Director de grado o fuerza

En plena campaña electoral del 2011, el director de LA PRIMERA, don César Lévano La Rosa, recibió una corona de flores con su nombre que llevaba implícito un siniestro mensaje sobre lo que desearían sus adversarios para lograr silenciarlo y que reeditaba los métodos del Grupo Colina en los años 90. Algún tonto escribió por ahí que el viejo luchador quería victimizarse refiriéndose a la protesta que este diario publicó al día siguiente y sugiriendo que nosotros podíamos habernos enviado la simbólica amenaza, para desviar la atención de la pedreadera que Jaime de Althaus recibió una noche al salir de su programa. Pero fue el propio César el que acabó ese debate con una sola frase: ahora me siento un periodista coronado.

Imagino que ahora nos dará otra lección de humor y sabiduría luego de pasar por el brutal trámite de ser trasladado por la Policía, por órdenes de la juez del 23 Juzgado Penal de Lima que lo requirió de “grado o fuerza” ante su despacho para rendir su instructiva en un caso que César ni siquiera sabía que existía, ni quién lo denunciaba, ni por qué motivo. La jueza Elena Mayuri Bocanegra que dictó el procedimiento tenía que saber, por cierto, que estaba atentando contra una de las escasas glorias del periodismo peruano, con 84 años bien vividos, una prótesis y una historia personal en la que varias veces pisó la cárcel por sus convicciones políticas y su independencia de escritor y periodista.

Pero si quieren sorprenderse aún más con este caso entérense que la jueza que generó el apremio no estaba en su puesto cuando llegó su detenido y había dispuesto que un secretario le tomara la instructiva para un caso que recién daba sus primeros pasos. Es decir como una elaborada celada un proceso en fase inicial que no es de conocimiento del denunciado se convierte en un motivo para armar la noticia del director apresado. Pero más interesante aún fue conocer en el juzgado la identidad del denunciante: nada menos que el dirigente del cogollo fujimorista y funcionario de Yanacocha, Vicente Silva Checa, cuya participación en diversas conspiraciones en el año 2000 (Cable Canal de Noticias) y 2006 (correspondencia con el dueño de Petrotech y su esposa para apoyar a Alan García y su esposa), ha sido ampliamente difundida.

En el 2011, LA PRIMERA obtuvo información de inteligencia que se refería a un plan para detener como fuera la candidatura de Humala, en la que intervinieron empresarios, personajes políticos y dueños de medios de comunicación, que había sido bautizado como el “Plan Sábana”, en el que entre otras personas se encontraba implicado Vicente Silva Checa. Más de un año después, se ha armado la emboscada judicial contra César Lévano utilizando la leguleyada de invocar una inexistente resistencia a la autoridad.

César Lévano, me consta a mí que también he andado en estos avatares, ha estado pacientemente atendiendo todas las citaciones judiciales en su contra que le han llovido como expresión del afán de acallar denuncias y silenciar a nuestro diario. Violando el sentido de la ley que indica que cada redactor o columnista es responsable de los textos que firma, se insiste en comprender al director en todos los procesos y los jueces lo admiten contra el texto explícito de la ley. Lévano no hizo la nota sobre Silva Checa como tampoco hizo muchas otras por las que lo han acusado sin que corresponda.

Yo sé que don César nos va a hacer sonreír con alguna de sus ironías. Después de todo para los periodistas honestos los jueces abusivos y las citaciones de grado o fuerza son parte del oficio.

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