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Publicado: Domingo 08 de enero del 2012 | Especial | Imprimir | Compartir | 539 Lecturas

Chatarra en el banquillo



Lo importante en torno al consumo de la llamada comida chatarra, es que la propuesta de Foro salud ha abierto un debate necesario y urgente, porque las consecuencias del consumo de estos productos repercuten en la salud y en la economía de las familias y del país en general, además de condicionar comportamientos sociales sobre todo en los niños.

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POLÉMICA"




Alexandro Saco

Alexandro Saco

Análisis Colaborador

El Vice Ministro de salud, Enrique Jacoby, que ha dedicado gran parte de su carrera al estudio de este tema en la Organización Panamericana de la salud, ha divulgado las cifras que demuestran la envergadura del asunto: 9,000 millones de dólares se perderían anualmente; 6,000 debido a las horas hombre desperdiciadas por la enfermedad y 3,000 por los costos de los tratamientos sanitarios.

Anticucho y picarón
Es necesario dejar en claro que se considera comida chatarra a la producida industrialmente y cuyos valores nutricionales son mínimos o nulos. En ese sentido, productos de nuestra culinaria popular como anticuchos, picarones, dulces y demás, definitivamente no son comida chatarra ya que no se producen de forma industrial.

En ese contexto, Gastón Acurio ha llevado el debate a una discusión estéril sobre la intolerancia, cuando de lo que estamos discutiendo es de salud y economía.

Para comprender mejor la magnitud del asunto, es oportuno conocer que las enfermedades no transmisibles (ENT) producidas básicamente por los estilos de vida entre los que la mala alimentación es factor principal, cada día afectan a más seres humanos (diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedad renal, Cáncer), y han desplazado ya a las enfermedades trasmisibles (ET) en la carga de enfermedad y mortalidad, produciendo una proporción aproximada de 70% de ENT frente 30% de ET.

LA ONU DEMANDA
La propia ONU desarrolló luego de su última Asamblea General de septiembre de 2011, la I Cumbre Global sobre ENT, justamente para hacer frente de forma conjunta a las consecuencias sanitarias y económicas producidas por este tipo de enfermedades.

Como vemos, no estamos frente a un asunto folclórico que puede ser tratado a la ligera o llevado a debates innecesarios, sino frente a una de las principales causas que deterioran y trastornan la salud y la vida en el mundo.

La propuesta de gravar con un impuesto a este tipo de productos genera controversia porque se asume a priori que serán los ciudadanos los que terminarán pagando la factura.

Pero resulta que hoy mismo ya todos pagamos esta factura vía nuestros impuestos que van al Ministerio de salud o contribuciones a Essalud, ya que es ahí donde finalmente recae la mayoría de atenciones y cuidados derivados de las ENT producidas por la comida chatarra.

Cierto es que crear impuestos específicos podría llevar a distorsionar el sentido de la redistribución, pero ya existen en el país este tipo de impuestos y, además, se han implementado en sociedades mejor organizadas.

Lo idóneo hoy es tomar las medidas de salud y otras como limitar la publicidad para afrontar este asunto, ya que cada día que pasa tiene consecuencias directas en la economía del país.

A LA OFENSIVA
Independientemente de lo señalado, el asunto pasa por educar y formar a los niños y jóvenes sobre las consecuencias de determinados productos en el organismo.

Si las empresas transnacionales o nacionales productoras de comida chatarra invierten miles de millones de dólares en publicidad engañosa que induce al consumo, el Estado por lo menos debería abrir sus medios de comunicación para informar adecuadamente sobre este asunto.

Asimismo corresponde al Ministerio de Educación establecer las medidas necesarias para cancelar el comercio de comida chatarra al menos en los colegios.

Este no es sólo un asunto de mercado, sino un tema que, de no ser controlado ahora, derivará en la degeneración progresiva de las condiciones de vida y de salud de la humanidad.

Una cosa es la cocina popular y tradicional que permite vivir y sobrevivir a millones de personas en el mundo, y otra muy distinta el ánimo desenfrenado de la industria de productos comestibles que no repara en las consecuencias que produce.

Todo exceso es malo para el equilibrio del organismo. La gente está en toda La Libertad de decidir qué hacer con su cuerpo, pero los estados tienen la responsabilidad de velar por el interés general para atender y garantizar los derechos de todos. Este es un asunto que afecta el derecho a la salud y como tal requiere de medidas para protegerlo. Como dice el dicho, si quieres enfermarte cúrate con tu plata y no con la de los demás.

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Tags: salud, asunto, comida, chatarra, consecuencias, productos, frente, producidas, general, enfermedades,

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