Drogas y fracaso
Lejos está aún la solución de los problemas de miles de agricultores que, frente al olvido del Estado, la indiferencia de las autoridades y el fantasma de la pobreza, deben lidiar con políticas ajenas a la realidad peruana e imposiciones de los verdaderos responsables de uno de los grandes males que hoy azota al mundo.
Abandono del agro y pobreza. Cocaleros rechazan a Devida."

El problema de la coca no solamente es un asunto de represión.
Son difíciles las condiciones en la que viven miles de labriegos dedicados al cultivo de hoja de coca para subsistir, las que se suman a la situación de abandono del agro y al fracaso de las llamadas alternativas que promueve Devida, convertida en una oficina de imagen del gobierno, en este campo, ante los organismos internacionales.
El gobierno de Alan García, fiel aliado de Estados Unidos, no sólo firmó un TLC que amplios sectores sociales y políticos cuestionan, sino que también aceptó las recomendaciones de la Casa Blanca para la erradicación forzosa de los cultivos de coca, sin importar el futuro de los cocaleros.
Para los representantes del gobierno, quienes defienden a la coca, planta que forma parte de la cultura andina, y se oponen a la política oficial, son aliados del narcotráfico. Lo mismo repiten algunos “expertos” peruanos remunerados por Washington.
El aporte de Estados Unidos y Europa, principales mercados de la mafia internacional de la droga, ha sido insuficiente para la solución del problema y, peor aún, ni siquiera admiten plenamente su corresponsabilidad en este flagelo, a pesar de tener millones de adictos que alimentan al narcotráfico.
Incluso los países más ricos han reducido la asistencia económica para la lucha antidroga. Estados Unidos disminuyó su aporte de 150 millones a 50 millones de dólares al Perú y Europa apenas contribuye 60 millones; pero en ambos casos otorgan millonarios subsidios a sus agricultores.
Según los críticos del gobierno, este tiene poco interés en buscar una salida a los problemas que viven miles de campesinos obligados a cultivar coca para sobrevivir, ante la situación de abandono del agro y la amenaza de una política ajena a la realidad, de erradicación forzosa de cocales, sin alternativas válidas.
El jefe de Devida, Rómulo Pizarro, insiste en que la labor de control y reducción de coca ha logrado que los sembríos legales superen a los cultivos de coca ilegal y pone como ejemplo a la región San Martín, una zona poco gravitante como para medir los resultados globales.
La estrategia oficial ha sido en realidad un rotundo fracaso, pues los cultivos de coca, lejos de reducirse, han llegado a aumentar. Hay más de 70 mil hectáreas actualmente, extensión mayor que las 53 mil hectáreas que Devida asegura existen en el país.
La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) ha centrado su atención en erradicar la coca; busca la colaboración de países que tienen la obligación moral, pero rehúyen a la responsabilidad, y además hace relaciones públicas para ocultar el fracaso.
Unos 20 mil cocaleros de Huánuco alistan nuevas protestas por el desinterés del gobierno y en rechazo a Devida, que “ha gastado más de tres mil millones de dólares, pero los campesinos siguen en la misma situación”, según el presidente de esta región, Jorge Espinoza Egoavil.
“El problema de la coca no es solamente un asunto de represión sino un problema fundamentalmente económico y social, porque el cocalero acepta la erradicación de la coca, pero a cambio de qué. De qué vivimos”, manifestó a LA PRIMERA.
Espinoza Egoail dijo que la coca “es un asunto ancestral. Los niños desde los cinco o seis años aprenden a cuidar y secar la coca, por lo tanto se identifica con la hoja. Mientras no haya otro producto alternativo no se podrá erradicarse la coca”. Consideró necesario una zonificación para saber qué tipo de productos alternativos rentables pueden cultivarse, criterio con un estudio realizado por expertos de la Universidad Agraria de la Selva, técnicos de los gobiernos municipal y regional, y los cocaleros.
El presidente de la región Ayacucho, Ernesto Molina Chávez, dijo a LA PRIMERA que la cuenca cocalera ubicada en la parte norte de Ayacucho, cerca de los límites con Cusco, se produce 2.8 toneladas de coca por hectárea frente al 1.8 toneladas en otras cuentas del país.
Molina Chávez dijo que en Ayacucho “hay una cuenca cocalera bastante grande, donde por mucho tiempo hubo ausencia del Estado debido al desconocimiento de la realidad”, y consideró necesario desarrollar “la agricultura del VRAE, ya que no existe”.
Abel Santos
Colaborador
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Tags: coca, millones, devida, gobierno, realidad, situacion, erradicacion, unidos, estados, ayacucho,
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