Primero la unidad
El complejo devenir político de los últimos meses ha generado tensiones y polémicas en las filas de Gana Perú, marcadas por diferentes interpretaciones sobre las características y los alcances de los compromisos asumidos por cada parte participante en el bloque frentista, que, ciertamente, no es alianza jurídico electoral propiamente dicha.
El cLima de divergencias ha estado manteniéndose con una madurez que envidiaría cualquier partido tradicional o alianza de esta índole, sin estridencias, ataques ni escándalos.
Contrasta esa manera de manejar las diferencias, con los duros enfrentamientos que más de una vez, han desgarrado y dividido, con insultos y acciones de guerra sucia, a fuerzas como el Partido Aprista y el PPC, de mayor antigüedad y homogeneidad política e ideológica.
La sola mención, como hipótesis casi académica, de la posibilidad que la corriente izquierdista integrante de Gana Perú, por insatisfacciones cuyas causas son de dominio público, forme una nueva bancada autónoma, ha desatado cuasi júbilo en las fuerzas oscuras del odio y la regresión, políticas y mediáticas, que han armado un jolgorio tal que han comprobado, por si hiciera falta, que ellas serían las principales beneficiarias de la ruptura de Gana Perú.
Entendiéndolo así, de las filas del nacionalismo y su aliada la izquierda la respuesta ha sido contundente. Sin ocultar las diferencias que son inevitables y hasta pueden ser enriquecedoras en un frente caracterizado por la diversidad, los miembros de la bancada han negado la posibilidad de una escisión.
Siendo cierto que los aliados son libres siempre de mantener o poner fin a su condición de tales, por encima de ello los protagonistas han puesto los persistentes objetivos comunes, la relación fluida y las coincidencias en temas y decisiones fundamentales, como comprobación de que unirse funciona.
Ha habido lógicamente reflexiones sobre la necesidad de mejores mecanismos de relación interna y mayor intercambio de puntos de vista y análisis de las discrepancias y sus causas de fondo, pero lo cierto y concreto es que, palabras más, palabras menos, nadie quiere romper la unidad alcanzada.
Y esa unidad es un imperativo también para la democracia, pues cualquier ruptura incentivará una dispersión que debilitará o desnaturalizará la gobernabilidad, en primer lugar en el Congreso, llevándonos por caminos de discordia y confrontación que nadie desea para el país.
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Tags: gana, palabras, mayor, bancada, unidad, alianza, causas, cualquier, relacion, fuerzas,
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