El ser humano, un suicida en su Medio Ambiente

El conocimiento científico que poseemos en la actualidad es el resultado de miles de años de observación constante. Corrección tras corrección fuimos haciendo más claras y sólidas nuestras certezas sobre las cosas que nos rodeaban, sobre cómo funcionaban y de qué manera podíamos servirnos de ellas.

| 23 febrero 2017 07:02 PM | Actualidad | 2.8k Lecturas
El  ser humano, un suicida en su Medio Ambiente
El ser humano, un suicida en su Medio Ambiente
Por: Alan Cachay
2867

Así, hechos que para nosotros hoy son obvios, hace setecientos años eran absolutamente impensables e inaceptables. Por ejemplo, la forma de la Tierra y el hecho de que los continentes estuvieron alguna vez unidos en una sola masa terráquea llamada Pangea.

La arrogancia del conocimiento.

La raza humana, emancipada de la naturaleza y gestora de grandes avances tecnológicos, desarrolló una gran soberbia a lo largo del tiempo y ha supuesto casi siempre que sus descubrimientos son verdades absolutas y no parciales contestaciones de preguntas más complejas que aún nos hace falta entender. Es decir, el Hombre muchas veces no acepta ni admite que podría estar equivocado respecto a algo. El escritor estadounidense Mark Twain resume bien esta problemática con la siguiente máxima: “Lo que nos mete en problemas no es lo que no sabemos, sino lo que damos por cierto y no lo es”.

La Primera

Hoy, en pleno año 2017, aunque parezca una situación descabellada, este mismo enunciado toca con todos sus riesgos a un tema tan delicado como el Calentamiento Global que viene destruyendo nuestro Medio Ambiente. En esta ocasión la suposición que guía a algunas de las personas que rigen el mundo es la siguiente: la Tierra es tan enorme que los seres humanos no podrían, a través de sus acciones, representar un riesgo para su equilibrio natural. Nada más lejos de la realidad.

El Calentamiento Global y el Efecto Invernadero.

La atmósfera de la Tierra es una capa gaseosa muy delgada que protege a nuestro planeta absorbiendo la radiación emitida por el Sol, sin embargo, también conserva algo de ella para sostener temperaturas adecuadas que preserven la vida en su superficie. No obstante, la contaminación generada por el Hombre ha causado que nuestra atmósfera se haga más gruesa y, por extensión, contenga más radiación y se genere temperaturas que son cada vez más elevadas y que deterioran más nuestro Medo Ambiente.

La Primera

El Efecto Invernadero es un fenómeno estrechamente ligado a las actividades del ser humano y un factor determinante en la gravedad del Calentamiento Global. Se trata de gases tóxicos para la naturaleza que liberamos en la atmósfera todos los días producto de nuestra rutina. Estas emanaciones comprenden desde el humo producido al encender un cigarrillo hasta los vapores venenosos desechados por las grandes fábricas del mundo. El dióxido de carbono de estos gases contiene el escape de los rayos solares dentro de nuestra atmósfera, calentando nuestro planeta más allá de la normalidad de manera innecesaria.

Cuando la Tierra habla a través del hielo.

Los efectos adversos de estas dos anomalías son innegables, inclusive para los más escépticos. Y la naturaleza ofrece nos ofrece la evidencia más elocuente: los glaciares de las regiones polares. El hielo de estas zonas del mundo está allí desde mucho antes que la Tierra se llamase Tierra. Y justamente esta perpetuidad ha hecho que cientos de miles de años de historia natural de nuestro planeta hayan sido recogidos. Mediante profundos cortes trasversales en las superficies del hielo de los polos norte y sur, científicos descubrieron que es posible acceder a un registro de los fenómenos naturales acontecidos en la Tierra desde sus orígenes. En este sentido, los rastros que el dióxido de carbono ha dejado a través del tiempo son legibles para los especialistas y han podido constatar fehacientemente que desde el año 2005 el aumento de la temperatura de nuestro planeta es notorio y, trágicamente, las proyecciones pronostican que en no más de cincuenta años la situación sería irreversible y nuestro Medio Ambiente, insalvable. El Calentamiento Global que estamos experimentando ya no se trataría de un fenómeno cíclico que se ha presentado algunas veces en la evolución de la Tierra sino de un hecho capital que podría llevarnos a la extinción.

La Primera

Pensar como individuo y actuar como colectivo

En vista de este apocalíptico escenario, el protagonismo de cada uno de los habitantes de nuestro planeta resulta sumamente importante. En pos de contener una catástrofe ecológica mundial, las primeras naciones que deberían tomar medidas correctivas a través de sus gobiernos son las grandes potencias: países como Estados Unidos, China, Rusia, La India y Japón son responsables de casi el 60 % de las emisiones de dióxido de carbono en la actualidad. Sin embargo, las medidas de enmienda no solamente corresponden a los gobernantes: todos los ciudadanos del mundo estamos llamados a legar un planeta en mejor estado del tenía cuando lo encontramos. Educar a nuestros hijos con una consciencia ecológica y ambientalista es enseñarles a valorar el Medio Ambiente no solamente porque debemos cuidar la naturaleza sino porque de este modo nos cuidamos los unos a los otros en todo el mundo.

La cuestión moral

Acción y reacción. Simple. Cada una de las actividades de los seres humanos tiene un impacto directo sobre el Medio Ambiente, especialmente las de carácter industrial. Es aquí donde la voluntad de cambiar el mundo para mejor fallece muchas veces: cuando se enfrenta al beneficio económico, al dinero. No hace falta leer ningún documento oficial para notar que son las grandes corporaciones transnacionales las que causan el daño de mayor escala a la ecología. Lo hacen con la permisión de los gobiernos con los que colabora y comparte beneficios obviamente. Contra la seducción que el dinero ejerce sobre este sector hay poco que se pueda hacer directamente. No obstante, como ciudadanía, debemos darnos cuenta de que la palabra final está en cada uno de nosotros.

Cuando decidimos comprar de productos reciclables, cuando elegimos el papel sobre el plástico, cuando preferimos usar una bicicleta para desplazarnos en la ciudad en lugar de usar un automóvil, cuando ahorramos el agua. Estos cambios en los hábitos seguramente afectarán esa comodidad de la cual gozamos diariamente y es allí donde radica el fondo moral fundamental: hacer no lo que nos resulte más cómodo, como uno, sino lo que es correcto y bueno para todos. De este modo la adopción de una consciencia ecológica tendrá un mayor impacto y se expandirá de ciudadanos a gobernantes en países pequeños y grandes. Los errores de generaciones pasadas han sido grandes pero todavía podemos corregirlos y salvar a las generaciones por venir. La raza humana tiene que despertar hoy, ya no tenemos margen de error.

Alan Cachay


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


Fuente: > Alan Cachay
La Primera Digital

La Primera Digital

La Primera Digital

Colaborador 9324 La Primera Digital