mamá, es muy duro afrontar un proceso de este tipo, con todo en tu contra, cuando pasaste los últimos meses con ella de la mejor manera.

-Muchos afirmaron que la relación con tu madre fue difícil, ¿cómo era en realidad?

-La relación con mi madre era normal, pero los últimos dos meses antes de su muerte fue la mejor época. Yo estuve en Israel y me inscribí en el Ejército, ese era mi proyecto de vida pero regresé. Cuando le conté a mi mamá que había dado los exámenes y aprobado el ingreso al Ejército no le gustó la idea. Entonces me dijo que como todavía faltaba tiempo para entrar al Ejército (entraba en noviembre) me iba a mandar unos pasajes para venir a Perú y despedirme de ella y mi hermano como debe ser.

Es por eso que yo vengo y cuando vine me recibió con una rana enorme de peluche, después nos fuimos a una pastelería. Luego en mi casa me dijo que cierre los ojos y me llevó a mi cuarto que estaba redecorado. Me di cuenta que ella tenía como la ilusión de que me quedara en casa y no me vaya al Ejército. Esos meses fueron una maravilla, es más me llevé mejor que antes que me fuera a Israel.

-¿Qué opinas de los medios de comunicación en relación a tu caso?

-Me he sentido un poco responsable del cargamontón de los medios por no haber salido a declarar, yo pensaba que declarar a todos era como prostituir la muerte de mi madre, pero en cambio Ariel si declaraba. Hoy en día entiendo que eso es parte de defenderse, pero en ese momento yo no pensaba eso.

Los medios, en realidad, no se imaginan lo que hacen y no solo en mi caso sino un montón de casos. Te pueden hundir y dañarte para siempre.

-¿Temes alguna acción de tu hermano de influir en la justicia a través de los medios o de otra forma?

-Yo tengo una sensación muy fuerte de que mi hermano tiene una relación muy especial con el periódico el Trome. Estoy segurísima, también me lo han dicho. Más de temer a lo que pueda hacer a través de los medios tengo miedo a lo que pueda hacer él como seguir mintiendo ante el Poder Judicial.

INVESTIGACIÓN POLICIAL

-¿Cómo fue la investigación policial?

-Ahora me doy cuenta que hubieron cosas raras, pero en ese momento no. Yo pensaba más bien que eran unos señores buenos que se encargan de hacer justicia. Ni se me hubiese ocurrido pensar algo malo. Por eso yo les conté cosas como que había bajado al garaje de noche sin saber que luego eso podía ser usado en mi contra.

-¿Crees que te equivocaste al ser tan sincera o por haber ido a la Policía sin un abogado?

-De ser sincera no, no me arrepiento porque en ese momento lo que yo buscaba era que se esclareciera todo. Así que de ser sincera no me arrepiento. De no haber ido con un abogado definitivamente sí porque la Policía cometió una serie de abusos conmigo y en ese momento también con mi hermano que nunca me voy a olvidar. A la vez yo no tenía a nadie cerca, no se me ocurrió que esto iba a llegar a lo que es ahora. En la Fiscalía fue igual.

Via: La Primera (Alejandro Arteaga)


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Fuente: > La Primera
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