Lucía de sus amores
Nadie puede negar que posee una de las mejores voces del país y, tampoco, y a pesar de todo, que es una mujer de pasiones de todo tipo. Vida, Música y canto corren por sus venas llenas de polémica.

(1) Dice que por ella no pasan los años. (2) “Me voy a Cuba para conocer a mis suegros”, dice.
Lucía de la Cruz sintió que estaba celebrando sus 17 y que volvía a esos tiempos alegres donde, joven y extrovertida, se alucinaba coleccionista de amores, cuando el pasado 20 de agosto cumplió 57 años de edad.
Es del signo Leo y se considera ganadora, y con razón, y ve la vida con entusiasmo y vitalidad envidiables. Cosecha aplausos por su voz desde los seis años. Es hija de un pescador bohemio y valiente, a quien, dice, le debe demasiado. Quiere vivir hasta los 101 años y va firme para lograrlo. Viene de una familia longeva. Su madre tiene 99 años de edad.
“Los amores más grandes de mi vida son mis padres. Él ya se fue y me dejó un dolor inmenso y tantas cosas bellas para esta vida que amo tanto; y ella está a mi lado y es una de las motivaciones fundamentales de mi existencia”, dice y la nostalgia quiere fastidiar un poco esta conversación que, se supone, debe ser amena, divertida.
Son las 11 de la noche. Estamos en los camerinos de “El Rosedal”, de Surco, donde la gente espera escuchar esa voz inconfundible que compite con las otras voces grandes del país y que, muchas veces, gana.
Vuelta de página, pero no de libro. Extrañamente, los últimos años, digamos, Lucía de la Cruz hace noticia sacando a la luz que ama a hombres mucho más jóvenes que ella. La prensa de espectáculos la ha llamado de todo, se ha burlado de ella. Le dicen desde “chibolera” del criollismo hasta “robacunas”; pero ella está consciente de que no está haciendo nada malo y se enamora y se desenamora de jóvenes sin importarle “el qué dirán”, porque sabe que en esas cuestiones del amor no manda nadie salvo el amor mismo.
—¿Usted busca a los jóvenes para sentirse joven, verdad?
—No creas, yo tengo más vitalidad que los chicos, que generalmente siempre están cansados. Debe ser porque yo manejo bicicleta y hago mucho ejercicio. Yo me enamoro de ellos porque estoy rodeada de jóvenes. Me muevo en el mundo de la Música y este mundo está lleno de juventud. No es que yo quiera juntarme con ellos, es posible que ellos quieran juntarse conmigo. Tengo amigas de 25 años; porque las de mi edad, están en otros países, muy gorditas o en casa cuidando a los hijos y a los nietos; pero, vaya, son mis amigas y las quiero mucho.
Lucía está feliz con su nueva conquista, tanto que lo llama. “Llamen a mi vida”, ordena. “Me he enamorado otra vez. En casa tengo un Divino Niño, que me ha ayudado a conseguir a mi niño divino, cubano, cantante y bello. Es la voz de ‘Son Habana’ y nos conocimos en el Tumbao”, dice. El cubano llega y la besa. “Aquí hay amor”, dice Lucía y anuncia que en febrero del próximo año irá a visitar a los padres de su novio, quienes deben tener la misma edad que ella.
Yo misma soy
A veces, a Lucía le gusta que hablen de ella; pero esta vez le pedimos que ella hable de sí misma. “Lucía es Leo y ganadora. Es un poco extrovertida, un poco polémica. No tiene ninguna malicia, ni le desea el mal a nadie, respeta a todos los artistas, a quienes admira porque hace Música. Lucía es inquieta, traviesa, y también es malcriada”, dice y sonríe. Afuera la gente espera que salte ya al escenario de “El Rosedal”; pero ella quiere seguir respondiendo algunas preguntas. “Que esperen un poquito”, dice.
—¿Cuántas veces se ha casado y cuántos hijos tiene?
—Me casé dos veces. LA PRIMERA vez a las 20 años y enviudé a los 21. Después me volví a casar a los 40 años de edad con Percy García quien también me dejó; pero hace unos días encontré a mi amor cubano. Tengo cinco hijos. A uno lo perdí a los tres años de nacido. Pero me acompañan cuatro: Michael de 36 años de edad; Cristian, de 33; Enith, de 28 y Xiomara de 10.
—No es secreto que usted es muy enamoradiza; ¿ha llevado la cuenta de cuántos amores ha tenido?
—A ver, si me preguntas cuántos amores he tenido, creo que 120. Ninguno en la cama, eh. Amores.
—¿Cuántos años tenía el hombre más joven que conquistó?
—Yo casi nunca he tenido novios jóvenes. Siempre han sido mayores que yo. El padre de mi primer hijo era mayor que yo. El padre de mis tres hijos siguientes (Tito Wong) es mayor que yo. A ver, cuando yo tenía 40 años de edad me enamoré de un hombre enorme. Me refiero a Percy García, el padre de Xiomara, mi última hija. Cuando le pregunté su edad y me dijo 20 casi me quedé muda y dije qué es esto; pero ya estaba enamorada. Él ya no está, dejó un profundo vacío en mi vida.
—¿Él es el gran amor de su vida?
—El amor más grande de mi vida es mi padre y él también se fue y siento que perdí lo más grande del mundo. Pero si hablamos de otro tipo de amor, creo que Percy García es el hombre que más amé. Bueno ahora estoy feliz con mi cubano de 25 años, con él cerraré la tienda, ya no más.
—¿Qué es lo que le atrae de un hombre?
—Me gusta que no sea mentiroso, que sea sincero, que tenga buen corazón y que sea inteligente.
—¿No cree que pide demasiado?
—Es que para mí esas cualidades son muy importantes. No sabes cómo odio la mentira. Bueno, creo que en realidad busco a alguien que me entienda; porque tengo el carácter muy fuerte, pero a veces soy muy mansita, muy sentimental.
—¿Usted es chorrillana verdad?
—Sí, nací en Chorrillos. Mi padre es del Callao, mi madre de Asia, y no sé qué problema hubo, pero yo nací en Chorrillos. Y me crié en las calles musicales del Callao. Mi niñez fue hermosa, rodeada de Música y vida. Casi no recuerdo penas de niña; las penas más grandes que he sentido han sido las pérdidas de mi padre, de mi primer hijo y de mi segundo esposo. Fue terrible, hasta ahora me duele que Percy se haya ido; pero nosotros los artistas somos como el payaso siempre hay que estar sonriendo aunque nos estemos muriendo de pena por dentro.
—¿Es verdad que le gustaría vivir fuera de este planeta?
—Me gustaría vivir en una estrella lejos de aquí, quizá en un satélite que se llame zeta y zeta; pero como no se puede me conformaría con una casa en “La rinconada del lago”.
—¿Usted es una coleccionista que cambia de giro a cada rato, que colecciona ahora?
—Antes coleccionaba hombres; pero ya me cansé (ríe). Siempre me ha gustado coleccionar osos de peluche, eso que siempre sirve como regalos. Por ahora se me ha dado por coleccionar lentes.
Le pregunto sobre que piensa de la vida y justo cuando está diciendo que para ella la vida es hermosa y fascinante, llaman a la puerta. La gente espera afuera. Lucía dice que esperen un poquito más, que ya cantará muchas horas, que además mañana (miércoles) es feriado.
—¿Pareciera que usted cantara para vengarse de los hombres?
—No, yo canto sobre el amor. Claro, a veces, me gusta chancar a los hombres porque son tramposos (Ríe). Pero me gusta las canciones románticas, por estas canciones, las mujeres se me acercan y me dicen: por tus canciones me casé con mi esposo o por tus canciones me separé o por tus canciones volví con mi marido. Un día se acercó a mí una chica y me dijo: Lucía, mi abuelo te amaba. Estoy tía.
—Usted no concluyó la secundaria; pero es una gran lectora,…
—Sí me encanta leer y leo mucho sobre cuestiones paranormales, sobre cosas que no están en estas tierras, sobre extraterrestres; en realidad, leo de todo. Hace poco leí un libro de Bayly y me reí mucho y ahora he vuelto a algunas novelas de nuestro Nobel Mario Vargas Llosa. Más tarde quiero que me lean el futuro para saber que va pasar conmigo y mi novio cubano.
—¿Mercedes Sosa es la cantante que más admira?
—Me encanta así como me gusta Atahualpa Yupanqui.
—¿Usted fracasó como cosmetóloga?
—Siempre me ha gustado la cosmetología. Cierto día intenté hacerle un corte estilo francés a mi hija y me salió mal y mi hija no salió a la calle como 15 días por mi culpa. Me dijeron que lo mío era cantar y nada más.
—Dicen que usted es jugadora, de fulbito, quiero decir.
—Siempre lo he sido. He jugado con los chicos del Alianza Lima que se fueron para siempre. He jugado con ellos en la cancha de los muertos en Chorrillos, hace mucho tiempo. Con Caico González y con todos ellos.
—Usted duerme muy poco ¿verdad?
—Digamos, porque Xiomara, mi hija pequeña, se levanta. A las siete de la mañana llega la movilidad. Yo la atiendo, aunque tiene una persona que la cuida. Luego quiero dormir un poco porque generalmente la noche anterior estuve en alguna presentación. Vuelvo a la cama, pero me atrapa la novela “La Usurpadora” y así; pero, a veces, me atrapa el sueño cuando me hacen masajes al pie.
Repite que quiere vivir hasta los 101, que quiere durar. “Quizá cuando tenga 100, me consiga un chico de 40”, dice y suelta una carcajada, y otra vez tocan a la puerta. “Ya, Lucía, tienes que salir”. Lucía sale y los aplausos estallan.
Paco Moreno
Redacción
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- Eternamente YOLA (877 lecturas)Tags: vida, lucia, amor, ella, dice, edad, veces, padre, poco, mucho,
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