Drogas o el fracaso de la militarización

Róger Rumrrill
En el ojo de la tormentaAún recuerdo los cinematográficos patrullajes y retenes en las calles de Tijuana que siguen provocando inmensos embotellamientos en el tráfico y convierte en un vía crucis el cruce de la línea fronteriza con dirección a San Diego y otras ciudades californianas.
La decisión de Felipe Calderón, que ahora se sabe fue con fines políticos para ganar legitimidad luego de su dudoso triunfo electoral, fue aplaudida por los “halcones”, por buena parte de la opinión pública y por los presidentes George W. Bush y Barack Obama . Siendo México la principal ruta de las Drogas hacia el mercado estadounidense, además de ser uno de los mayores productores mundiales de metanfetaminas e importante productor de marihuana y amapola y con altas tasas de corrupción y violencia, se pensaba que la vía militar era la solución. Sólo algunos expertos pusieron en duda esta opción militar.
Jorge Castañeda, ex Canciller de México y profesor de la Universidad de Nueva York acaba de publicar un balance descarnado (“Guerra al narcotráfico”, El País 21/1/2010) donde arroja por los suelos las ilusiones de la solución militar: todas las estadísticas señalan que las ejecuciones se han duplicado, así como la corrupción y la violencia y se han incrementado las violaciones de los derechos humanos, de acuerdo a Human Rights Watch.
En el Perú, cada día crece la tendencia de militarizar la lucha contra el narcotráfico. El Plan VRAE revela esta estrategia militarista del gobierno. Y esta militarización ya muestra sus horribles consecuencias: el 28 de enero pasado lincharon cerca a Pichari a un Fiscal AntiDrogas y en Lima los sicarios, al mejor estilo mexicano y Colombiano, reparten tarjetas ofreciendo sus servicios, de acuerdo a la jueza Antonia Saquicuray.
El régimen aprista debe saber que guerra avisada al narcotráfico sí mata gente.
Diario La Pr
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