Hasta su virtual desarticulación por el gobierno de Fujimori, en 1994, la FEB era la más importante organización sindical del país, con un patrimonio constituido por locales en todo el país.
La dirigencia legalmente reconocida de la Federación de Empleados Bancarios (FEB) negó que el local central de la organización, ubicado en la calle Máximo Abril, Jesús María, haya sido vendido a la ONG Mundo Libre de Marilú de Gonzales Posada, esposa de un conocido dirigente aprista, y desmintió ser una entidad paralela inscrita con apoyo oficial en los Registros Públicos.
“Lo cierto es que ni en Registros Públicos ni en ninguna otra instancia legal existe documento alguno que sustente la tal venta, presentada como un hecho consumado”, dijo el secretario general de la FEB, José María Arias, acompañado por el secretario de defensa, Hector Pérez, ambos trabajadores del Scotiabank. También por los secretarios de organización, Mario Fajard, y economía, Roberto Frías Martinez, los dos empleados del Banco Central de Reserva.
Arias precisó que la sede de la FEB sólo ha sido alquilada a la ONG Mundo Libre, por un contrato firmado en 1996, en nombre de la FEB, por el ex bancario Ismael Vásquez Faning, fallecido en 2009 y quien encabezaba a un grupo que difundió recientemente la falsa versión de la venta del local sindical y al que ahora encabeza Julio Andrés Linares Ponce.
“Lo único cierto es la información sobre el reconocimiento de la junta directiva presidida por José Arias Portugal como auténtica representación de la FEB, resuelto por la autoridad del ministerio de Trabajo el 11 de mayo del 2009 e inscrito en Registros Públicos el 4 de setiembre del año pasado. Reconocimiento que es el resultado de una gestión que se inició en el 2001 y no ha sido ningún favor del gobierno aprista ni fue otorgado para viabilizar la venta del local de Máximo Abril”, dijo el entrevistado.
Según los dirigentes bancarios, que visitaron LA PRIMERA, el problema de fondo es el uso y destino dado a todo el patrimonio inmobiliario de la FEB después de la destrucción orgánica de la organización que en 1994 dejó sus propiedades prácticamente a la deriva y el papel que en el tema han jugado Vásquez y su sucesor Julio Linares, que se irrogaron la representación de la FEB.
Patrimonio Entre el patrimonio que afirman ese grupo usufructuó, figuran los locales del ex Fondo Mutual El Auxilio, ubicado en la avenida Cuba (Jesús María), la ex Hacienda Villa en Chorrillos, el ex Colegio Bancario Alejandro Deustua, en Magdalena, un terreno de la avenida Emancipación en el cercado de Lima y el Centro Recreacional Santa Ana en Chosica, además de 80 sedes bancarias en todo el país.
“El problema se remonta a 1994, cuando la política privatizadora y antisindical de Alberto Fujimori destruyó la Federación de Empleados Bancarios, la redujo de 20 mil federados a unos cientos sindicalizados y sus bases de la banca estatal que eran parte de su estructura orgánica desaparecieron”, refiere Arias.
Sostiene que Ismael Vásquez había sido electo secretario general para el periodo 1994-96, pero en los hechos jamás tuvo reconcimiento legal ni negoció ningún pliego de reclamos, pero pese a carecer de representatividad, Vásquez volvió a reelegirse para los períodos 1996-98 y 1998-2000 y así indefinidamente, contra los estatutos de la FEB y “aprovechó el vacío institucional para usufructuar con el patrimonio inmobiliario de la FEB sin rendir cuentas a nadie”.
Según la versión de los dirigentes, en 2001, los centros federados del ex Banco Wiese, Banco Central de Reserva, Banco de Lima e Interbank (después privatizado), bases orgánicas reales formadas por bancarios en actividad, convocaron a un Congreso, eligiendo una directiva presidida por Héctor Pérez Pérez y desconocieron a la directiva apócrifa de Ismael Vásquez, cuyo sucesor actual es Julio Linares, e iniciaron el proceso de reconocimiento legal concluido el año pasado.
“A lo largo de 12 años, el grupo de Vásquez y Linares no ha vacilado en asociarse con personajes de todos los gobiernos de turno y efectuar transacciones dolosas que comprometieron los bienes de la FEB”, afirma Arias.
Otros bienes Arias afirma que el fondo mutual de la FEB denominado El Auxilio fue dilapidado y su local institucional, ubicado en la avenida Cuba N°545, fue cedido a agrupaciones políticas de todos los colores a cambio de beneficios económicos o candidaturas. Fue cedido a la UPP (Unión por el Perú) a cambio de que Ismael Vásquez o su socio José Vega Antonio (actual congresista de UPP), fueran incluidos en la lista de candidatos al Congreso, y en otro momento a Cambio 90 y Perú Posible, siendo actualmente utilizada como sede central de UPP.
Añade que en 1996, el grupo de Vásquez se asoció con el dirigente Fujimorista José Luis Elías Avalos y le alquiló 40 mil metros cuadrados de la Hacienda Villa, propiedad de la FEB, a cambio de ser nombrado vicepresidente de la entidad promotora de la Universidad San Juan Bautista, que funciona en ese predio y en el 2004 amplió el período de cesión del terreno por 20 años adicionales y en 2003 convino la cesión de los 65 mil metros cuadrados restantes de la Hacienda Villa a la empresa Parvisa, cuyo titular es Marco Falconí.
El local donde funcionaba el Colegio Bancario Alejandro Deustua tiene ahora como copropietaria a la promotora Rumbo Científico, de la que extrañamente son representantes miembros de la directiva apócrifa de Vásquez y Linares. La propiedad se modificó usando como pretexto el remate del predio para el pago de beneficios al personal docente y administrativo del colegio.
Terreno El Centro Recreacional Santa Ana de Chosica, con una extensión de 300 mil metros cuadrados, fue vendido en 40 mil dólares por la junta directiva que antecedió al grupo liderado por Vásquez y Linares, quienes ratificaron la venta, sin que se sepa a dónde fue a dar el dinero, apunta. Los dirigentes de la FEB legalmente reconocidos señalan también que el terreno de la avenida Emancipación, con una extensión de mil 632 metros cuadrados, adquirido para construir el local central bancario, fue primero alquilado a una empresa para un proyecto de construcción de galerías comerciales y posteriormente rematado por la vía judicial para el pago de beneficios supuestamente adeudados por la FEB.
“Casos similares se han dado con los locales sindicales de la FEB en provincias. Todo este tráfico irresponsable e ilegal con las propiedades de la FEB es el que ha comenzado a esclarecer y poner en orden la directiva auténtica que encabezo junto a Héctor Pérez Pérez”, dijo Arias, a tiempo de rechazar lo que llamó intentos de sorprender y confundir a la opinión pública, por parte “del grupo que usufructuó delincuencialmente la representación y propiedades de la FEB”.
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