Cuando el Chino era Luis XVI

César Hildebrandt
Opinión ColumnistaEstoy maravillado. Ayer leí a un señor llamado Ricardo Vásquez Kunze, cuya teoría es, simplificada, la siguiente: la Edad Moderna ha muerto en el Perú. ¿Qué?
Sí, como lo oyen: la edad Moderna, la de la Revolución Francesa, ha sido victimada en estas tierras históricas donde el indómito indio prefiriendo morir, etcétera...
Y cito al tal y portentoso Vásquez Kunze: “Pero el pueblo del Perú, más sabio en estas lides que el de Francia, le ha dado un golpe mortal al fanatismo...los han dejado hablando solos como corresponde a los patéticos hijos de esa locura llamada Modernidad”.
Lo que quiere decir es que el mensaje robesperriano de la oposición (todo invento suyo, claro) ha sido desoído por el pueblo.
O sea que el chino que reencauchaba llantas B.F.Goodrich (muy dignamente) es Luis XVI ¡Y no nos habíamos dado cuenta!
Y Laurita es María Antonieta, la pobre (con razón solicita –profética- collares para su cuello ya dodiciado). Y Robespierre es el cholo de acero inoxidable Alejandro Toledo, ¿no lo ven? Y Jaime de Althaus dirige a los girondinos. Y Marat será Mohme. Y el que escribe estas líneas -dice el monárquico de Expreso-, es nada menos que “la viva reencarnación de Hébert, periodista incendiario de lenguaje penetrante, obsceno y vituperativo”.
Mira tú. O sea que el tal monsieur Vásquez -o sea Vasqués-, el tal marqués imaginario, el tal duque de Feria y el tal barón de los Geranios, dice que el Perú reencauchado del Chino cochino es como el escenario de la Francia amenazada por la plebe piojosa.
Pero -esta es la diferencia, estúpidos- aquí la chusma no tomó la Bastilla, no tomó los Inválidos, no irguió guillotinas para la santa nobleza empelucada ni juzgó a los que durante años se habían creído el Estado en nombre de Dieu.
No, burros, aquí, en el Perú, la chusma fue vencida, los cuellos nobles protegidos por las bayonetas y el veneno de la igualdad disuelto en las aguas del Sena (o sea del Chillón nomás).
Aquí, en el país de las y los Madame Pompadour, ha vuelto Versalles -o sea una impetuosa imitación, pero vamos- y las turbas están en su sitio, donde debe ser, siempre a la espera de la caedura.
Y si el tiempo pasa y si este Luis XVI jalado nos sigue reinando retrocederemos, para gusto de Vasqués, y llegaremos a encontrarnos con el herbolario rosquete de “En nombre de la Rosa” y con los Papas que tenían sífilis, hijos, cardenales emponzoñados, y mataban sarracenos con sus propias y santas manos. Ah, qué épocas tan lindas.
Vasqués, ¿qué fumas?
Diario La Pr
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