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Revelan extraña muerte de testigo en caso Cataño

Revelan extraña muerte de testigo en caso Cataño

Expedientes que desaparecen y también testigos que mueren en caso Cataño

Una nueva denuncia periodística revela que existen maniobras que enturbian la investigación seguida contra César Cataño por el delito de lavado de activos. De acuerdo a un informe propalado ayer por Canal 4, un médico llamado Wilmer Castilla Huapaya firmó el acta de defunción del ciudadano Carlos Olivas Hurtado, considerado por el presidente Alan García como uno de los barones de la droga.

Se trata de Carlos Olivas Hurtado, un condenado por narcotráfico, cuyo testimonio era clave en la investigación seguida a Cataño por lavado de activos.

La procuradora antidrogas, Sonia Medina, solicitará la exhumación del cadáver de Carlos Olivas Hurtado, pues ni la hija de éste sabe cómo murió y quien certificó su muerte.

Olivas Hurtado era conocido además por sus negocios con el empresario y corredor de autos Cesar Cataño. Lo extraño del caso, según la denuncia, es que nadie ha visto el cadáver de ese personaje, ni siquiera el propio médico Castilla. Resulta que Carlos Olivas Hurtado tenía doble identidad. También se llamaba Carlos Guzmán Rojas.

Con este nombre fue detenido en Tacna en febrero del año 2007, cuando intentaba pasar a Chile 3 kilogramos de clorhidrato de cocaína. Además, la policía le incautó 16 vehículos a Guzmán Rojas y éste confesó que se dedicaba a la compra y venta de autos de segunda y que su proveedor era César Cataño, a través de sus empresas Import y Export Vizcar S.A. y Kanagawa Corporation SAC.

Es entonces que la Fiscalía de Tacna decidió investigar a ambos personajes por lavado de activos. La Primera Sala Penal de la Corte de Justicia de Tacna condenó al socio de Cataño a pasar sólo 6 años en prisión por cometer el delito de tráfico ilícito de drogas.

Lo más extraño es que dos años después, el juez suplente Adán Vargas Cárdenas revocó la condena y le otorgó la libertad al socio de Cataño sin tomar en cuenta que la Fiscalía ya había comunicado que Olivas Hurtado tenía doble identidad y que con el nombre de Carlos Guzmán Rojas, tenía dos requisitorias por traficar drogas.

Cuando la Procuraduría Antidrogas pidió su recaptura se dio con la sorpresa que esta persona, buscada con sus dos identidades, figuraba como fallecida. El testimonio de Olivas Hurtado era clave en la investigación contra Cataño por lavado de activos, por lo tanto, resulta muy conveniente su muerte. Los vecinos de Olivas, en el jirón Ilave, manzana G1, lote 30, de la urbanización Villa del Norte en Los Olivos, dicen que sí se produjo el velorio, pero que los familiares nunca les permitieron ver el cadáver.

Incluso hay una lápida con la inscripción de Carlos Olivas Hurtado en el cementerio “Jardines del Buen Retiro”, en Puente Piedra. Sin embargo, la Procuraduría Antidrogas sospecha que esta muerte es extraña, al punto que la procuradora Sonia Medina solicitará la exhumación del cadáver de Olivas, pues ni su hija sabe cómo murió y quién certificó su muerte.

Según el acta de defunción, Carlos Olivas Hurtado murió el 31 de marzo de este año y como declarante del fallecimiento aparece Hugo Lévano Escate, el tramitador de una funeraria, quien curiosamente acaba de cambiar de trabajo y también está inubicable. Canal 4 buscó al médico que certificó la muerte de Carlos Olivas, el médico Wilmer Castilla Huapaya, pero éste rehuyó las cámaras y se negó a dar declaraciones al respecto. En este contexto, la Fiscalía de Tacna tiene plazo hasta mañana para pronunciarse sobre la investigación seguida a Cataño por lavado de activos.

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