Economías de mercado: ¿cuál de ellas?

Carlos Tapia
Opinión ColumnistaComo se recuerda, la denominación de “economía de mercado” nació para diferenciarse del modelo de “planificación económica” propia de los países comunistas de mediados del siglo pasado. Ahora, no tiene mucho sentido hablar de economía de mercado a secas; existen economías libre, mixta, social, socialista, etc, todas de mercado. Así, la creciente especialización, la competencia y el aumento de la productividad, características del desarrollo de los mercados son valores compartidos, deseados y base del crecimiento económico de cualquier país
Sin embargo, el mercado también hace de las suyas; asigna los recursos de acuerdo a la tasa de ganancia del propietario del capital, genera un crecimiento económico segmentado, puede disminuir la pobreza relativa pero siempre será generador de una creciente desigualdad. Así, en países como el nuestro, ávido de inversiones, la mitad de la PEA subempleada, con un profundo atraso de vastas regiones del interior y un Estado débil, el mercado casi siempre corre del lado de los poderosos y contra los trabajadores cuando se trata de repartir la riqueza creada.
En la época de la economía mundial, en países donde la pobreza campea y no se cuenta con una dinámica económica inclusiva, la relación entre el capital, el Estado y la sociedad debe ser aquella que nos permita integrarnos al mundo globalizado pero favoreciendo el desarrollo de nuestros mercados internos. Y no simplemente enclaves económicos competitivos con el exterior debido a los altos precios de nuestros minerales o al bajo costo de producción de ciertas manufacturas por pagarse disminuidos salarios.
Es lo que llamamos economía nacional de mercado. De mercado, sí, pero con el propósito explícito de lograr la industrialización del país, incluyendo en este proceso a todas las regiones y sus potencialidades. Se requerirá por lo tanto que se fijen los objetivos económicos a alcanzar dentro de un verdadero plan de desarrollo. Esto se logrará, además, por la declarada nueva voluntad de un Estado transformado, capaz de regular los avatares del mercado y verdaderamente puesto al servicio de toda la nación.
¡Habrá que esperar el 2011!
Diario La Pr
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