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Publicado: Viernes 03 de diciembre del 2010 | Gente como uno | Imprimir | Compartir | 554 Lecturas

El chistoso mayor quiere irse



El pionero de la imitación en el Perú suelta la mala noticia. Está pensando en retirarse y dejar a “Los Chistosos” huérfano de padre.

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GUILLERMO ROSSINI"




El imitador mayor de estas tierras, el padre de todos los chistosos de todos los colores y todos los tamaños, Guillermo Rossini, ese hombre-risa que camina ya a los 79 años de edad, nos suelta una mala noticia. Dice que está evaluando seriamente dejar la radio, silenciar la voz, porque cree que ya cumplió su ciclo y debe darle la oportunidad a nuevos valores. Cree que cada uno tiene su ciclo y que el suyo está terminando, y lo dice seriamente. Parece ensayar una mala broma.

—Don Guillermo, ¿está haciendo una broma?

—Es en serio.

—¿Y hay algo que lo pueda hacer cambiar de opinión?

—Estoy evaluando seriamente mi retiro a fin de año, pero uno nunca sabe lo que puede pasar —dice con una voz que parece modulada por la tristeza. Piensa un poco y ya más tranquilo dice, en son de broma: “¡Que se busquen un personaje joven!”.

Rossini es el pionero viviente del arte de hacer reír en el país. Tiene en su haber la creación de diversos programas de radio y televisión, todos exitosos. Su creación de estos tiempos es el programa “Los Chistosos”, el de mayor sintonía radial, por el que los anunciantes se pelean. Es el programa que recibe llamadas de políticos que se mueren por ser imitados porque salir en “Los Chistosos” es la forma más rápida de promocionarse. Cierto día, cuenta Rossini, trasmitieron el programa por Internet en vivo y en dos horas recibieron 14 mil mensajes desde diversas partes de mundo.

Sin embargo, Rossini quiere irse. Tiene 52 años haciendo reír, dice, y quiere estar un poco tranquilo por estos tiempos. El programa “Los Chistosos” cumplirá 17 años en febrero del próximo año y ha cumplido ya todas sus metas. “Este programa nació como hijo recargado de un programa mío que se llamaba ‘El campeonato nacional del chiste’, donde, en media hora, los más pintaditos del medio y la gente que escuchaba la radio contaban sus chistes”, recuerda.

“‘Chistoso’ era, y en cierta medida es aún, una palabra un tanto despectiva. (No seas chistoso). Sobre el campeonato, una productora me dijo, con un tono despectivo, pero elegante: ‘Don Guillermo, ¿quién es el nuevo chistoso?’. Entonces, a mí se me ocurrió ponerle ‘Los Chistosos’ a mi nuevo programa. Al primero que convoqué fue a Fernando Armas, luego llegó el gran Hernán Vidaurre y fuimos un éxito rotundo. El tiempo pasó y Armas decidió irse, pero estamos haciendo cosas juntos. Vinieron los refuerzos: Manolo Rojas y Giovanna Castro, y mejoramos; somos el programa número uno de la radio”, dice.

Su historia en Radio Programas es larga. Rossini empezó en esa emisora en tiempos remotos en los cuales RPP era tan pequeña que tenía que grabar sus programas en otras radios, como radio Central. Rossini es uno de los fundadores de la emisora RPP y la acompaña hasta el día de hoy en que es el gigante del dial, comparado sólo con las radios más grandes de América Latina.

Detesta la hipocresía
Los que lo conocen bien dicen que Rossini es un hombre franco, honesto, leal, que detesta la hipocresía y los puñaleros por dinero o lo que fuere. Es muy buena gente, dicen, y casi no tiene enemigos.

“Soy buen esposo y buen padre de familia. Padre de dos hijos (Guillermo, como yo, y Giancarlo, parecido a ‘Chemo del Solar’) y abuelo de un nieto: Jacobo Rossini, de ocho años, que es trome en todo. Lo mejor que he logrado en la vida, sin duda, es mi familia. (…). A veces, creo que soy un poco ingenuo porque no tengo la malicia para pensar mal de la gente, soy muy crédulo, porque creo que la gente es buena; pero no es tanto asÑ El otro día dejé entrar a mi casa a un supuesto general del Ejército que decía querer contratarme para realizar presentaciones, pero, en el fondo, quería timarme. Menos mal, me di cuenta a tiempo y lo saqué rápido”, cuenta.

Nunca pierde la chispa. Dice que sus padres fueros extranjeros: su madre, española, y su padre, arequipeño. Su abuelo fue un escultor como su padre; para seguir la corriente, estudió escultura en la Escuela de Bellas Artes. “Todas mis obras están en el cementerio El Ángel, donde me aplauden cien mil almas. Es que mi padre esculpía lápidas y yo lo ayudaba”, dice.

Niño inquieto
Fue muy inquieto de niño. Soñaba con tener todas las voces del mundo y copiaba el tono de voz de sus familiares y de los personajes de la radio y la televisión. Lima era entonces una ciudad más pacata, sin imitadores de peso, y donde la gente se reía cuando alguien le tiraba un tortazo en la cara a otro.

El joven imitador Rossini se abrió paso muy rápido y empezó en el hipódromo de San Felipe, donde Augusto Ferrando hacía de las suyas y cada vez que llevaba a un artista para mejorar su trabajo decía que él lo había descubierto. “Yo lo descubrí, yo lo descubrí”, gritaba. Con Augusto Ferrando empezó a imitar políticos como Manuel Prado, al general Juan Velasco Alvarado, a Francisco Morales Bermúdez. A la par, trabajaba como visitador médico para que el bolsillo no se sienta huérfano de dinero. “Fui un gran visitador y me gustaba mi trabajo porque, además, se ganaba bien”.

También fue regidor reincidente
Rossini vivió largos años en la Residencial San Felipe de Jesús María. Él confiesa que no quería entrar en la política por nada; pero que se dejó convencer en dos oportunidades y llegó a ser regidor en dos gestiones de un alcalde olvidado.

“Nunca me ha gustado la política, porque creo que los artistas debemos estar más o menos al margen de ella; pero me pusieron en la lista y salí elegido en dos oportunidades. Eso fue en la década del 80, cuando los regidores, creo, ganábamos 15 soles o algo asÑ Ahora sí ganan buen billete. Acepté ser regidor porque quería ayudar a la gente. En la Residencial San Felipe, donde yo vivía, había un centro nocturno que fastidiaba a los vecinos y yo ayudé a que cerraran ese local. Además, trabajé por los niños, ayudé en la biblioteca consiguiendo libros... tantas cosas”, dice.

Eloísa, mi amor
Uno de los secretos que le ha ayudado a Rossini a conseguir el éxito en todo sentido es su amor por su familia. Ama a su esposa sobre todas las cosas, con un cariño y un respeto enormes. “Ella es el amor de mi vida, ella es mi motor, está pendiente en todo lo que hago y me ayuda como nadie; es mi representante, mi protectora; le debo a ella casi todo lo que tengo. Tiene como cuatro nombres: María, Eloisa y otros dos, pero en casa la llamamos Coca, es decir, tengo la coca en mi casa”.

Rossini es un hombre sano que tiene la virtud de hacer reír a la gente y por lo cual ha recibido casi todos los premios y reconocimientos, pero, para él, el mejor reconocimiento es el cariño de la gente.


Paco Moreno
Redacción

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Tags: rossini, programa, gente, radio, padre, dice, chistosos, tiene, todos, ella,

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