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Publicado: Jueves 09 de abril del 2009 | Columnistas y Colaboradores | Imprimir | Compartir | 84 Lecturas

En cifras redondas II

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Carlos Herrera Descalzi

Carlos Herrera Descalzi

Opinión Columnista

Los costos operativos dependen del combustible y del tipo (tecnología) de la unidad generadora. Combinando datos de costos operativos de las unidades que operan en el SEIN (Sistema Eléctrico Interconectado Nacional) con su inversión estimada, el costo medio para satisfacer la demanda del sistema aparece en la tabla que sigue, donde también se indica la tarifa actual, las tarifas necesarias para cada tecnología y los plazos mínimos de entrada en servicio para nuevas unidades.

La tabla anterior permite extraer importantes conclusiones. Primero, que para el año 2011 - que está a menos de 2 años - sólo podemos llegar con el gas de Camisea o con petróleo diésel o residual. Segundo, que las tarifas actuales sólo las podemos mantener mientras tengamos el gas de Camisea. Tercero, que para las hidroeléctricas o nuevo gas hay que esperar de 4 a 8 años y pagar costos 50% más altos que los actuales, además que no sabemos cuánto más gas hay. Cuarto, que las opciones de petróleo, carbón o gas importado duplicarían los costos actuales, además de incrementar la dependencia externa. Quinto, que una central nuclear recién sería posible en los años veinte, comenzando ahora.

Para el futuro inmediato, los plazos sólo permiten 2 opciones: Camisea o diésel. A sus actuales consumidores, Camisea les suministrará gas durante diez, veinte o más años. Pero, el gas existente está totalmente comprometido. Ya no hay gas disponible para nuevos emprendimientos. Las autoridades actúan apoyándose en nuevas reservas por encontrar; cada vez que las circunstancias apremian, como salidas de la galera de un mago, aparecen nuevas reservas. Aún así, Camisea no quiere vender más gas para consumo interno.

Sin Camisea, la opción inmediata es el diésel 2. El optimismo de nuestras autoridades nos ha conducido a sustituir gas por diésel: hemos canjeado pagar gas que colocado en Lima se vende a US$ 2.20 por millón de BTU, contra diésel que cuesta US$ 10 por millón de BTU. Y, el gas disponible que no podemos utilizar, por el que pagaríamos US$ 1.30 por millón de BTU en Boca de Pozo, se venderá para la exportación a US$ 0.16 por millón de BTU, en Boca de Pozo, para ir a generar en México la electricidad que no generará en el Perú.

Si la exportación de los 4.2 TPC (léase “Tera Pies Cúbicos” y entiéndase billones de pies cúbicos) sucediese en las actuales condiciones de precios internacionales del gas, el exportador pagaría US$ 723 millones en Camisea/Pagoreni y cobraría US$ 16,420 millones en México. El fisco peruano recaudaría US$ 434 millones por conceptos de rega-lías e impuesto a la renta, de los cuales US$ 217 millones irían al Canon, para los gobiernos regionales y locales.




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