El bosque amazónico y el zorro en el gallinero
La exposición de la política general del gobierno y las principales medidas de gestión del primer ministro Óscar Valdes Dancuart, el 5 de este mes en el Congreso de la República, ha generado un cLima de frustración, desengaño y rechazo en la Amazonía. Porque es más de lo mismo-comparado con la “política del perro del hortelano” de Alan García- e incluso peor.

Róger Rumrrill
En el ojo de la tormentaEl programa forestal anunciado como una novedad por Valdes es un proyecto del gobierno de Alan García elaborado por los ministerios de Agricultura y Economía con financiamiento de la CAF. Los fondos de este proyecto se orientan principalmente al “reforzamiento institucional de las entidades estatales” concentradas en Lima. La misma historia de siempre: el efecto cascada y la reconcentración del centralismo limeño.
Pero de buenas intenciones-aunque estas intenciones sean pobres y mínimas en el caso de Valdes-está empedrado el infierno. En este caso el infierno de la ilegalidad y la corrupción metastásica que cancera el sistema forestal en el Perú. Como se sabe, nuestro país es la segunda potencia forestal en América Latina y la novena a nivel mundial.
Todo el sistema forestal básicamente extractivista -con alguna casi imposible excepción-está infestado de corrupción e ilegalidad: desde los Planes Operativos Anuales (POAs) que mayormente han sido fraguados y contienen información falsa, buena parte de las concesiones, la “venta de volúmenes”, pasando por las guías de transporte falsificadas, hasta la madera “blanqueada” para la exportación. Se estima que más del 90 por ciento de la madera que utiliza la industria nacional y la que se exporta ha sido “blanqueada”, porque proviene de áreas no autorizadas, es decir, de Reservas y Parques Nacionales.
Sobre esta estructura corrupta, ilegal e ineficiente es inviable montar y construir una política forestal sostenible y moderna que contribuya al desarrollo del país. Institucionalidad forestal que tiene que ser objeto de una profunda e imprescindible reingeniería. Estamos hablando en este caso del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR) y de la Dirección General de Forestal y Fauna Silvestre (DGFFS) que estuvo integrada al INRENA y luego fue trasladada al Ministerio de Agricultura (MINAG) porque desde allí es más funcional a los intereses de los exportadores de madera y de ADEX, que lo controla como un apéndice.
Este sistema al parecer no será tocado por el gobierno de Humala. Todo lo contrario, se consolidará si es que, tal como parece, el gobierno promulga el reglamento de la Ley Forestal 29763 redactado con la participación de la ONG “Sociedad Peruana de Derecho Ambiental” (SPDA) que ha tomado el Ministerio del Ambiente (MINAM) a través de sus principales operadores, entre ellos el actual ministro, Manuel Pulgar Vidal.
La Ley Forestal 29763, que por supuesto tiene la aprobación y el visto bueno de la SPDA, ha sido duramente cuestionada por las organizaciones indígenas porque no fue objeto de consulta, porque responde a los intereses del gran capital que ve en la norma una puerta abierta a la neolatifundización de la Amazonía para la instalación de grandes empresas de producción de biocombustibles y del negocio del carbono.
Los impulsores del reglamento de la Ley 29763 para su inmediata vigencia son, asimismo, el Servicio Forestal y la Cámara Forestal de Estados Unidos. El Servicio Forestal de Estados Unidos tiene actualmente una directa ingerencia en el tema forestal peruano a través de su asistencia técnica y financiera a la DGFFS y a los gobiernos regionales amazónicos mediante el Consejo Interregional Amazónico (CIAM).
Así como “la guerra mundial contra las Drogas” sirve a Estados Unidos como un instrumento geopolítico para la intervención en su “patio trasero” latinoamericano-el caso de Colombia es un ejemplo de intervencionismo flagrante-, el control del bosque, la biodiversidad y el agua-los recursos fundamentales de la economía global del siglo XXI- son ahora parte de los intereses estratégicos de Washington.
Ollanta Humala será juzgado en el próximo futuro como el presidente peruano que puso a los lobbistas del gran capital-al zorro para cuidar el gallinero-para decidir sobre el bosque amazónico, la renta estratégica del Perú en el siglo XXI.
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Tags: forestal, sistema, gobierno, caso, 0, valdes, tiene, amazonia, madera, intereses,
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