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Publicado: Lunes 10 de agosto del 2009 | Columnistas y Colaboradores | Imprimir | Compartir | 58 Lecturas

Las iniciativas legislativas del presidente García

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Manuel Rodríguez Cuadros

Manuel Rodríguez Cuadros

Opinión Columnista

El presidente Alan García ha propuesto dos iniciativas dirigidas a modificar aspectos importantes del sistema político, en la constitución orgánica del Congreso y en el régimen electoral de los gobiernos regionales. Son iniciativas que tienen la virtud de poner en la agenda aspectos esenciales del funcionamiento de la democracia en el Perú.

Mejorar la calidad de la democracia para asegurar que el principio de representación sea más real y menos formal, para acercar más a los ciudadanos a las decisiones políticas del Ejecutivo y a la acción legislativa del Congreso, para dotar al principio clásico de la representación de mecanismos de participación y control de los gobernados sobre los gobernantes y para otorgar de una base de sustentación social y una legitimidad mayor a los gobiernos regionales, son, ciertamente, tareas que no se deben postergar.

Es indispensable una reforma integral del sistema político, visto en su conjunto y teniendo en cuenta los diversos componentes de su funcionalidad, antes que iniciativas aisladas, inconexas e incoherentes.

Evidentemente no está en la inspiración presidencial una preocupación integral por mejorar la calidad de la democracia en el Perú, sino el interés de dos reformas concretas y específicas, puntuales. La razón no parece ser la súbita emergencia de una política de Estado para emprender una reforma política necesaria y urgente. Las motivaciones parecen más coyunturales y terrenales, ligadas a los cálculos políticos del gobierno para los procesos electorales del 2010 y el 2011.

Más allá de los intereses subalternos que parecerían inspirar las iniciativas presidenciales, el colocar en la agenda nacional el tema de la reforma política es constructivo y positivo. Pero ello implica poner sobre la mesa, también, otras iniciativas igual o más importantes como la bicameralidad, la revocatoria de congresistas, la prohibición de que los congresistas puedan ser ministros de Estado, entre otras.

La oposición tiene la responsabilidad de responder a la iniciativa del presidente con propuestas legislativas que superen el coyunturalismo partidario del impulso presidencial, y poner en la agenda legislativa y nacional la reforma del sistema político que la ciudadanía demanda y espera. Es la oportunidad para avanzar hacia una democracia más inclusiva y de mejor calidad, con mayores y mejores mecanismos de participación ciudadana y control de los gobernados sobre los gobernantes.






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