Flor de retama: 40 años

Rodrigo Montoya Rojas
“Navegar Río Arriba”La larga vida de esta canción es fruto de su sencillez, de su melodía feliz y de sus retamas que amarillan nuestro mundo andino. No es un discurso sobre la revolución, de esos que abundan, sin poesía, sin fuerza, sin alma; es sólo un testimonio hermoso de un momento, de una situación límite en la que los seres humanos multiplicamos nuestra capacidad de soñar y sentir. Tiene el ritmo de un wayno bien hecho, de esos que se pegan a nuestros oídos y anidan para siempre en nuestra memoria, sin esfuerzo ni repetición. Tiene también el encanto de la retama, sinónimo de color y vida, que crece libre todo el año donde hay un poco de agua y mucha luz. La trajeron de Europa, pero aquí se multiplicó en bosques y bosques, en todos los valles interandinos, y es parte de nosotros, tanto como la flor del qantu o el waylla ischu, la cantuta o el ichu tierno.
Mientras en algún punto de Perú se repitan los abusos de opresores con nuevos nombres sobre el pueblo que sale a las calles a exigir sus derechos, seguiremos cantando ¨Flor de retama¨. Si los abusos se acabasen -digo, en un decir- en centenares de plazuelas y miles de bosque las retamas amarillarán y seguiremos cantando sus versos. El viernes 6 de noviembre último, la fiesta de la canción ayacuchana y el homenaje a Ricardo Dolorier en el Parque de Lima, fue un hermoso espectáculo, lleno de sentimiento y alegría, de gratitud y admiración, de amistad y complicidad, también de amor y esperanza. Nada pudo el frío limeño de cielo abierto hasta el borde de la media noche con el calor y dulzura de La flor de retama, cantada y bailada por todas y todos, con las manos apretadas.
Diario La Pr
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