Publicado: Viernes 04 de enero del 2013 |
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Chávez: rumores y presiones
Se sabe bien que Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, está gravemente enfermo. Nicolás Maduro, vicepresidente de Venezuela, ha precisado, tras hablar con los médicos cubanos que atienden a Chávez en La Habana, que el líder bolivariano, luego de una nueva intervención quirúrgica, padecía de problemas respiratorios.
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César Lévano
Razón Social cesar.levano@diariolaprimeraperu.com
En suma, el estado de salud de Chávez es grave, y es legítimo temer lo peor –temerlo, no desearlo–. Pero, como ha dicho Maduro, Chávez “está consciente y dando batalla”.
Esa es la verdad inocultable y no ocultada. Pero el odio, a través de la manipulación mediática, ha sembrado confusión. El archirreaccionario diario español ABC ha anunciado, no una sino varias muertes de Chávez. La oposición venezolana exige la verdad, como si no se la conociera ya. La última novedad es que Estados Unidos empieza a mover sus fichas, es decir, sus agentes en torno a la enfermedad del mandatario y sus consecuencias.
Hay, ciertamente, un problema constitucional a la vista. El presidente entrante, según manda la Constitución bolivariana, debe jurar el jueves 10 de enero. Si no lo hace, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir el gobierno y convocar a elecciones dentro de los 30 días próximos.
En el chavismo han surgido propuestas para que se alargue el plazo. En la oposición se plantea que se cumpla el término y que hayan elecciones inmediatas.
En este punto aparece, no faltaba más, la presencia de Washington. Es un secreto a voces que la Casa Blanca, que armó el golpe militar contra Chávez en el 2002, detesta el régimen venezolano, entre otras cosas por su alianza con Cuba y por su actitud militante a favor de la integración latinoamericana y Caribeña. Como hoy se sabe, esa intentona contó con el apoyo del Departamento de Estado, del Pentágono y del Opus Dei español. El derrocamiento de Chávez duró apenas dos días, gracias a que las masas populares bajaron de los cerros para restaurar el régimen.
Ayer, Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado, declaró que los contactos estadounidenses recientes con funcionarios venezolanos “no buscan incidir en el resultado de una posible transición de poder si el mandatario Hugo Chávez no puede reasumirlo”.
La señora Nuland se vio obligada a manifestar que “no creemos que hay una solución ‘hecha en Estados Unidos’ (made in USA) para la transición de Venezuela. Solo los venezolanos pueden tomar este tipo de decisiones”. Gran descubrimiento.
Probable es que el gobierno norteamericano sepa que, incluso si se efectúan nuevas elecciones, el pueblo venezolano votará en masa por el partido de Chávez, el Partido Socialista Unido, y que a lo mejor éste supera el 56 por ciento con que fue Chávez reelegido.
Esa es la verdad inocultable y no ocultada. Pero el odio, a través de la manipulación mediática, ha sembrado confusión. El archirreaccionario diario español ABC ha anunciado, no una sino varias muertes de Chávez. La oposición venezolana exige la verdad, como si no se la conociera ya. La última novedad es que Estados Unidos empieza a mover sus fichas, es decir, sus agentes en torno a la enfermedad del mandatario y sus consecuencias.
Hay, ciertamente, un problema constitucional a la vista. El presidente entrante, según manda la Constitución bolivariana, debe jurar el jueves 10 de enero. Si no lo hace, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir el gobierno y convocar a elecciones dentro de los 30 días próximos.
En el chavismo han surgido propuestas para que se alargue el plazo. En la oposición se plantea que se cumpla el término y que hayan elecciones inmediatas.
En este punto aparece, no faltaba más, la presencia de Washington. Es un secreto a voces que la Casa Blanca, que armó el golpe militar contra Chávez en el 2002, detesta el régimen venezolano, entre otras cosas por su alianza con Cuba y por su actitud militante a favor de la integración latinoamericana y Caribeña. Como hoy se sabe, esa intentona contó con el apoyo del Departamento de Estado, del Pentágono y del Opus Dei español. El derrocamiento de Chávez duró apenas dos días, gracias a que las masas populares bajaron de los cerros para restaurar el régimen.
Ayer, Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado, declaró que los contactos estadounidenses recientes con funcionarios venezolanos “no buscan incidir en el resultado de una posible transición de poder si el mandatario Hugo Chávez no puede reasumirlo”.
La señora Nuland se vio obligada a manifestar que “no creemos que hay una solución ‘hecha en Estados Unidos’ (made in USA) para la transición de Venezuela. Solo los venezolanos pueden tomar este tipo de decisiones”. Gran descubrimiento.
Probable es que el gobierno norteamericano sepa que, incluso si se efectúan nuevas elecciones, el pueblo venezolano votará en masa por el partido de Chávez, el Partido Socialista Unido, y que a lo mejor éste supera el 56 por ciento con que fue Chávez reelegido.
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Tags: chavez, estado, venezuela, elecciones, presidente, oposicion, estados, espanol, venezolanos, verdad,
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