Choferes y cobradores tienen 11 veces más probabilidad de adquirir la TBC

Un estudio hecho en Lima reveló que los choferes y cobradores, especialmente de combis, tienen 11 veces más riesgo de desarrollar tuberculosis que el resto de la población, debido a la escasa ventilación y al reducido tamaño de los vehículos en que laboran.

| 24 abril 2013 03:04 PM | Actualidad | 2.7k Lecturas
Choferes y cobradores tienen 11 veces más probabilidad de adquirir la TBC
Debido a escasa ventilación de unidades de transporte público.
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La investigación, denominada "Transporte público y tuberculosis pulmonar", se realizó en tres etapas, desde el 2004 hasta el 2008, e incluyó entrevistas a pacientes de los establecimientos de salud de la Microrred Santa Clara, ubicada en Ate, y a conductores y cobradores de empresas de transporte.

La responsable del estudio, Olivia Horna Campos, explicó que de los 142 usuarios que entrevistaron en la primera etapa fueron seleccionados los que presentaron tos y expectoración. “Todos habían acudido a los centros y puestos para consultar por síntomas diferentes a los de tuberculosis (TB)”, comentó.

La PhD en Salud Pública contó que a este grupo se le tomó una prueba de esputo. Con ese examen se identificó que un 12 por ciento tenía tuberculosis y que la mayoría usaba el transporte público todos los días, con más de una hora de trayecto en promedio.

“Es un problema porque a primeras horas de la mañana hay mayor concentración de pasajeros y a la vez las personas enfermas de TB tosen y expectoran más, porque acumulan secreciones durante la noche. Como viajamos sin ningún mecanismo de protección, estamos en riesgo de contagiarnos”, agregó la especialista.

En el 2008 realizó la segunda etapa del estudio y visitó los mismos centros y puestos de salud, pero esta vez para determinar qué pacientes del programa de tuberculosis eran choferes y cobradores de transporte público.

Esta vez confirmaron que la tasa de incidencia de la enfermedad era 11 veces más alta que la tasa de incidencia en la población a nivel nacional, pues había 1,416 casos por 100,000 habitantes; mientras que el promedio nacional era de 125 por 100,000 habitantes.

Ese año, Horna Campos también decidió enfocarse en el riesgo ocupacional del problema y desarrolló la tercera etapa de la investigación. En esa oportunidad, visitó 14 empresas de transporte que cubren la zona de Ate, para aplicar pruebas de tuberculina a conductores y cobradores.

Sólo aceptaron dos empresas, recuerda, cada una con 100 unidades a su cargo. A pesar de las dificultades para aplicar la prueba, por el poco tiempo del que disponían, logró determinar que el 76 por ciento de ellos estaba infectado con el bacilo.

Exhortó a las autoridades competentes para que el transporte articulado cubra grandes distancias. Estos vehículos son ventilados, dijo, y se movilizan por un carril único y directo que acorta distancias y disminuye el tiempo de contacto entre personas.

Las combis, en cambio, se detienen en cada paradero y el tiempo de viaje es mayor, debido al tráfico. "Las reglas de tránsito deben evitar el hacinamiento y no permitir que las combis transporten un número de pasajeros mayor a su capacidad”, puntualizó.

Los resultados de la investigación también se publicaron el 2010 y 2011 en las revistas especializadas Emerging Infectious Diseases, The International Journal of Tuberculosis Disease and Journal of Occupational and Environmental Medicine.

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