La Perricholi y la Garbo
Desde los primeros años del cine en el Perú hubo intentos para generar un cine propio. Pero no cine peruano sino europeo y norteamericano desfilaron fundamentalmente por las pantallas de las salas limeñas con imágenes que trajeron aparejados una nueva moral que las damas victorianas de la República Aristocrática observaron con escándalo y curiosidad.

(1) Antigua estación en la Plaza San Martín. (2) Tranvía pasa al lado del Hotel Bolívar. (3) Cartel de “El demonio y la carne”. (4) La Perricholi.
Las primeras proyecciones públicas ocurrían en carpas precarias porque los exhibidores buscaban nuevos públicos cuando ya su programa estaba agotado. A la manera de los circos que vuelven una vez al año en Fiestas Patrias, los cinematografistas efectuaban un largo recorrido por provincias hasta concluir la explotación de sus filmes y luego volvían a la carpa de la Plaza San Juan (hoy Plaza San Martín) o a otros lugares públicos. De las carpas precarias donde se presentaban las primeras películas, se alquilan posteriormente locales que serán las primeras salas de exhibición cinematográfica estable.
Así ocurrió en 1917, cuando el empresario Venancio Rada, apenas con 24 años, alquila el Palacio de Cartón, una enorme edificación artificial, una increíble escenografía con paredes de escayola que semejaba un palacete italiano, ubicado en lo que ahora es el hotel Bolívar. Allí se exhibiría LA PRIMERA película del sello Universal denominada “La Virgen de Estambul” con una asistencia de 1,500 espectadores. Poco tiempo después, las paredes del Palacio de Cartón, caerán para levantarse de nuevo pero con materiales más sólidos y dar paso al hotel Bolívar. Rada compra entonces un inmueble al frente del Palacio y levanta allí la vieja Sala San Martín.
La “patria nueva” estaba vigente a todo motor con Leguía a la cabeza. Y los símbolos más apreciados de esta patria moderna eran el hipódromo, el teatro y los carnavales. Los tiempos de Leguía eran por cierto los de un espectáculo inacabado, una especie de “happening” masivo y complaciente. No otra cosa fue el almuerzo-homenaje ofrecido a Leguía por la Banca y el Alto Comercio de Lima... en el Teatro Forero, en abril del año 29.
En los días siguientes a este celebrado homenaje a Leguía, el Teatro Forero continuaba presentando “El Demonio y la Carne” con la divina Greta Garbo y John Gilbert, la última película de la Metro.
Enzo Longhi, cineasta italiano que había realizado algunos largometrajes en Argentina, consigue financiamiento para emprender el rodaje de una película que retratara los fastos más apreciados del Perú. En 1928 inicia el rodaje de “La Perricholi” protagonizada por el mismo Longhi y en el papel de Micaela Villegas contrata a Carmen Montoya, una bella damita de la sociedad limeña, que luego desposaría con el poeta, escritor, compositor y también cineasta César Miró.
“La Perricholi” luego de su sonado estreno en Lima, fue mostrada en la Exposición Internacional de Sevilla del año 29, junto con los decorados de José Sabogal y un conjunto de danzas aymaras que el Presidente de la Delegación, Don Francisco Graña había seleccionado para representar al Perú.
Ronald Portocarrero
Redacción
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