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La comisaría y el municipio

1).- La mayoría de las encuestas señalan que uno de los principales problemas que aquejan a la población es la inseguridad ciudadana. Y se responsabiliza a los municipios. Es que desde la creación de los llamados Comités de Seguridad Ciudadana, distritales y provinciales, presididos por los alcaldes se generó ésta equivocada percepción. Son organismos burocráticos que se reúnen muy rara vez y no sirven para mayor cosa. El jefe policial tiene la voz cantante. Los representantes del Poder Judicial, Fiscalía, Educación, Salud, etc., si asisten, lo hacen con funcionarios desinteresados en el tema. Asisten solo por cumplir. Que el tema es complicado, se muestra cuando el ímpetu presidencial (“Yo mismo me pondré al mando de la Seguridad Ciudadana”) se estrelló, después de presidir dos sesiones del CONASEC, contra la abulia y el abandono.

2).-Hasta ahora la relación entre las comisarías y los municipios, es de relativa cooperación y suma de esfuerzos, aunque principalmente a favor de las primeras. Los intentos de los segundos para incidir en el tema, se estrellan ante la férrea delimitación de una estructura de la PNP, que se atrinchera detrás de un malentendido espíritu de cuerpo que cree ver amenazada su autonomía y estructura jerarquizada. Muchas veces los municipios terminan colaborando con camionetas, gasolina, alimentación, viáticos, etc, para lograr la participación en ciertos operativos de interés municipal. Sin embargo, es cierto, los avances del serenazgo en algunos distritos y el patrullaje de éstos con policías de franco, corren a favor de la prevención y disuasión contra la delincuencia.

3.- Pero la seguridad ciudadana no podrá avanzar sustantivamente, si además de resolver el sistema 24x24 y mejorar las comunicaciones, medios y equipos de la PNP, no se logra resolver la desconfianza existente entre las necesidades de la población amenazada por la delincuencia y el magro resultado que obtienen sus denuncias en las comisarías. Este es un problema descuidado pero que a nuestro entender es crucial. Según los expertos, apenas entre un 25%-30% de los agraviados asientan sus denuncias en las comisarías. Una mayoría, pues, consideran inútil tal trámite o, peor aún, consideran que de hacerlo su situación puede empeorar (pérdida de tiempo, exceso de citaciones, solicitud de informaciones para ser mal usadas, falsas expectativas, coimas y hasta chantajes). Las quejas ante la superioridad policial, por lo general, no logran nada.

4.- ÂżQué hacer? Que las alcaldías, conscientes de lo anterior, se atrevan a “empoderar a la población” en su relación con el servicio que la Policía debe brindar a los ciudadanos en las comisarías; es decir darle cierta capacidad de fiscalización. ÂżCómo? Exigiendo al comisario -por ejemplo, cada seis meses- que entregue al municipio la relación de los nombres y direcciones de quienes fueron a la comisaría para asentar su denuncia. Y hacer una encuesta para conocer la opinión de los denunciantes respecto al comportamiento policial y el resultado de su denuncia. Y las conclusiones de esa encuesta hacérsela llegar al jefe policial de la región, para que se incluya en la foja de servicios del comisario ¡Van a ver cómo van a cambiar las cosas!

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