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Publicado: Lunes 24 de noviembre del 2008 | Columnistas y Colaboradores | Imprimir | Compartir | 65 Lecturas

El nido

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Isaac Mekler

Isaac Mekler

Opinión Columnista

Siempre que hablamos de conflictos sociales, pensamos en alguna comunidad o alguna población que se levanta en protesta por algo y toma un puente o una carretera. Sin embargo, de manera silenciosa pero mucho más grave, se viene sucediendo una forma de conflicto que nadie quiere entender, ni atender. Y que agudiza las ya demasiado grandes diferencias entre los que tienen algún poder y los que, según este modelo económico perverso, carecen de él.

En el nido donde deben unirse empresarios y trabajadores para dialogar sobre las relaciones laborales al interior de las empresas, está sucediendo algo inaceptable: algunos gerentes (espero, en realidad, que sean algunos y no todos) simplemente no quieren, siquiera, sentarse a conversar con quienes constituyen dupla insustituible para el éxito de una empresa: los trabajadores. Peor aun, las prácticas antisindicales de algunos “empresarios” son dignas de LA PRIMERA década del siglo XX, pero insoportables en LA PRIMERA década del siglo XXI. Querer quebrar sindicatos legalmente constituidos, premiar a trabajadores que renuncian al sindicato, despedir a los dirigentes del sindicato, armar denuncias policiales contra los sindicalistas, etc. son actitudes de un empresariado que no entiende que tener el capital no los hace más o superiores que los trabajadores, y que deben ser socios el capital y el trabajo.

Estoy cerca a dos sindicatos de fábricas de alimentos. Una de capitales peruanos y otra de capitales suizos. En ambas, la gerencia no quiere siquiera sentarse a conversar el pliego de reclamos. ¿Qué temen? ¿Contagiarse de algo? ¿O temen no tener argumentos sólidos para negar un aumento de salarios que según los resultados económicos de la empresa el trabajador merece? Porque a ambas empresas, en horabuena, les ha ido muy bien en sus utilidades. Y lo sensato, lo justo, lo ético, es compartir el éxito con todos los que aportaron para la obtención del mismo. Entre ellos los trabajadores son fundamentales. Así como no hay empresa sin empresarios. No hay empresa sin trabajadores.

Así, pues, el nido de armonía entre empresarios y trabajadores, que debe ser la empresa y la época de negociación del pliego de reclamos, se ha convertido en un nuevo foco de conflicto social. Y como este conflicto no deriva en la toma de carreteras, nadie lo está viendo. Pero son justamente los problemas que no se atienden y las frustraciones que se acumulan las que después estallan con mayor daño social. Y sucede que los peruanos no queremos eso. Así que “empresarios” siéntense con sus trabajadores y dialoguen.




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