Director: Cesar Lévano | Lima, Lunes 20 de mayo del 2013 - AÑO: VII - Edición: 002975 | T. Cambio: Dolar: S/. 2,6575 | Euro: S/. 3,4367


Publicado: Sábado 05 de enero del 2013 | Columnistas y Colaboradores | Imprimir | Compartir | 129 Lecturas

Nadie preguntó por él

Había soñado que se le caían los dientes en un almuerzo siniestro; pero luego de levantarse de la hamaca del jardín trasero de su casa, empezó a olvidarse poco a poco del sueño raro y comenzó a tararear una canción de salsa que sonaba a los lejos.

 
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El Escorpión

El Escorpión

El Escorpión elescorpion@diariolaprimeraperu.com

Eran las tres de la tarde de un verano limeño y las calles de Pueblo Libre soportaban el sol incesante. Pocos peatones caminaban pegaditos a la pared con el fin de buscar el refugio de la sombra; las avenidas estaban solitarias; los semáforos parecían inservibles. Roberto Ramírez salió cantando salsa, dando unos saltitos; pero no llegó a comprar un helado en el grifo frente a su casa porque una camioneta cuatro por cuatro lo atropelló en media avenida. Fue un accidente que no debió ocurrir nunca si Roberto Ramírez hubiese cruzado la avenida por los lugares señalados; pero, igual, la cuatro por cuatro desapareció antes de que apareciera algún testigo del suceso. Un grifero fue el primero en tratar de ayudarlo, pero ya era demasiado tarde. Ni siquiera pudo apuntar la placa de la cuatro por cuatro. Llegó un sereno en bicicleta y se puso tan nervioso que ni siquiera pudo llamar a una ambulancia. La ambulancia llegó porque el quiosquero de la cuadra había marcado el teléfono; pero se olvidó de apuntar la placa del carro. Nada tenía en los bolsillos, ni siquiera un documento, salvo cinco soles para comprar el helado. El grifero dijo que nunca había visto al joven ni sabía dónde vivía. Se enteró después. El quiosquero aseguró que era del barrio, pero que jamás había hablado con él. Roberto Ramírez vivía solo en una casa grande, alquilada. Nadie sabía de dónde había venido y en los dos meses que estuvo en el barrio no hizo amigos. Los paramédicos lo llevaron al hospital más cercano siguiendo los trámites de reglamento; pero ya estaba muerto. Dicen que estuvo en la morgue en espera de alguien. Pero nadie llegó. Después de un tiempo ni la señora que le alquilaba la casa quiso decir algo sobre el accidente. Cuando el grifero quiso preguntarle, le dijo: “No te metas en lo que no te importa”.



 

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Tags: roberto, ramirez, siquiera, grifero, quiosquero, barrio, ambulancia, helado, apuntar, accidente,


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