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Publicado: Jueves 09 de abril del 2009 | Columnistas y Colaboradores | Imprimir | Compartir | 60 Lecturas

Fujimori: “No me arrepiento”

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Carlos Tapia

Carlos Tapia

Opinión Columnista

El pez por la boca muere. Aunque con el mismo énfasis del “soy inocente” proclamado al inicio del juicio, el “no me arrepiento” de su alegato final ya tenía sabor a derrota. Si se consideraba inocente ¿de qué se podría arrepentir? A mi entender las dos frases sintetizan lo que fue el estado de ánimo de Fujimori durante todo el juicio. Dejando de lado las poses, sonrisas y saludos con la mano para la televisión, lo cierto es que las 160 audiencias hicieron lo suyo al interior de su aparente pétrea y segura personalidad.

Nadie, absolutamente nadie, ni el más acérrimo Fujimorista, podrá negar que la alianza con Montesinos fue lo que hundió a Fujimori. ¿El “no me arrepiento” también comprendía la justificación de ésta? Porque la tesis que el error del ex presidente fue haber confiado demasiado en su asesor, y que no conocía las tropelías que cometía, ya quedó totalmente desbaratada durante el proceso. Todo lo que hizo Montesinos tenía como objetivo político favorecer a Fujimori. Y éste sabía de los métodos nada santos que Montesinos empleaba, por eso se cuidaba de que la relación entre ambos fuese lo más cercana pero reservada posible. Para el ex asesor sólo le bastaba que los más estrechos círculos del poder lo supieran y así tener el poder interno para llevar a cabo sus maquinaciones. Manejar los hilos del poder desde lo oculto siempre lleva al autoritarismo y la corrupción.

Estas relaciones se sustentaron en un proyecto compartido. Algún día se esclarecerán por completo espinosos temas como el tráfico de Drogas, la venta de armas a las FARC, los montos de las privatizaciones, los grandes negociados con los bienes del Estado, el desfalco de la caja Militar-Policial, etc, etc. Pero, en relación a las masacres de La Cantuta y Barrios Altos, sí ha quedado demostrado hasta la saciedad que desde el SIN de Montesinos se impulsó la creación del Grupo Colina ¿acaso era posible que Fujimori no estuviera al tanto de lo que tramaba su asesor? Si lo fue ¿por qué el ex presidente no dijo durante el juicio algo al respecto?

A nosotros siempre nos pareció común la lógica por la que Montesinos nunca quiso asumir la conducción del SIN, ni menos la responsabilidad que de ello devendría, con la de Fujimori cuando dio el visto bueno para la formación del Grupo Colina, pero cuidándose de no aparecer comprometido con sus inevitables consecuencias. Manejar el poder desde lo oculto y lo ilegal, y creyendo no correr riesgo alguno, fue la tesis que los hermanó en el delito sin límite y forma cómoda de gobernar.

De lo que sin lugar a dudas sí se debe haber arrepentido Fujimori es del mecánico guiño de ojo con el que respondió la mueca cómplice de Montesinos en la audiencia donde se vieron las caras. Para la historia. Pero también para Keiko y Kenyi y su proyecto político-familiar.






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