Estados Unidos y los golpistas hondureños

Raúl Wiener
POLITIKA AnalistaVoy a tratar de profundizar en este razonamiento, empezando por lo que es más evidente, la operación en Honduras es un hecho inconveniente para la imagen que pretende proyectar Barak Obama que es la del nuevo diálogo con América Latina, lo que supone alguna forma de coexistencia con los regímenes de Cuba y Venezuela. Pero el presidente de Estados Unidos tampoco puede avanzar demasiado en su condena a los golpistas, sin aparecer como demasiado blando con los “enemigos de NorteAmérica”, que ya sabemos quienes son. De ahí que nadie quede contento con el hecho consumado, que es más o menos lo mismo que hizo Israel cuando invadió Gaza en los días anteriores al traspaso de gobierno en Estados Unidos y obligó al nuevo presidente a discutir en una situación de fuerza.
Pero Honduras no es Israel. Por lo tanto no está dentro de lo lógico que Micheletti y el general Vásquez se atrevan a desafiar a la Casa Blanca por su propia cuenta. Lo que se vislumbra con el golpe del 28 de junio es la muy alta posibilidad de que sectores de la derecha latinoamericana y estadounidense hayan decidido mover la pieza centroamericana para ver hasta dónde podía conmoverse un escenario hemisférico que estiman cada vez más desfavorable. Un hasta aquí nomás, después de las elecciones salvadoreñas, y que pretende establecer un hito para la reversión a partir de Honduras. El punto, en este caso, no es tanto la existencia de esta coordinación internacional, que es casi obvia, sino si ella alcanza el interior del poder estatal que formalmente encabeza Obama.
Visto desde esa perspectiva, el mensaje que viene de Tegucigalpa sería que el presidente de los Estados Unidos debe empezar a acomodarse a una situación de golpes que se “legalizan” a posteriori, sobre los que se arma una discusión sobre atribuciones de las instituciones que toman parte en ellos, y que en sustancia apuntan al concepto de que, con sus defectos, la fórmula permite salir de gobiernos indeseados, ¿o de qué otra forma podría sacarse a Chávez?, que es como se pregunta más o menos abiertamente, si con elecciones nunca vamos a poder. Las debilidades de la administración Obama para presionar por una reversión de la situación de facto, revelan las dudas que se han sembrado en el presidente con el regalo de los últimos días. ¿Estará el Pentágono marcando la pauta?
Diario La Pr
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