Saludo a la bandera

Jaime Lértora
¡Habla Jaime! Columnista“Hemos acordado pedirle al ministro tal que nos entregue un informe detallado sobre tal o cual cuestión, pero sabemos que es un saludo a la bandera porque no nos va a hacer caso”. Esta declaración en boca de una autoridad pública y reproducida en los medios no es, digámoslo claramente, un buen ejemplo de respeto a los símbolos patrios. Sin embargo, no son sólo las autoridades las que se expresan así, de hecho creo que la mayoría de nosotros y me incluyo, la hemos empleado alguna vez y eso es lo que me preocupa y despierta mi interés en averiguar por qué actuamos asÑ Nos indignamos y hacemos cuestión de estado y de exposición mediática cuando una vedette se fotografía cubierta únicamente por la bandera, se la juzga, se le acusa, se forman comisiones para determinar el castigo, declaran los ministros y hasta el mismísimo presidente, si hubiera hoguera la quemaríamos en ceremonia pública, sin la bandera claro está, sin nuestra querida bandera.
Decir que algo que hacemos es un saludo a la bandera equivale a decir que es “más inútil que cenicero de moto”, es decir, a perder el tiempo ¿es que perdemos el tiempo cada vez que le hacemos un homenaje, a la bandera claro está?, ¿nos vemos obligados a saludar a la bandera?, ¿será que hay un uso y abuso de este símbolo para recordarnos que somos parte de un Perú más grande que sus problemas?, no lo sé, estas líneas son reflexiones en voz alta que buscan entender solamente el uso de esa frase, como me preocupan e interesan otras tantas originadas las más de las veces por nuestro comportamiento dual es decir hipócrita.
Quizás un uso menos frecuente de la bandera, es decir no manosearla tanto, pueda conseguir que la empecemos a extrañar como los peruanos en el exterior y recurramos a ella cuando de veras sintamos que la necesitamos para expresar nuestro amor y reconocimiento al lugar donde nacimos. Para empezar pudiera disponerse que no se obligue a las instituciones públicas a colocar una bandera, la más de las veces descolorida, raída y sucia, ya que no es una buena manera de promocionar respeto y veneración a ella.
Diario La Pr
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