Bro, bro, bro, bro, despierta. Dona ropa para abrigar a los niños de Puno. De paso, nos preocupamos más de su problemática, sus carencias y reales flaquezas. Dona en tu distrito, sino hay nada, fórjalo. Patea la puerta del alcalde para que no cruces la ciudad con las bolsas que llevarás. Siéntete integrado en tu iniciativa. Ya deja la paja, oe. Deja el matiné, pirañafaiter, y las broncas de la Calle 8. Aún somos muy centralistas, ¿verdad? Puro Lima y las principales ciudades del Perú y ahí dejamos de contar. Culpable. Todos somos fakin culpables de alguna u otra forma, porque toleramos a este gobierno manco, cojo, leproso, porque se viene cayendo por pedazos, una estatua de sal en situaciones de emergencia. Pisco fue una clara muestra de ello. La reconstrucción es una herida viva. Pero sí son los bufaleitors campeones en la propaganda estatal de las obras, tipo Agua para Todos, donde hasta las sietetres tienen al presidente, de perfil y con sonrisa dental anhídrido carbónico. Nuestras autoridades atan a sus comunicadores, editores, jefe de editoriales, oficinas de comunicación, dictando ellos la cátedra de indiferencia. Todo está plagado de buenas intenciones y todos esconden las piedras de la inamovilidad con los más indefensos. He buscado algunas ropas. Me tiene que costar dar algo, esa es la verdadera ayuda. Sino se tiene ropa vieja, LA PRIMERA nueva está bien. Uno se abriga ante este frío metal que dejó al sol más cansado que porn star de tercer mundo. Imagínate las zonas donde la presencia del Estado es mínima. Algo se estancó y se pudre, porque las muertes de los niños es igual que un asesinato masivo, con la diferencia que éste es más grave por esa miniatura llamada prevención estatal. Vivir huérfanos de instituciones es una crueldad.



