Con sus propias manos

Las pruebas del abandono estatal de los miles que sufrieron por el terremoto que remeció la tierra y el espíritu de los peruanos, en el 2007, están a la vista no sólo en el sur sino también en el norte. A pocas horas de la capital, la muerte y devastación hizo lo suyo. El distrito de Chocos (en Yauyos), a más de 2500 m.s.n.m., también sintió la burla del gobierno. LA PRIMERA comprobó, en este cálido poblado de la sierra limeña, cómo más de 135 familias levantaron su pueblo, con su propio esfuerzo y con ayuda de todos lados, menos del Ejecutivo.

| 30 agosto 2009 12:08 AM | Actualidad |782 Lecturas
Con sus propias manos
Así quedó el pueblo luego del terremoto del 2007. Devastación total.
Chocos, en Yauyos, se cansó de esperar que el Estado actúe. Resucita con su esfuerzo y con ayuda no gubernamental.

Más datos

Falta una carretera

El camino para llegar a Chocos es accidentado y abrupto. Por ello los moradores señalan que el gobierno debe cumplir su misión y construir una carretera de acceso. Los pobladores tienen la esperanza que, a mediano plazo, Chocos se convierta en una comunidad más desarrollada con una mejor calidad de vida. Como Chocos hay muchos otros pueblos recónditos que no cuentan con este tipo de ayuda.
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El distrito de Chocos, a cinco horas de Lima, es un pueblo apacible que tiene la forma de un sombrero. En lengua autóctona “sombrero” se dice “Chuco”, término castellanizado que derivó en el actual nombre del pueblo. El terremoto lo devastó. La ayuda humanitaria llegó de diferentes sectores, especialmente del privado. Del gobierno llegaron carpas y víveres, paliativos bien recibidos con la esperanza que habría un plan de reconstrucción posterior. Lamentablemente este plan nunca se hizo realidad. “El gobierno nos ayudó por un par de meses con comida y carpas. Sin embargo, nuestra gente necesitaba ayuda para poder progresar”, nos dice al llegar Marcedio Gutiérrez, uno de los pobladores más estimados de la zona, quien perdió su vivienda en el sismo.

Tras asimilar el golpe de lo perdido, empezó la faena de “resucitar” el pueblo. Con respaldo de la empresa privada, llegaron especialistas e hicieron un análisis de suelos de toda la zona. A casi dos meses del terremoto empezaron las obras. Los pobladores, con sus propias manos, levantaron sus casas. El primer equipo fue de ocho vecinos con experiencia como maestros de obra, que fueron trasladados a Lima para ser capacitados en construcción antisísmica en adobe mejorado, en la Pontificia Universidad Católica. Luego regresaron con el plan asimilado para levantar su localidad.

Debido al accidentado acceso a Chocos y la dificultad para trasladar materiales, los especialistas encargados del proyecto consideraron conveniente utilizar adobe para la reconstrucción de las casas.

Otra técnica
Las primeras 11 casas fueron construidas con la técnica de adobe mejorado y fijación con geomalla técnica. Este sistema permite que los muros de adobe actúen como una sola estructura, reduciendo considerablemente el grado de siniestralidad. Están en proceso otras 20 casas para completar un total de 31.

Según Percy Quispe, poblador, la capacitación de los maestros de obra, a cargo de Laboratorios Roche, fue beneficiosa para la reconstrucción. “Antes construíamos nuestras casas de forma diferente, con esta nueva técnica viviremos más seguros”, manifestó. Además, las personas capacitadas ahora enseñan a los demás las técnicas de construcción aprendidas.

Chocos no sólo urgía la construcción de viviendas. Tenía otra necesidad que nunca fue atendida por el gobierno central. La comunidad quería una represa para aprovechar el agua de las lluvias, ya que es una zona de producción agrícola y ganadera.

Los ingenieros, para cerrar el proceso de reconstrucción, analizaron la situación y construyeron la represa Paccha en el río Chocos, inaugurada a fines del 2008. Al igual que las viviendas, esta también fue construida por los mismos pobladores. Con la importante obra los comuneros ahora cosechan hasta tres veces por año diferentes productos como maíz (diversidad de tipos), frejol, habas, trigo, papa, palta, hortalizas, entre otros. Esto antes era imposible dadas las pésimas condiciones en las que vivían, sin una represa.

La obra beneficia, además de la comunidad de Chocos, a las poblaciones de los caseríos de Qicka, Llangas Tambo y Pallca.

Aparte de la represa y las casas, fueron construidos un comedor para todo el poblado y un parque de juegos para los niños. Ahora está en proyecto otra represa en la parte alta del poblado.

Miguel Palomino
Enviado Especial

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