Turismo oportunidad de superación de la pobreza

Turismo | En las últimas décadas el turismo ha tenido un auge impresionante: hoy representa el 10% del ingreso mundial y emplea uno de cada nueve trabajadores, para un total de más de 230 millones de empleos. Todo indica que, en el futuro, el turismo seguirá creciendo con mucha fuerza y dinamismo.

Turismo oportunidad de superación de la pobreza

| 23 setiembre 2016 | 1.9k Lecturas
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En las últimas décadas el turismo ha tenido un auge impresionante: hoy representa el 10% del ingreso mundial y emplea uno de cada nueve trabajadores, para un total de más de 230 millones de empleos. Todo indica que, en el futuro, el turismo seguirá creciendo con mucha fuerza y dinamismo.

Es previsible que el crecimiento del turismo aumentará las posibilidades de conseguir mejoras sociales, entre ellas la reducción de la pobreza, más aún cuando el turismo en muchos países en desarrollo es una de las principales fuentes de ingresos por divisas, por lo tanto es la opción más viable y sostenible para el desarrollo económico. El nuevo orden económico internacional genera, en el caso del turismo, un modelo de desarrollo “único”, en donde los países pueden dividirse en dos clases: países que producen bienes y servicios turísticos, y países que los consumen.

No obstante, parecería que la pobreza excluye en primera instancia el hecho que los más necesitados accedan al turismo, ya que si no poseen medios para sustentarse, menos aún los tienen para acceder a ciertas formas de recreación. Al respecto, la Organización Mundial del Turismo (OMT) afirma que el turismo, se ha convertido en uno de los sectores económicos que ocupa una posición privilegiada, en especial para contribuir a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que se refieren entre otros a la atenuación de la pobreza.

La sostenibilidad suele dividirse en ejes: ambiental, económico y social (también conocida como la "triple línea de base"). Debemos entender que una de las piedras angulares de la sostenibilidad de triple base es lograr el bienestar de las comunidades pobres y la conservación de su entorno.

Al respecto, muchas veces nos preguntamos si la actividad turística realmente contribuye a la sostenibilidad social, ya que cuando miramos lo que sucede en la gran parte de los destinos del país, vemos que la actividad por un lado produce empleo, pero por otro lado observamos que en muchos casos ese empleo tiene condiciones de precariedad, ya que es temporal en un alto porcentaje y con muy poca capacitación.

En una sociedad como la peruana fragmentada por grandes diferencias socioeconómicas y múltiples realidades socioculturales, la acción colectiva es difícil de generar, más no imposible. La política de cualquiera actividad, sea desarrollo social, educación, turismo u otra, debe apuntar hacia la inclusión social. Lamentablemente, en la mayoría de las gestiones gubernamentales de países de la región, la mayor prioridad está asignada a proyectos que benefician principalmente al "sector" más que a la comunidad.

Entendido esto, deberíamos ser conscientes de que el turismo, como cualquier otra actividad, puede tener efectos tanto positivos como negativos sobre las personas, en particular, sobre las personas pobres, pero de manera general podemos afirmar que existen tres maneras principales en que el turismo puede tener un impacto sobre las personas vulnerables:

1. Por efectos directos sobre los pobres, como los empleos de turismo y las pequeñas empresas turísticas; modalidad utilizada en nuestro país, aunque más por una necesidad que motivada por un objetivo de desarrollo.

2. Por efectos secundarios, tales como las ganancias de las industrias de la cadena de suministro (por ejemplo, alimentos y construcción), así como de los trabajadores vinculados al turismo que consumen y por ende gastan sus ingresos en la economía local, y

3. Por efectos dinámicos sobre la economía, como por ejemplo, emprendimientos, desarrollo de infraestructura, otros sectores de exportación y el desarrollo de competencias particulares, como es el caso de nuestra gastronomía, hoy reconocida en todo el mundo.

En el futuro, los enfoques a ser implementados deberán evaluar tanto los efectos netos como los beneficios. Entonces, cuando se interviene en el sector del turismo para obtener buenos resultados para los pobres, es crucial que los resultados concretos sean demostrados a fin de que las intervenciones futuras puedan funcionar. La manera de demostrar resultados es seleccionando buenos indicadores antes de que la intervención comience. Los indicadores también son importantes para mostrar los aspectos en los cuales las políticas no han tenido los efectos deseados y la combinación de medidas que funcionan mejor para la industria local.

Por ende, el turismo orientado a la inclusión social no debe implicar el fomento de un nuevo producto turístico o un nicho de mercado turístico, sino un enfoque hacia la disminución de la pobreza por medio de la actividad turística. Para alcanzar este objetivo, han de ser tenidas en cuenta las relaciones con diferentes grupos de personas “pobres”: propietarios agrícolas, artesanos, comunidades, etc. Ello es posible, pero necesitamos cambiar de criterios parta asumir dicha tarea.

Las iniciativas que se puedan realizar, serán efectivas en tanto sean capaces de mostrar impactos contra la pobreza, lograr estrategias útiles y abordar problemas específicos. El crecimiento económico es esencial pero no es una condición suficiente para la reducción de la pobreza. Supone un crecimiento reorientado significativamente a favor de los pobres e incluye cambios a nivel de instituciones, leyes, normas y prácticas, para evitar que continúen generando y perpetuando la pobreza.

En ese sentido deberán valorarse por igual la expansión de oportunidades económicas para los pobres (más renta, más empleo, más formación, más ayudas económicas, etc.) como la disminución de los factores negativos coexistentes con el estado de pobreza, sean económicos o no económicos (explotación laboral, sexual, pérdida de identidad local, etc.).

El camino hacia la sostenibilidad social no parece ser la concientización de la comunidad en beneficio del desarrollo de la actividad turística sino más bien la concientización del sector turístico en beneficio del bienestar e igualdad de la sociedad local.

El crecimiento económico no mejora automáticamente las condiciones de vida de la gente, es más muchas veces puede ocurrir lo inverso. En los actuales momentos que pasa nuestro país, lo importante es saber si como consecuencia de ese flujo de turismo la gente de las provincias vive mejor o peor. Eso se puede medir. Segundo, hay que modificar el modelo del turismo, sabemos que hay destinos que están cambiando su oferta en sentido incluyente, pero todavía no es suficiente. Hay que generar un modelo socialmente más incluyente, convirtiéndolo en una verdadera oportunidad para el desarrollo

Econ. José Soto Lazo

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Fuente: > JHSL
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Jose Soto Lazo

Planificador

Economista

Estamos cocinando algo bonito, espera pronto...